domingo, 22 de octubre de 2017

LA RADIODIFUSIÓN EN PEREIRA


Diego Avellaneda Díaz


Caminando por la carrera sexta, hoy llena de incomodidades por el tráfico, la aglomeración y las ventas informales, se añoran los tiempos de nuestra adolescencia, cuando la recorríamos con la tranquilidad que daba una ciudad sin el desarrollo de hoy, pero con el espíritu de un pueblo lleno de solidaridad y sencillez y con un cúmulo de buenas costumbres, hoy fundidas en una informalidad incontenible.

Llegábamos a la calle 22 ávidos de curiosidad, a la emisora La Voz de Pereira, radio inolvidable de don Mario y don César Arango Mejía, tan unidos por su vecindario y lazos indestructibles de amistad al hogar de nuestro Luis Carlos González, cuya musa ya sabíamos disfrutar.  Eran los tiempos cuando la Voz de Antioquia, Radio Nutibara y Ecos de La Montaña de Medellín, entraban al dial del radio de nuestro hogar y entonces La Voz de Pereira se superaba día a día para ganar más sintonía en esta comarca.

Su locutor, don Mario Mejía, se constituía en pionero de la locución, cuando anunciaba un tango o bambuco, para complacer a un oyente de vereda.

Don Bernardo Ramírez, destacado locutor de esa época, que tenía en su perfecta vocalización su mejor arma de presentación, era uno de los símbolos de esa radio,  al lado del tenor Luis Ángel Rodas, un conductor de la flota de automóviles que viajaba a Manizales y que se hizo famoso con la interpretación  de la canción rusa, creación de Magaldi,  titulada “Nieve”, que repetía semanalmente ante la solicitud insistente  de los radioescuchas admiradores.

Fue la época de la creación de la industria “MARANGO”, prensadora de discos de 78 rpm,  y sigla del nombre comprimido de don Mario Arango, que vendían en el almacén manejado por su hermano don César.

Se fundó por esa época Radio Quirama que se destacó porque su locutor era el señor Pablo Sttrog, de una voz muy singular. Posteriormente, don Bernardo Tobón de La Roche compró la Voz de Pereira y empezó a formar su cadena radial “TODELAR”.

En 1939 nace La Voz Amiga, en cuya fundación tuvo mucho que ver don Luis Carlos González. En su inauguración, desde la Radiodifusora Nacional y a control remoto, intervino el doctor Eduardo Santos, presidente de la República,  con un efusivo saludo presidencial de felicitación. Estaba situada en la calle 15 con carrera novena, donde se presentaron el maestro portorriqueño Rafael Hernández y la cantante Myrta Silva.

La adquiere don Oscar Giraldo Arango, experimentado hombre de radio, que ya tenía a “Ondas del Otún”, de onda larga se afilia a la CBS (Columbia Broadcasting System) y le da  un impulso extraordinario.   Crea el slogan de “Pereira, la ciudad de las ochenta mil sonrisas” y el programa matinal “Marinos de Colombia, en todos los mares del mundo, buen viento y buena mar” escuchado por su onda corta hasta en Australia por los marinos colombianos en sus periplos oceánicos.

Desfile de figuras famosas:  El Trio Cuba, Juan Canaro y su Orquesta Tipica, Trino Finol, Choly Mur y Rosita  Berón, argentinas; Matilde Díaz, Edilia Patiño,  Nano Molina, Gerardo Lenis, el Maestro Payán, Alfredo Pérez, Luis Moreno, Ibarra y Medina, Noel Ramírez y muchos nombres destacados.
                                                            Edilia Patiño



Su programa “La Hora Sabrosa” de los sábados, bajo la dirección de don Raúl Echeverri, no solo tuvo fama nacional,  sino que sobrepasó las fronteras del país.  Mención especial merecen las posteriores emisoras “La Voz del Pueblo” y “Radio Centinela”.

Artífices del desenvolvimiento y progreso de Pereira fueron estas radios,  que al lado del periodismo escrito  de la época,  “ El Diario” de don Emilio Correa Uribe, cuya estampa señorial y amable todavía conservamos en nuestras retinas.  “ El Aguijón”  de Marco y Antonio Cardona;  “El Quindío” con los doctores Guillermo Vallejo Restrepo, Héctor Ángel Arcila, Guillermo Ángel Ramírez y don Gonzalo Arango Hoyos;  “El Fuete” del inolvidable don Néstor Cardona Arcila, CAN, que tantas batallas cívicas libró;  y los radioperiódicos de don Ricardo Ilian, Rafael Cano, continuadores de lo sembrado por Radio Gaceta, de don Rodolfo Castro, conformaron un marco de servicio y pereiranismo  que encierra mucha parte de al historia de nuestro pueblo.

 

* Crónica del Diario del Otún- 26 de agosto de 1998

Diego Avellaneda Díaz:   Pereirano raizal, hombre cívico, líder, cronista,  ejecutivo, comerciante, miembro de la Academia Pereirana de Historia, expresidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Pereira.

sábado, 14 de octubre de 2017

ROBERTO PATIÑO Y EL SARGENTO GARCIA



Alfredo Cardona Tobón
Cerros Puntelanza y Gobia, en primer plano el territorio de Naranjal
 

Al empezar el gobierno del presidente Mariano Ospina Pérez, Roberto Patiño era uno de los pocos conservadores residentes en la zona urbana de Quinchía. Este paisa oriundo de Don Matías había llegado al pueblo en el año 1944 como chofer de un bus escalera del jefe gaitanista Luis Ángel Cardona; por ese entonces frisaba en los treinta años, usaba ruana y un sombrero de fieltro que solamente se quitaba para dormir. Roberto era de pocas palabras, caminaba a trancos largos, balanceándose como las aves de largo vuelo que recorren trechos cortos en tierra.

Al principio el recién llegado  iba a la casa de su patrón a cuadrar cuentas, luego lo invitaron a tomar  “algo” y empezó a charlar con la  cuñada de don Luis, una bella mujer de veinticuatro años, que en ese entonces, cuando las mujeres se casaban casi niñas, parecía destinada a vestir santos

 El noviazgo fue corto; en menos del año nació el primogénito y en la amplia casona de don Luis hubo espacio suficiente para albergar a la nueva familia. Como Roberto era un trabajador incansable, se convirtió en socio de don Luis, compró una casa en la  Plazuela, una finquita por el lado del Higo, adquirió un potrero por Callelarga y lo surtió con vacas de leche.

 Roberto llenaba el escaso tiempo libre jugando dominó, matizado con tragos de aguardiente que apuraba bajo la ruana en una cantina frente al cementerio, libre de la mirada inquisitiva de Lila, una muchacha embera contratada para los oficios domésticos y que inexplicablemente estaba al tanto de todos  los movimientos del señor de la casa.

A nadie le importaba el   conservatismo de Roberto;   incluso pensaron que se había “volteado” pues se habían dado casos de godos que admiraban a Jorge Eliecer Gaitán. Por lo anterior no fue extraño que a fines de octubre de 1949, cuando la policía “chulavita” y los “pájaros” de los pueblos vecinos irrumpieron en Quinchía, Roberto Patiño cargó sus cosas en el bus escalera y al igual que centenares de aterrados liberales, abandonó  el pueblo para buscar asilo en un lugar tranquilo.

DE GUATEMALA A GUATEPIOR

La salida de Roberto se tomó como un gesto de solidaridad con los familiares de su esposa que se exilaron para salvar sus vidas: Tulio Tobón se dirigió a Pereira, Luis Ángel y Emilio Betancourt viajaron a Medellín y Roberto con los suyos fijó rumbo a Don Matías, en el norte de Antioquia, donde además de helechos se producían pandequesos, toda variedad de sacerdotes y religiosas, se completaba el baño con agua bendita y ser liberal era la peor de las aberraciones.

Roberto con su bus escalera cubría la ruta entre Yarumal y Medellín; todo parecía perfecto en ese nido de obispos hasta la Semana Conservadora de principios de 1950; Chimilo Betancourt recuerda que ese domingo decembrino llovieron anatemas contra los liberales desde un parlante de la casa cural y no olvida la chusma armada que aupada por las consignas partidistas de Monseñor Builes atacó las casas de los dos o tres liberales de la localidad.

Al caer la tarde, alguien dijo que el recién llegado era un cachiporro venido de un antro de bandidos y la pedrea se concentró contra la residencia de Roberto Patiño.   Volaron tejas, saltaron los vidrios de las ventanas y llovieron los denuestos contra la indefensa familia. Al amanecer del lunes, los Patiño empacaron nuevamente el menaje, colocaron los colchones en el capacete del bus y sin mirar atrás repasaron el camino hasta Quinchía, cuya zona urbana estaba en manos de Antonio Sánchez y sus “pájaros” mientras en la parte rural mandaban las cuadrillas liberales orientadas por Pedro Brincos.

EN MANOS DEL SARGENTO GARCIA

Roberto Patiño sorteó indemne numerosos peligros, pero a fines de 1960 se le acabó la buena suerte, pues en un viaje al caserío de Naranjal cayó en manos de la cuadrilla del “Sargento García,” un bandido que llegó a Quinchía con la gente de "Pedro Brincos" y militó arropado bajo las banderas del Movimiento Revolucionario Liberal, MRL.

Por ese entonces Quinchía estaba repartida entre el grupo de Medardo Trejos, alias “Capitán Venganza”, el del Sargento García y el del Capitán Águila. Para transitar por las veredas de Santa Elena, Piedras, Opiramá y Guerrero era necesario un pasaporte expedido por “Venganza” y se necesitaba otro del “Sargento García” para internarse en el resto de la zona rural.

Héctor García, alias el “Sargento García,” detuvo el automóvil Ford de Roberto, lo bajó  del vehículo y le exigió el pasaporte, pero Patiño solo tenía un papel firmado por Claudio Rojas y refrendado por “Venganza”. Después de requisarlo, quitarle veinticinco pesos y los documentos, los bandidos amarraron al retenido en el suelo, sujeto a cuatro estacas que clavaron en el centro de la placita de Naranjal.

Héctor García sobresalía en la cuadrilla, era un hombre rubio, de regular estatura y una nube en un ojo. Era la autoridad absoluta en las veredas de Naranjal, Juantapao, Miracampos, Quinchiaviejo e Irra. Las horas pasaban y los cincuenta elementos del “Sargento García” exaltados por el licor se preparaban a rematar la bebeta con el asesinato de Roberto Patiño, quien adolorido y entumido, daba por seguro el término de su existencia.

De repente se oyó el sonido de un vehículo y apareció un bus escalera con una carga de aguacates con rumbo a Medellín. El antiguo jefe gaitanista se detuvo y saludó a Héctor García. 

- ¿Qué pasa con mi cuñado?-  preguntó al antiguo compañero de farra y cacería.

- Que es un godo espía de la policía-.

- Si es así que las pague- agregó Luis Ángel- pero permití que se tome unos aguardientes para que muera con dignidad sin orinarse del susto.

Los cuadrilleros desataron a Roberto, que pálido y tembloroso apuró los tragos en la misma mesa del “Sargento García”.  Como a las diez de la noche Luis Ángel se despidió de los cuadrilleros y con Roberto, más borracho que una mica, continuó su viaje. Sobra decir que ni el uno y el otro volvieron a verse por Naranjal y se ignora, hasta ahora, cuánto pagó Luis Ángel por la vida de Roberto.

Meses después el “Sargento García” murió asesinado por la gente del “Capitán Venganza”. Luego las balas oficiales acabaron con “Venganza” y en esa forma llegó el final de una época que envolvió en su vorágine a  Roberto Patiño,un pacífico paisa de Don Matías.

martes, 10 de octubre de 2017

LAS CENIZAS DE TULIO BAYER




Por Luis Arnul Carvajal


 

El sábado 27 de junio de 1982, “Tanque” llamó a casa a las 6:30 de la mañana terriblemente preocupada porque Tulio no se levantaba y parecía estar muerto.  Partimos de inmediato a su casa,  justo después de llamar a Arturo, amigo y médico, para que se nos uniera en el estudio  que Tulio compartía con  “Tanque”, situado  en el noveno piso  de la Torre Atlas, una de las tantas Torres de la Porte d´Italie, zona que empezaba ya a convertirse en el “Chinatown” de Paris.

El estudio constaba de un salón más o menos grande que servía también de dormitorio, un baño y una cocina. En la cocina por designios de Tulio, reinaba “Tanque” y debía hacer frente al condumio familiar con lo que tuviera a mano.  De modo que como mobiliario de cocina tenía dos baúles metálicos, estilo Leroy Merlyn, que servían de acomodo a las múltiples mudanzas que la pareja realizaba buscando alojamiento en los barrios parisinos. En esos baúles guardaba los utensilios y demás trastos que utilizaba para cocinar porque, según sentencia bayeriana de Tulio, ella tenía que apañarse con lo que tuviera a mano, como si estuviera en la selva colombiana de supervivencia.

Ese mismo sistema de supervivencia se utilizaba en el salón dormitorio donde existía una mesa con cuatro sillas plegables, dos máquinas de escribir eléctricas, marca IBM, calibradas de tal manera que si una dejaba de funcionar o se atascaba, inmediatamente se saltaba a la otra, ya que el método de ganarse la vida de Tulio era traducir al español 80.000 palabras por día, de lo contrario no era rentable el pago que recibía.  Trabajaba como traductor para varias agencias especializado en armamento y medicina. La industria del armamento, cuando quería traducir al castellano su catálogo, lo repartía entre varias agencias como medida de seguridad, dándose la paradoja de que todas esas agencias contrataban a Tulio quien traducía al completo y luego repartía de nuevo la traducción, manteniendo vivo el espejismo de la seguridad militar.

En la pared del frente existía un tablero blanco donde “Tanque” escribía las palabras difíciles de traducir o que quedaban pendientes para ser revisadas más tarde.  En un rincón del salón y tirado en el suelo, como en campaña militar, estaba el colchón doble donde dormían y en el que en ese momentos, el enorme cuerpo de Tulio reposaba sin vida.

Tulio Bayer Jaramillo tuvo la muerte menos esperada y la que en ningún momento su mente llegó a vislumbrar. Se acostó por la noche y nunca se levantó.  El corazón le jugó una mala pasada pues en sus locuras de hombre enfermo, imaginó mil maneras de quitarse la vida.  Tenía 58 años y desde hacía varios meses las piernas se le hinchaban y se sentía aquejado de enfermedades. Su comentario permanente era que ya estaba jodido y no quería ser un estorbo Los pocos médicos que visitó le recetaban dieta y remedios, que, inevitablemente, siguiendo sus instintos de médico bayeriano nunca siguió ni tomó.  Él se diagnosticaba y se prescribía como si estuviera en la selva colombiana, en donde su mente enfermiza  y sus recuerdos quedaron incrustados y petrificados para siempre.

Hacía tiempos que había tomado la decisión de suprimirse. Según sus propias palabras, quitarse la vida no constituía un problema. Tirarse por la ventana del noveno piso, tirarse al metro de Paris o meterse a la bañera y pegarse un tiro, eran algunas de sus soluciones inmediatas. De hecho, seis meses antes de su muerte, se había comprado un rifle calibre 22 que mantenía junto a la máquina de escribir apoyado en su silla.  En la pared del fondo junto a la puerta, había colocado un hacha grande contra la cual disparaba sus municiones cada vez que le llegaban las oleadas de rabia.

Pero el dilema, el Gran Dilema, que afrontaba Tulio en ese entonces, no era su muerte, sino el destino de “Tanque” después de su muerte. No concebía en ningún momento que ella pudiera tener vida sin él. Que pudiera existir sin su presencia. Por lo tanto, en su lógica bayeriana, lo primero que tendría que hacer era matarla y luego matarse. Era un acto de justicia racional que su mente encontraba como acción de sensatez lógica y consecuente. Pero nunca encontró la fuerza suficiente para realizar esa acción.

Amira Pérez Amaral, la compañera venezolana de Tulio a quien apodó “Tanque” para toda su vida, era una rolliza indígena que conoció en Puerto Ayacucho (Venezuela) y que lo seguía por todas partes obedeciéndole en todos sus caprichos y sirviéndole hasta en cosas que nos dejaba asombrados. Le gritaba “ Tanque, agua..; “Tanque, leche…”  y Amira sin decir nada, salía de la cocina para servirle el agua o la leche… ¡ que Tulio tenía en la mesa frente a él¡. Así mismo, sin decir nada, era ella la que encontraba las palabras exactas en las traducciones y las escribía en la pizarra de trabajo. Por ese comportamiento machista y desconsiderado,  mi compañera Rosa mantuvo  con Tulio  acaloradas discusiones en las que Tulio intentaba justificar lo injustificable, basándose  en la tradición machista del pueblo colombiano y para ratificar su posición llegó a grabar en un casette múltiples canciones tradicionales en donde se demostraba  la conducta del hombre macho. Evidentemente, Rosa se convirtió en una aliada de “Tanque” y la llevó a alejarse de Tulio en una de las más tiernas y duras peleas que tuvieron Tulio y Amira.

Conocí a Tulio Bayer en 1978 cuando empezaron a formarse las Asociaciones por la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia   por toda Europa, en el gobierno de Turbay Ayala, en donde, hasta Gabo tuvo que salir corriendo.

Ese corpulento hombre de casi dos metros de altura, desgarbado y con cara de niño debido a que era barbilampiño, me brindó su amistad de inmediato y pronto me enteré de su extraordinaria vida como médico guerrillero y de sus andanzas como refugiado colombiano en Paris. Se los presenté a todos mis amigos entre ellos a su paisano el poeta Eduardo Aguilar, a quien Tulio empezó a llamarlo el Virgilio caldense.

La austera vida que llevaba Tulio solo se veía alterada por el consumo cuantioso de vino y coñac, hasta que los médicos en 1981, se lo prohibieron y entonces decidió tomar solamente leche mientras todos tomábamos vino.  Pero hasta ese entonces sucedieron dos episodios que perturbaron la vida de ermitaño que mantenía en ese tiempo.

LA PELÍCULA DE LA PELÍCULA

La participación decidida en los actos por la defensa de los derechos humanos en Colombia, abrió la puerta de su casa a muchos intelectuales, escritores, estudiantes ( algunos terminando su adolescencia) y emigrantes colombianos que empezaron a frecuentar su domicilio y a participar  en las nutridas cenas que ofrecía, regadas de copioso licor Aparte del arrendamiento, estos gastos se los podía permitir Tulio, puesto que llevaba una frugal vida monacal y poco a poco mantuvo una buena cuenta de ahorros en el Banco. Un día el Banco le propuso invertir esos ahorros en productos financieros y en la paranoia que constantemente mantenía, Tulio decidió que su peculio debería servir para otra cosa distinta que alimentar a los prestamistas. En las tertulias con los colombianos, poco a poco fue surgiendo la idea de realizar una película sobre la vida de los colombianos en Paris.  La idea fue tomando forma y se empezó a hablar de quien o quienes podían ser los guionistas, de quien o quienes podían ser los directores y Tulio, como productor del film, actuó como maestro de ceremonia para que democráticamente se realizara tan loable empresa. Pero no contaban con la idiosincrasia colombiana pues a la hora de seleccionar guionistas y directores, empezaron los problemas, vetándose unos a otros, acusándose de esto y aquellos, organizando debates interminables de tal forma, que el proyecto no avanzó y murió rápidamente entre las zarandajas de los militantes de partidos políticos, lo no militantes y los demás bohemios que tenían algo que decir al calor de las botellas.

Finalmente Tulio se hartó de tanta necedad y decidió por su cuenta y riesgo comprar el mejor equipo domésticos de video-grabación que existía en esos momentos, invirtió casi 80.000 francos en un equipo VSH recién salido al mercado con TV incluida.  Lo plantó en su casa y obligó a “Tanque” a asumir la responsabilidad de saber manejarlo y ser la camarógrafa oficial dela película doméstica en donde él no solo sería el actor principal, sino también su guionista y su director.  Los actores secundarios fueron todos aquellos colombianos que visitaron la casa de Tulio.  En cassetes de 60 y 90 minutos grabó las conversaciones de todos aquellos, que gracias al licor, soltaron la lengua de sus andanzas y fechorías cometidas en Paris. Por su mesa pasaron además de estudiantes, intelectuales y músicos toda una fauna de ladrones, travestis, prostitutas, narcos y sicarios.

Cuando cayó enfermo de tanto exceso, se le acabó la euforia fílmica y de la noche a la mañana, vendió el equipo y volvió a su vida anterior. Cerca de 50 cintas grabadas, con material más o menos explosivo, quedaron en manos de Amira que, conociendo su contenido, quería destruirlas. No sé si lo hizo pues se fueron con su equipaje cuando se trasladó a la Cooperativa libertaria “Longo Mai” ("Que dure mucho tiempo" en legua provenzal), adonde se fue a vivir después de la muerte de Tulio. Desde entonces le perdí la pista y como “Tanque” murió en 2011, no sé si ese material desapareció o sigue arrumado en un rincón de alguna casona.

UN MECHÓN DE SU CABELLO

Desde que la conocimos, comentábamos entre nosotros las características físicas de la fortachona Amira y efectivamente “Tanque” era un sobrenombre que le convenía perfectamente, o, al menos, su continua repetición nos hizo creer que así era. Pero tenía además, un distintivo grandioso en su pelo negro, brillante, lustroso y abundante que recogía en una trenza enorme que le llegaba hasta las macizas corvas. Tanto Tulio como Amira, se sentían orgullosos de esa formidable trenza. Tulio y “Tanque” tenían numerosas peleas domésticas debido sobre todo al comportamiento machista de Tulio y en una de ellas Tulio le levantó la mano. No creo que fuera la primera vez que lo hacía, pero era la primera vez que  Amira se sentía protegida no solamente por Rosa, sino  también por el jesuita Mario Calderon ( asesinado vilmente en Bogotá en 1997 por los paramilitares). “Tanque” se fue de casa y dejó solo a Tulio con todas sus miserias y extravagancias.

 Tulio, que nunca creyó que su mujer pudiera actuar de esa manera se sintió además inválido, completamente huérfano y desvalido puesto que no sabía hacer nada en la cocina y debía bajar nueve pisos para tomarse un café.  Poco a poco fue hundiéndose en la depresión, consumido por la impotencia, culpando a Mario y a Rosa de ser los culpables de esa separación.  Nos pidió que interviniéramos para que volviera, prometiendo nunca más maltratarla. Y entonces sucedió algo que nos causó estupor y ternura a la vez.

Amira Pérez Amaral, la obediente indígena, la sumisa compañera, la resignada esposa, volvió a casa después de cometer un acto impensable en otro momento de su vida. Sin contar con el permiso de Tulio y sin contárselo a nadie, se cortó la grandiosa trenza convirtiendo su cabello en una guedeja sobre los hombros.  Con este acto de rebeldía nos indicaba a todos que ya no era la misma, y  sobre todo,  advertía a su pareja que nunca más soportaría sus improperios ni sus abusos de poder. Por primera vez Tulio, asombrado por tan tremenda osadía se doblegó a las pretensiones de “Tanque”,

LA CREMACIÓN

El sábado de su muerte, llegaron Arturo y Piedad justo después de nosotros y empezamos a realizar los necesarios trámites administrativos para levantar el cadáver. La Comisaría del barrio y los médicos forenses certificaron que murió de muerte natural Sin embargo, anunciaron que por normativa francesa no existían entierros los fines de semana y en consecuencia, solo el lunes se podría oficialmente sacar el cuerpo del apartamento. A la media mañana llegaron los de la funeraria a tomar medidas y amortajaron el cuerpo con un enorme pañal y suficiente hielo carbónico, para que pudiera aguantar la temperatura de verano hasta el lunes siguiente. Amira no quiso abandonar su cuerpo y nosotros no quisimos abandonarla, de modo que nos pasamos dos días encerrados en el apartamento conviviendo con un gigante bebé en pañales, dormido por siempre en el colchón familiar.

Teníamos dos días por delante hasta lograr la cremación y, evidentemente, para pasar el tiempo, como creo que sucede en toda velación, nos entretuvimos contando anécdotas, cuentos y poco a poco nos olvidamos del cuerpo presente para empezar a reír a carcajadas. Sin embargo, de vez en cuando Tulio nos recordaba su presencia con movimientos bruscos del cuerpo, con respiraciones esporádicas y con otras manifestaciones post mortem que gracias a las explicaciones científicas de Arturo, pudimos soportar para no salir corriendo.

No hubo ninguna ceremonia religiosa pues nadie era creyente, al contrario, Tulio mantuvo una animadversión manifiesta contra el estamento católico culminada en la obra que escribió contra un Obispo: “ San Bar, vestal y contratista”, inspirada  en la obra de Sartre “San Genet, comediante y mártir”. En este escrito demuestra que el Obispo es un Santo porque es un idiota y ambos comparten la misma aureola.

Tulio tenía unas tias monjas con quien mantenía una correspondencia esporádica. Esa noche nos enteramos por una indignada Amira, que cuando cayó enfermo, las piadosas monjas le escribieron para preguntarle sobre su patrimonio y quien heredaría los derechos de autor. Era lo único que les interesaba Pero el tema de la herencia también importaba ese día, no tanto por bienes materiales que no había, aparte del exiguo ajuar doméstico, sino por la liquidez que quedaba en el Banco. Tulio era el único titular de la cuenta bancaria siguiendo su autoritaria y egocéntrica manera de manejar su vida. Afortunadamente, Amira conocía las claves de la tarjeta de crédito y los dos días nos pasamos sacando el máximo dinero que permitía el cajero automático antes de que el Banco se enterara de su muerte y bloqueara la cuenta.

El sábado por la noche Rosa se llevó a Amira a dormir a nuestra casa y Arturo y yo nos quedamos a velar el cadáver por mandato expreso de Amira que nos hizo prometer que no lo dejaríamos solo. Esa noche,  Arturo, nuestro querido amigo médico, psiquiatra y psicoanalista, se despertó sobresaltado jurando y perjurando que había visto a Tulio levantarse del  lecho  y tirarse por la ventana. Pero que era tan grande que se había atorado en el marco y que él y yo estábamos empujándolo hacia afuera con todas nuestras energías, hasta que se despertó angustiado del tamaño esfuerzo que estaba realizando.

El lunes en la mañana llegaron los de la funeraria para la “ mise en  biere”, trayendo consigo un inmenso ataúd que ocasionó dos graves problemas: primero porque tuvieron que subirlo por las gradas hasta el noveno piso ya que no cabía en los ascensores. Esta primera proeza se convirtió en formidable hazaña cuando a seis fornidos operarios les tocó bajarlo de nuevo con los 120 kilos de peso de Tulio y sus dos metros de estatura. Era como bajar un piano de cola por estrechas escalera completando escalón por escalón hasta llegar a la calle. No sé cuánto tardaron, pero hacía rato que estábamos esperando para acompañarlo al crematorio  y columbario  de Pere- Lachaise y despedirlo definitivamente.

En el mítico cementerio parisino del siglo XIX donde lo llevaron, se realizó una simple ceremonia al entregar el cuerpo de Tulio al crematorio.  Tuvimos que esperar dos horas y las gastamos recorriendo las diferentes secciones, en medio de las tumbas de grandes literatos como Balzac, Moliere, Apollinaire, Musset, Wilde, César Vallejo… cantantes como Piaf, Montand, Callas, Moustaki, Morrison y en la que incluso, está el sepulcro del filólogo colombiano Rufino José Cuervo. Cuando volvimos nos entregaron la urna funeraria con las cenizas todavía calientes de Tulio, y entonces caímos en cuenta que no habíamos previsto un saco para meter la urna. Nos tocó apañarnos con una bolsa rosada de los “Almacenes Tati” para que Amira pudiera transportarla sin quemarse.

Caminábamos hacia la salidla por una de las alamedas, cuando Amira se detuvo, sacó las urna funeraria  de la bolsa y sin importar abrasarse,  empezó a reflexionar en voz alta: Todo lo que fue Tulio, todos los caminos que recorrimos juntos, todas las peleas y las rebeldías  que nos hicieron salir corriendo de muchos sitios; toda su corpulencia y su voz de mando.. ¿Quedó reducido a este puñado de polvo gris?

- ¿Esto es todo???...

Por primera vez en los tres días que estuvimos juntos a su lado, la vimos llorar sin amargura, pero con una suavidad tan grande que nos atoró la garganta. En ese momento de su vida, Amira comprendió que en adelante tendría vida propia y su futuro dependería de ella misma. Guardo la urna en la bolsa y en silencio seguimos caminando.

 

Madrid,agosto de 2017.


Luis Arnul Carvajal




INFORMACIÓN SOBRE EL AUTOR DE ESTE ARTICULO




Dr. Luis Arnul Carvajal


Universidad Carlos III de Madrid


 

EXPERTO EN NEGOCIACIÓN INTERNACIONAL DE LA UNIÓN EUROPEA, MERCADOS E INSTITUCIONES MULTILATELARES.
 

El Dr. Carvajal es PhD en Economía por la Universidad de París. Profesor de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) Profesor Visitante de diversas universidades europeas y latinoamericanas en países tales como Argentina, Brasil, Cuba, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, México, Paraguay, Portugal, Uruguay, España, Francia, Italia, entre otras. Más de 25 años de Experiencia como Director Financiero para empresas francesas y españolas especializadas en comercio exterior; Auditor de la Sociedad de Auditoría   en París, Consejero en Cooperación Internacional y en Proyectos de   Ciencia y Tecnología. Durante los más de 10 años fue Secretario Ejecutivo de la Asociación Internacional de Costos (IIC) con    participación de Asociaciones de Argentina, chile, Colombia, España, Francia, Italia, Brasil, Cuba, México, Paraguay, Portugal y Uruguay. Invitado como estratega en comercio internacional alrededor del mundo en diferentes congresos, seminarios y ponencias. Es autor y coautor de diversos artículos publicados en revistas españolas, francesas y latinoamericanas sobre modelos de economía internacional, negociaciones multilaterales, emprendimiento y dirección de empresas entre otros temas.

                                                                Luis Arnul Carvajal






NOTA:  Para complementar información entrar al blog historiayregion.blogspot. y consultar el articulo LA GUERRA DE TULIO BAYER.

lunes, 2 de octubre de 2017

RECORDANDO A LUIS CARLOS GONZALEZ


Jaime Rico Salazar



Luis Carlos Gonzalez nunca se creyó poeta, decía que era un versificador, porque él nació así con esa rara condición. Tenía encuadrado en su pensamiento el soneto,  la poesía surgía en él a medida que hablaba, las metáforas le fluían  con una facilidad asombrosa sin ningún esfuerzo literario; por esas razones consideraba que como era tan fácil hacerlo,  no tenía tanta importancia y como hizo de la modestia y de la sencillez una oración, su vida siempre fue elemental, sin complicaciones.

Luis Carlos González nació en Pereira el 26 de septiembre de 1908 en el hogar de don Florentino González Mejía y doña Ana Francisca Mejía Jaramillo. Las calles pereiranas lo vieron recorrer su infancia y en el colegio Deogracias Cardona cursó los años de primaria.

En uno de sus versos anotaba:

“ Aprendí a contar ladrillos con María Rosa Tejada. Edelmira Ormaza nada pudo enseñarme de canto y don Deogracias Cardona, en tanto,  me hizo aprender, hasta el fin,  los versos de Marroquín y el bochinche de Lepanto”.

Condiscípulo de Carlos Lleras Restrepo en Bogotá, no fue un alumno brillante, según su modesto decir y le fastidiaba estudiar los clásicos de la literatura. Sus condiciones innatas para versificar no tuvieron por lo tanto, escuela o asimilaron influencias literarias  de ningún poeta.

En el exámen final de la clase de literatura, me contaba, se sintió perdido cuando leyó  el cuestionario y se dio cuenta  que nunca pasaría la materia con lo que tenía  en su memoria para contestarlo. Se le ocurrió entonces una idea brillante: propuso al profesor le cambiara el test y que a cambio le escribiría un poema, con el tema que le propusiera y la extensión que quisiera.  El profesor le aceptó la propuesta y por esa circunstancia pudo aprobar la materia.

Al morir trágicamente su padre, Luis Carlos regresó a Pereira en 1924 a hacerse cargo  de la administración de los bienes que dejó  su progenitor. Además trabajó como tipógrafo, topógrafo, operador de cine, cajero de banco, empleado de la alcaldía, radiodifusor y gerente de las empresas públicas de Pereira. A pesar  de contar con el servicio  de un automóvil, acorde a esta última posición, nunca lo quiso utilizar para su beneficio personal y recurría al bus que lo llevaba y traía de su casa a la oficina, como cualquier empleado.

En Pereira formó su hogar con doña Carola Villegas Villegas de Abejorral y vieron crecer tres hijos excelentes: Marta, Fernando y Eduardo. Sus momentos de esparcimiento los vivió  en el cafetín El Páramo y en El Sesteadero y porque no decirlo, también, en el barrio cantinero de La Cumbre, sitio de bohemios y prostitutas, que estaba en la salida de Pereira a Dosquebradas.

Sus primeros poemas fueron publicados en el  semanario Sábado que dirigía Plinio Mendoza Neira, sin que llegaran a tener mayores comentarios. Luego reunió muchos de sus versos en un librito que  tituló “Sibaté”, población de Cundinamarca en donde reunían en hospitales- cárceles a las personas que perdían la razón. Por supuesto que andan muchos sueltos.

En su introducción anotaba que:

“Dilectísima lector

Sibaté solo se edita

Porque el autor necesita

Convertirse  en comprador .

Obligan pues su edición,

Lo confieso sin ambages

a carencia de dos trajes

y un roto en el pantalón”

 

Y decía  que efectivamente el librito le había dado el dinero que necesitaba para comprar los dos trajes y remendar el pantalón. Posteriormente reunió más versos y publico “El asilo de versos”. En 1983 el Banco de la República le editó la obra “Poemas de Luis Carlos González” que me obsequió  en entrevista que le hice tres meses antes de fallecer y dedicó con estas palabras: A Jaime Rico Salazar.

Comenzaba la década  de los años 40´s cuando LCG tuvo la iniciativa de musicalizar uno de sus poemas y le pidió a su amigo cantante Luis Figueroa que hiciera un bambuco con los veros de “Vecinita”, pero éste se sintió incapaz  de aceptar el reto. Recurrió  al maestro Agustín Payán Arboleda , pianista de la orquesta del maestro Payán y no se sintió capaz de hacerlo, entonces no tuvo  más alternativa que insistirle al “Cojo” Figueroa que al final de cuentas era quien lo había retado a escribir la letra para un bambuco. Ocho días después compuso la música…  Entusiasmado con la canción  decidieron que el Cojo Figueroa la cantara en un programa de radio, pero no hubo ninguna respuesta del público oyente, ensayaron  a cantarla en dos voces, con un voz femenina y tampoco pasó nada especial. Desilusionados se fuero para La Cumbre en donde lo único que hicieron cantar a Figueroa fue “La negra noche” y “El pañuelito”, las canciones de moda en esos días. También cantó “Vecinita”, pero a nadie le interesó.

Decepcionados se fueron para “El Sesteadero” en donde encontraron un grupo de amigos que al oir el bambuco  se emocionaron en tal forma que hasta fueron a cantarla esa misma noche en una serenata. Despues vinieron “Callecita morena”,” Recuerdos”, “Besito de fuego”, “Antioqueñita” y “Paisaje”, que conocidas como poemas fueron acompañadas con la sentida y hermosa música que les puso Figueroa y que se han mantenido vivas en el recuerdo de nuestras mejores canciones.

En 1942,dos empresas antioqueñas, Rosellón e Indulana promovieron en Medellín un concurso de canciones colombianas. Luis Carlos González acompañó  a Enrique Figueroa y a Enrique Villegas ( Los Heraldos de Caldas). El primer puesto se lo dieron  al bambuco “A la orilla del ríos” del maestro Carlos Vieco, interpretado por Obdulio y Julián, por supuesto que influyó el sentido localista, aunque no se puede negar que también es muy bella la canción de Vieco. En otro concurso radial presentaron el bambuco “Nochebuena”, con tan mala suerte que tuvieron que competir con una composición presentada por el director de la orquesta y animador del programa, a quienes les adjudicaron el concurso.

Con el pasar de los años las canciones de LCG, muchas con música de Figueroa, fueron pegando en el gusto musical colombiano. Con ellas se enriqueció nuestro cancionero y nuestra poesía con hermosas letras muchas de ellas musicalizadas por diferentes compositores, pero a Luis Carlos no le gustaba la publicidad, detestaba los homenajes porque según él no se los merecía y además alguna vez dijo que “toda gloria es un anticipo funerario”.

Sin embargo fue condecorado con La Estrella de Antioquia, siendo gobernador Oscar Montoya. El presidente Belisario Betancur le impuso la Gran Cruz de Boyacá el 28 de agosto de 1983. El Banco de la República, seccional Pereira,  quiso hacerle un homenaje colocando su nombre a las instalaciones  culturales del Banco. Con poco entusiasmo asistió a la ceremonia que tuvo lugar el 17 de agosto de 1885 con asistencia de un selecto grupo de personalidades de la ciudad. El escritor  Héctor Ocampo Marín le hizo entrega de la obra “El poeta de la ruana”. Fatigado se retiró a su casa a las 1-15  de la tarde. Un infarto le sobrevino y LCG falleció. Ese día leyó su último poema escrito para la ocasión.

El presidente Betancur lo despidió con un sentido discurso que entre otras cosas decía:  Debe ser bello el saberse recordado por los siglos de los siglos a la manera de Luis Carlos González, con una de sus canciones en los labios, entonada generación tras generación,  para reafirmar el poder inextinguible de los sueños y de la esperanza.  De él debemos despedirnos por tanto con una canción susurrada en voz alta, reconstruida en silencio dentro de la turbamulta  del alma..”

SU OBRA

Además de “Siabté”, “Asilo de versos” y “Poemas”, sus versos quedaron impresos en  “Pereira canta”, “A control remoto”,”Retocando imágenes” y “Anhelos”.

Enrique Figueroa musicalizó veinte poemas: “Lejana”, ”Madre Labriega”, “Recuerdos”, “Antioqueñita”, “Manizales canta”, “Vecinita”. “Ventanita”, “Aguardiente de caña”, “Acuarela”, “Cansera”, “Callecita morena”, “Relojito”, “Besito de fuego”, “Paisaje”,”Muchachita parrandera”, “Compañero”, “Nochebuena” “Los Viejos”, “Pereira” y “Cobardía”.

José Macías le puso música a  “Mi casta”, “Fondas de ayer” y  “La Ruana”.

Fabio Ospina musicalizó “Caminos de Caldas”, “Muchachita pereirana”, “La esquina” y  “Sin palabras” la que canta Beatriz Arellano.

Hugo Tres Palacios musicalizó  “Tarde”. De Enrique Villegas es la música de “Compañera” y “Ajena”. Sedy Cano lo hizo con “Cafetal”, Arturo Cano le puso música a “Matapalo”, “El Hacha” “Camino ciego” y “Camino y tarde”.

Manuel Ramírez musicalizó  “Alfiler”, “Troncos secos”, “Juramento” y “El Carriel”. De Gabriel Arias es la música de  “Agua montañera”, “Te quiero” y “Amor montañero”. Francisco Bedoya le puso música  a “Trocha de lágrimas”; Joaquín Arias a “Montañera”, de Rodrigo Gòmez es la música de “Harapos”, Sofìa ângel de C musicalizò “Yo pecador”; Lucho y Nlhem musicalizaron “Barrio pobe”, de Eduardo Cava  es la música de “Cafè de Colombia” y el doctor Jorge Villamil le puso música a “ Bendigo mi soledad”. “Dos palabras” “Al bambuquero”, “Mariposa verde” y al  pasillos “Orgullo”

 

domingo, 1 de octubre de 2017

EL PRESBÍTERO MIGUEL ANGEL MELGUIZO Y LOS CURAS GUAPOS


UN CURA VALIENTE Y PROGRESISTA

Alfredo Cardona Tobón*
                    El padre Miguel Ángel Melguizo fue cura párroco de Marulanda- Caldas-


El 9 de febrero de 1930 se efectuaron en Colombia elecciones presidenciales con el triunfo del candidato liberal; en esos comicios se contabilizaron 369.934 votos a favor de Olaya Herrera contra 240.360 del candidato conservador Guillermo Valencia Castillo y 213.583 del otro candidato conservador Alfredo Vásquez Cobo. El triunfo liberal desencadenó una virulenta reacción dentro de un vasto sector opositor que creía que su derrota significaba el adviento de una era de persecución contra la iglesia y los más caros principios del catolicismo.

 En los departamentos de Santander y Boyacá algunos sacerdotes enarbolaron la bandera de la rebelión contra el gobierno recientemente instituido y fomentaron acciones violentas en sus feligresías.  En el Viejo Caldas se presentó ese fenómeno en varios municipios, donde esas acciones clericales fueron el caldo de cultivo para la terrible violencia política que se presentó años más tarde, cuando una división liberal llevó nuevamente al conservatismo al poder.

LAS LLAMARADAS DEL ODIO

Semanas después del triunfo de Olaya Herrera, el Presbítero  Naranjo López, cura de Chinchiná, arremetió violentamente contra el nuevo régimen anunciando que llovería fuego sobre Colombia, ya que eso merecía una república donde gobernaba un hombre impío.

En Balboa y en Belén de Umbría se presentaron disturbios alentados por sus curas y lo mismo sucedió el 28 de abril de 1933 en Santa Rosa de Cabal, cuando el sacerdote Roberto Buitrago manifestó lo siguiente ante los cadáveres de dos ciudadanos conservadores asesinados en la población: “Yo, como ministro de Cristo, predico lo que este predicó en la Sinagoga: Llorad ante vuestra madres y sobre vuestros hijos que muy pronto llegará la venganza. Hermanos míos aquí reposan estas dos víctimas que piden venganza, yo les pido a mis copartidarios el exterminio, el boicoteo y la traición si es necesario, para arrojar a los liberales de este pueblo.  Hay que expulsar estos bandidos, obligarlos a que se marchen, no prestarles ningún servicio y negarles hasta el saludo a esos facinerosos”.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA


Presbítero  Miguel Ángel Melguizo- Foto  cortesía de Claudia Llano Franco


Pero no todos los sacerdotes se alinearon con los violentos; y algunos levitas virtuosos, que entendían lo sagrado de su misión y su compromiso con todos los fieles, arriesgaron su vida en defensa de toda su feligresía, sin distinciones de color político, como sucedió con el padre Ángel María Melguizo cura de Marulanda, un hombre sin par, de mente abierta y amigo del progreso.

La construcción de tres iglesias con sus casas curales y escuelas anexas en Montebonito, Mesones y Brasil en una época sin carreteras, con puras trochas empantanadas, sin auxilios del gobierno y en medio de comunidades pobres fueron obra de este sacerdote extraordinario que en el año 1897 llegó a Marulanda a remplazar al padre Jesús María Restrepo Restrepo, primer cura de la aldea fundada por el general Cosme Marulanda.

El sacerdote Ángel María Melguizo había nacido en  Anorí, Antioquia,  el 1° de agosto de 1855; recibió el  presbiterato el 19 de septiembre de 1885 y ejerció casi todo su apostolado en las ariscas breñas de la tierra fría que van del páramo de Herveo hasta el cañón del rio Perrillo, cuyas orillas comunicó con  tres puentes techados,  una hazaña monumental   en esa abismal hondonada que marca  límites entre Caldas y Tolima.

Como se ve este meritorio religioso no solamente se preocupó por las almas de los fieles sino por su bienestar material, porque además de las obras enunciadas lideró la construcción del camino que unió a Marulanda con Manizales y se interesó en grado sumo por la instrucción de los parroquianos.  

Después de una meritoria existencia el presbítero Melguizo murió a la edad de 87 años en Marulanda donde se le dio sepultura el tres de noviembre de 1942.  A este virtuoso levita, que bien podría estar en los altares, se le puede aplicar aquella frase en loor al padre Almanza: “De humildad fue su vida, de amor su ministerio”.

Hay algo más que realza la labor del padre Melguizo:  dentro de su mansedumbre y entrega al prójimo,   guardaba el valor para recorrer las  trochas imposibles  en medio del frio, la ventisca y la noche cerrada que a veces lo alcanzaba atendiendo a sus feligreses.  Fue el mismo valor que le dio fuerza para oponerse a los violentos que trataron de entronizar el  odio dentro de una comunidad hecha para la paz y la concordia, en contraposición con los llamados “curas guapos” que tanto daño hicieron en las comunidades.

Los ancianos de Marulanda contaban que antes de las elecciones que llevaron al poder a Olaya Herrera, el dirigente manizaleño Tomás Calderón viajó a la aldea en campaña proselitista. Después de un discurso incendiario la chusma asesinó al  jefe liberal Ernesto Patiño. El  odio desbordado amenazó con llenar de sangre las calles del pacífico caserío; ante tal circunstancia el padre Melguizo salió de su iglesia y se dirigió a la plaza a calmar los ánimos  de los exaltados, exigiendo a  Tomás Calderón que se retirara del pueblo  y dejara tranquila a la gente  empujada por él a semejantes bochinches.

Los conservadores se dispersaron y se guardaron en sus casas, en tanto los pocos liberales de Marulanda animados por la reacción del padre Melguizo salieron a la calle vivando al sacerdote, a la religión católica y al partido liberal y en manifestación pacífica cargaron al párroco y lo llevaron en hombros hasta la Casa Cural.

No faltó quienes acusaran al religiosos ante el Obispo de Ibagué por su apoyo a los presuntos enemigos de la Iglesia, pero el alto Jerarca ni siquiera contestó la carta de los malquerientes del padre Melguizo.

sábado, 23 de septiembre de 2017

DIÁLOGO CON OTTO MORALES BENITEZ



TRAS LA CONCIENCIA DE LO AMERICANO
 
 
1
Augusto Escobar Mesa
Universidad de Antioquia
 
AEM- Augusto Escobar Mesa
OMB- Otto Morales Benitez
 
INTRODUCCIÓN
 
No pasa de moda el pensamiento de Otto Morales Benitez, por esto es conveniente volver tras sus ideas y sus propuestas para retomar la esencia democrática, liberal y humanística que identificó a un hombre, que infortunadamente  no llegó a dirigir los destinos de Colombia.



 
Volvamos sobre esta entrevistas concedida a Augusto Escobar Mesa por el doctor Otto, que no necesita fecha, pues sigue siendo de actualidad:
 
 
POR UNA SOCIEDAD MÁS EQUITATIVA
 
AEM. Si tuviera el poder de realizar tres deseos prácticos para el país, ¿cuáles
serían y cómo los ejecutaría?
 
OMB. Creo que concentraría mi acción en una sola vía: eliminar la miseria
agresiva de unos grupos y la que esconden otros, con oficios sucedáneos. Es decir,
una justicia social, que sin eliminar el estímulo a los productores de riqueza, se les
advirtiera cómo lo que logran es parte esencial de lo que les facilita en ayudas el
país. Buscaría la equidad. Esta conduciría a tres cosas básicas: equilibrio colectivo,
mejoramiento de la educación y unidad del mundo comunitario colombiano
 
EFICACIA Y ÉTICA: PAUTAS DE GOBIERNO
 
AEM. Si le pidieran hacer un balance de los hombres que realmente han incidido
en la construcción de país, ¿a quiénes seleccionaría y por qué obras?
 
OMB. Es una pregunta diabólica. Señalaría Presidentes eficaces y éticos, con
sentido humanístico, que son los únicos que comprenden a la sociedad y cuáles son
las misiones del poder. A unos varones que condujeron revoluciones sociales y
culturales. A muchas mujeres que ordenaron el mundo social colombiano –
dirigiendo a los hombres de sus casas– y que han ayudado a la “revolución sutil”
que representa su presencia en la acción.
 
EL PUEBLO ES INTELIGENTE
 
AEM. ¿En qué reside la fortaleza de este país que, a pesar de tanta contingencia, no
se ha desmoronado todavía?
 
OMB. En su pueblo, que es inteligente y esperanzado.
 
CATACLISMO MORAL DE LA DIRIGENCIA DEL PAÍS
 
AEM. ¿A quién endilgarle la responsabilidad del desfondamiento moral del Estado
y de parte de las Instituciones colombianas?
 
OMB. Para llegar a esa situación, se han cumplido varios procesos. Uno de ellos, el
político. Los otros grupos desestabilizadores han sido una cierta clase directiva del
mundo económico y una dirigencia cultural. La síntesis sería darnos cuenta cómo
han disminuido los dirigentes nacionales en los diferentes órdenes. Es un
cataclismo de la calidad. Este derrumbe ha propiciado el derrumbamiento moral.
 
PERSONAJES MEMORABLES DE NUESTRA HISTORIA
 
AEM. ¿Cuál es el personaje o personajes que mayor identidad le ha dado a este
país?
 
OMB. No dudaría en destacar a Santander, Rafael Uribe Uribe y Eduardo Santos.
 
LA HISTORIA NACIONAL MUTILADA
 
AEM. ¿Porqué ha sido imposible que se cuenten los hechos de la historia política y
social tal como se dieron y no como ha sido matizada u ocultada. ¿Porque las
memorias personales terminan siendo apuntes seudobiográficos distantes de la
verdad histórica?
 
OMB. El Maestro Germán Arciniegas decía que en Colombia hay libertad de
opinión: se puede decir todo, todo, absolutamente todo, con tal que no sea la
verdad. La tradición de Memorias es muy pobre en el país.
 
PÉRDIDA DE LA INTEGRIDAD MORAL DE LOS POLÍTICOS
 
AEM. ¿Por qué la dirigencia política y de los gobiernos se caracteriza, casi
siempre, por su endeble integridad moral en el sentido social? ¿Hay algo
desvirtuado históricamente en nuestras costumbres o es consecuencia de qué
circunstancias? ¿Por qué tanta pobreza en la conciencia y formación política de la
dirigencia?
 
OMB. La aseveración no puede ser tan tajante por lo que acontece hoy. Existieron
varias generaciones de dirigentes con integridad moral. Yo recuerdo que el proceso
de descomposición moral comienza cuando se resuelve reemplazar a los jefes
 
2
locales del liberalismo que eran gentes de vida económica asegurada y con
condiciones de conocimiento y de moral, con sentido del bien colectivo, por otros
que ayudaron a ascender a una nueva clase política, ésta sin condiciones
intelectuales ni éticas. Se crearon empleados para este fin que instalaron en los
pueblos y pervirtieron a la gente: principiaron por comprar conciencias ciudadanas.
Para pagar, asaltaron los dineros fiscales a través de los auxilios parlamentarios.
Estos los manejan a través de  Fundaciones que administran los aspirantes al
parlamento o sus calanchines. Se repartían dádivas –desde tejas, cemento,
mercados hasta becas, puestos burocráticos, embajadas, etc.–. Se llegó al delito.
Con el dinero oficial se comenzó a comprar votos, que, además, era una ofensa a la
dignidad de las gentes pobres al no dejarlos pensar  cuál debería ser el destino del
país, el suyo y el de su familia. Eso sucedió con mayor evidencia después del
Frente Nacional. Más adelante, un jefe nacional predicó el “unanimismo” en el
liberalismo con los copartidarios: con razón o sin ella. Y así se han absuelto
tesoreros municipales y hasta Presidentes. El daño ético fue total. Lo mismo ha
acontecido en el conservatismo. Asistimos a una hecatombe moral nacional.
 
MOTIVOS DE LA VIOLENCIA DESDE 1930
 
AEM. ¿Qué hay en la conducta, mentalidad, vida social y política de los
colombianos o de un sector de él que cada período de tiempo resurge la violencia
con fuerza inusitada, por ejemplo, en los años 30 luego de la caída de la hegemonía
conservadora, a finales de los 40 con la violencia partidista y más tarde en los años
70 con la violencia represiva del Estado y las normas de seguridad nacional;
también a mediados de los 80 con la violencia del narcotráfico y a finales de los 90
y comienzos de milenio con la violencia guerrillera y paramilitar?
 
OMB. En el año 30 hubo en cambio de régimen político. El conservatismo, que
perdió el poder, predicó la desobediencia civil que era, en el fondo, un
desconocimiento del gobierno. Un grupo de sacerdotes unidos a jefes
conservadores y a los resguardos de rentas, en poquísimos lugares del país,
presentaron resistencia armada. Fue la época que se llamó “de los curas guapos”.
Operó en algunas provincias de los dos Santanderes y en las que lindaban con
Boyacá. Simplemente declaraban que no admitían el nuevo gobierno. Fue una
resistencia a la legitimidad. Olaya Herrera enfrentó el problema nombrando
gobernadores de alta respetabilidad: en Norte de Santander a Luis Augusto Cuervo,
conservador, ex alcalde muy apreciable de Bogotá y Presidente de la Academia
Colombiana de Historia. En Santander, al humanista y luego Presidente de
Colombia, Eduardo Santos. En Boyacá, si no recuerdo mal, a Álvaro Díaz, luego
gerente de la Flota Grancolombiana. A la vez aprovecharon bandoleros de estas
 
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regiones para actuar de acuerdo con sus afanes delincuenciales; se amparaban en
banderías políticas. No fue un fenómeno nacional sino que estuvo localizado. El
gobierno no estimuló, ni ayudó, ni favoreció, ni consintió la violencia, como sí
aconteció en 1946.
 
Otro fenómeno en la República Liberal (1930–1946) fue el siguiente: en algunos
municipios se incitaba a los conservadores para tomar las armas de la policía; ésto
produjo enfrentamientos pero fueron circunstanciales. Eran episodios de fuerza que
se provocaban y desaparecían como modalidad de vida. En el 46 persistían las
prácticas contra una parte de la comunidad. Igualmente, la agresividad oratoria del
conservatismo no tenía límites y creaba estímulos para que sus copartidarios
arremetieran. Ese lenguaje arriscado, de dura violencia verbal, lo advirtió López
Pumarejo, conduciría necesariamente a la violencia material, y así aconteció.
 
El gobierno de Olaya Herrera que no propició, ni estímulo esa violencia del año 30,
fue una amenaza a la estabilidad institucional. Defendió ésta, buscó la colaboración
de gente muy respetable para desarmar los espíritus y los cuerpos y lo logró. El
ejército y la policía obraron cuando fue indispensable, porque su misión no era
combatir a sus compatriotas. Hay muchos libros de relatos históricos de esa época
que señalan explícitamente lo que aconteció. A la violencia del 46 ya nos hemos a
referido. También he comentado cómo se alcanzó la paz en el primer gobierno del
Frente Nacional y cómo se encendió, nuevamente, cuando se creó una atmósfera
para luchar contra lo que se llamó “las repúblicas independientes”. Muchos no
estábamos convencidos de que existieran. De allí viene lo que hemos padecido sin
interrupción. Con modalidades de derecha y de izquierda en la guerrilla, con
influencias del exterior, combatieron siempre.
 
El terrorismo aparece después de la toma de la Embajada de Santo Domingo. El
país celebra que no hubo allí muertos, pero los guerrilleros fueron enviados a Cuba.
Fidel Casto ofreció a nuestro gobierno que él los recibía y viajaron con los dólares
que pagaron el Vaticano, Israel y no recuerdo cuál otro país. Estados Unidos se
negó a entregar un solo dólar. El ejecutivo colombiano asegura no haber pagado. El
hecho es que de Cuba fueron a Libia y otros países insurgentes. De ese periplo
regresaron con la técnica del terrorismo: volar oleoductos y torres eléctricas,
destruir los cuarteles de la policía y oficinas públicas, avanzar contra pueblos donde
la fuerza pública era mínima. Y se asesinaba y se destruía.
 
EL CACIQUISMO Y EL CLIENTELISMO TRAS EL BOTÍN DEL ESTADO
 
 
4
AEM. El caciquismo político de antaño ¿tiende a desaparecer o a camuflarse con
otra modalidad. ¿Se observa una democratización en la participación política con
los nuevos grupos o es el simple reflejo de una pérdida de liderazgo político?
 
OMB. No veo que tienda a desaparecer el caciquismo político. Lo que constato es
una transformación para empeorar. La tendencia a usar inadecuadamente los
dineros fiscales, ha creado una clase que pretende ser inamovible. Siguen siendo
los grandes varones electorales que no dejan que circulen nuevas figuras en la
política. Manejan un electorado con dinero, depravando a los ciudadanos, y tratan
de eternizarse para lograr una jubilación provechosa. Pervierten a la comunidad y
desaparecen los principios ideológicos. Quizá como remedio sirva: 1) prohibir la
reelección después de dos o tres veces que hayan sido elegidos; 2) rebajar el costo
de las campañas electorales que permitan la aparición de nueva gente; 3) evitar que
se utilicen tan irregularmente los dineros de los municipios. Como a los concejales
–que antes eran los símbolos de civismo en los pueblos– es han dado gabelas de
sueldo y con ello se está perdiendo el sentido ético de la acción pública.  4) Como
no hay democratización, 5) no hay participación porque los mecanismos de la
Constitución del 1991, en lugar de hacer eficaz ésta, han conducido a más
perversiones. 6) No hay liderazgo porque han desaparecido de la política los
conductores doctrinarios. Para ser líder se necesitan condiciones personales muy
destacadas y hablar en nombre de un pensamiento ideológico. No se encuentran
personas en las cuales confluyan esos dones.
 
AUSENCIA DE LÍDERES CARISMÁTICOS
 
AEM. ¿Qué pasa en el relevo generacional de las últimas décadas que no ha dado
lugar a tener hombres cultos, carismáticos en la vida social y política como un
Rafael Uribe Uribe, un Gaitán, un López Pumarejo, un Laureano Gómez, un
Camilo Torres? 
 
OMB. El líder es el símbolo de una comunidad. Los hay positivos y negativos. Los
hay creadores y, también, opositores a cualquier mejoramiento. Los hay
razonadores y, otros, sectarios. Apoyan, a veces sus cercanías en principios
benéficos o negativos. Pero no tienen tesis contra la inmoralidad. Esta, ha
contribuido a arrasar cualquier asomo de credibilidad. Predominan valores muy
menesterosos. Pero contra ello reaccionará el país.
 
EL PAÍS RECLAMA PARTIDOS MORAL Y DOCTRINARIAMENTE
FUERTES
 
 
5
AEM. ¿Por qué las tercerías políticas, más que abrir camino al cambio generando
nueva mentalidad política, son atajaderos, desviaciones de la inconformidad
intrapartido ante el quietismo y las vías políticas sin salida de los partidos
tradicionales (véanse los casos del Unir, el gaitanismo, el MRL, la Anapo, el M19,
el galanismo)?
 
OMB. Esas manifestaciones de las tercerías políticas son afanes de oponerse a
modalidades de la política que, con los nuevos movimientos, tratan de llevar ideas a
la corriente de opinión nacional. Otras veces, son apenas sentimientos. El pueblo
colombiano, que es poderosamente inteligente, se entusiasma y vota a favor de esos
movimientos casi siempre con miles de votos –es una constante en la vida electoral
nacional– y, luego, van abandonando esas nuevas banderas. Lo más grave que le
puede suceder a un país es que no existan partidos fuertes. La Constitución de 91
ha creado los mecanismos para que los dos partidos tradicionales se debiliten,
perdiendo la unidad y facilitando que mil grupúsculos tengan autonomía, sin
conservar cercanía al partido ni obligación de respetar su caudal doctrinario. Es un
daño gravísimo para hacer tarea de gobierno. Lo que ha logrado la Constitución del
91 es desvertebrar a los partidos y que quienes comandan “grupitos” hablen a
nombre de éstos y sus acciones delictivas comprometen a aquellos. No puede haber
buenos gobiernos sino hay partidos fuertes que respalden sus acciones, y mediante
la explicación pública, comprometan la voluntad popular. La falta de partidos
fuertes debilita la acción pública y la conduce a malos hábitos comunitarios y se
van aflojando los impulsos doctrinarios.
 
SER PRESIDENTE IMPLICA CEDER A LOS INTERESES DE LA CLASE
POLÍTICA
 
AEM. ¿Por qué nunca fue Presidente habiendo sido candidatizado varias veces por
personajes reconocidos del país y por algunos ex presidentes?
 
OMB. Nunca fui Presidente porque no transé con esa clase política que ha roto el
orden moral del país. Tenía la opinión pública en las calles que me rodeaba con
vibrante entusiasmo. Además, me acompañaban espontáneamente liberales y
conservadores. A ese altísimo cargo se llega con plena dignidad o es mejor no
hacerlo para no ayudar a una mayor perversión de las costumbres políticas.
 
ACCEDER AL PODER IMPLICA ROMPER EL ORDEN MORAL
 
 
 
AEM. ¿Un hombre como usted que conoce a fondo el país y sabe de sus males y
sus remedios, no ha experimentado alguna vez nostalgias del poder Presidencial
para hacer lo que siempre quiso para un mejor destino de la nación?
 
OMB. Realmente no. Uno sueña con llevar al gobierno unas tesis. Si éstas hay que
doblegarlas para admitir la concupiscencia electoral, no vale la pena truncar de esa
manera los sueños democráticos.
 
DEBERES DEMOCRÁTICOS DE UN BUEN CIUDADANO
 
AEM. ¿Por qué ha estado ausente de la vida política bajo los tres últimos
gobiernos?  ¿Cree que ya cumplió su papel activo? ¿Por qué no tiene una columna
de opinión política para mostrar lo que han hecho del país la clase política corrupta
e ir formando una conciencia política distinta?
 
OMB. Nunca creo que haya cumplido suficientemente con mis deberes
democráticos. Ni renuncio a mis identidades políticas de partido. Siempre estoy en
acción mental pensando en Colombia. Creo no equivocarme –espero no aparecer
antipático– y declaro que mi vocación ha sido mi patria: en la actividad política, en
mi cátedra universitaria, en mi escritura, en mi simple camino de ciudadano. Mi
actividad colombianista la juzgan, en varios libros, como la más constante y
ardiente. Me he centrado a escribir volúmenes –en lugar de tener una columna
periodística– para decir con más densidad y espacio mi amor a la república.