viernes, 29 de abril de 2011

EL QUILOMBO DE PALMARES: SIMBOLO DE LA ETNIA NEGRA





Alfredo Cardona Tobón
Quilombo es una palabra de origen angolés que viene de la expresión Kimbundu, que significa aldea de esclavos evadidos; el  quilombo  equivale al palenque de la Nueva Granada,  pero con la diferencia  que los quilombos brasileños eran concentraciones muy grandes de negros y nuestros palenques eran pequeñas aldeas, construidas en lo más profundo de la selva.
El quilombo de Palmarés tenía una extensión de  7.500 kilómetros cuadrados y estaba situado en la costa brasileña entre Recife y Salvador de Bahía . En ese extenso territorio  florecieron los poblados de Macaco con 8.000 habitantes, Amaru con 5.000 vecinos y otras fundaciones menores entre las que se destacaron Tabocos, Zumbi, Osenga, Acotirone y Andalaquituche. En su mejor época, Palmarés llegó a albergar 30.000 personas de civilización Congo-Angola y de otras culturas del África subsahariana.
Palmarés fue una zona rica con todo tipo de cultivos y productos artesanales que los quilombolos, o vecinos del quilombo, comercializaron con los colonos y con las tribus indígenas vecinas.

LA RESISTENCIA AFRICANA

Los primeros cimarrones se asentaron en Palmarés en el año  1590,  huían de  los amos portugueses que, en crueldad, se equiparaban a los esclavistas franceses. Por varias décadas vivieron en paz hasta que en  1624 los holandeses invadieron el nordeste brasileño y atacaron  el  quilombo de Palmares sin lograr someter a sus habitantes. Para desalojar a lo holandeses,  los  portugueses prometieron la libertad a los cimarrones, quienes bajo el mando del negro Henrique Díaz se unieron a los antiguos amos y arrojaron del Brasil a los holandeses.

En 1677  los lalifundistas del azúcar y la Corona lusitana pusieron al frente de sus tropas a Fernando Carrilho  para imponer de una vez por todas su dominio sobre los negros y  sacar a los negros de Palmarés. La lucha fue tenaz y violenta,  Carrilho atacó el quilombo y tras 42 días  de lucha entró a la población de  Amaro, destruyó las empalizadas  de 18 metros de  altura, quemó las casas y tomó doscientos prisioneros.

El jefe Ganga Zumba con  tropas diezmadas   y herido en  el combate de Amaro, negoció la paz con los portugueses a cambio de la libertad de los negros que lo seguían,  la  cesión del territorio de Palmarés  y el traslado de los quilombolas a la región de  Cacau, una zona de poca fertilidad y   alejada del océano. Un gran número de combatientes rechazaron el acuerdo, los descontentos envenenaron a  Ganga Zumba y pusieron al frente de sus fuerzas a  Zumbi dos Palmares, una especie de Espartaco negro, con don de mando y legendaria  valentía, que impidió  el desplazamiento de su gente.

ZUMBI DOS PALMARES

Las crónicas cuentan que los cazadores de esclavos  capturaron a  Zumbi siendo muy  niño y lo vendieron al sacerdote Antonio Melo, que lo bautizó y le enseñó a leer y a escribir. Pero la sumisión no era una característica de Zumbi, y una vez crecidito escapó con  cuarenta negros y se internó en  Palmarés donde se distinguió por sus acciones guerreras.
Con  Zumbi  al frente de los cimarrones cambió el rumbo de la guerra. El nuevo jefe de los quilombolos estableció un estado en Palmarés :   instauró una dictadura,  estableció  el servicio militar obligatorio y permanente y  consolidó una red de inteligencia que le dio ventaja sobre sus enemigos.

Los blancos habían fracasado sesenta y seis veces  en su intento de someter el  quilombo de Palmarés y en 1693 volvieron a intentarlo con el apoyo de los feroces bandeirantes o cazadores de esclavos. Al frente de los bandeirantes estaba Domingo Jorge Velho, uno de los hombres más salvajes de Pernambuco. Ese bandido con 9.000 hombres bien armados se abrió paso a cañonazos, matando  a todos los negros que encontraba sin importar edad ni condición. Después de 42 días de resistencia cayó la ciudad de Macaco.
Pese al desastre Zumbi dos Palmares siguió combatiendo y haciendo frente al invasor en los mocambos y con ataques guerrilleros que son incapaces de frenar el avance enemigo.
Las fuerzas coloniales apresan a Antonio Soarez, un lugarteniente de Zumbi,  con torturas lo obligan a llevarlos donde su jefe y con amenazas a su familia lo comprometen a asesinarlo. Soarez los lleva la campamento y en el momento de la emboscada hiere a Zumbi de una cuchillada. Mortalmente herido sigue combatiendo hasta que un oficial portugués, que dirigía la operación, lo degüella y corta su cabeza, que lleva a Pernambuco, para que la gente vea que murió y no es inmortal como decían sus seguidores.
El 20 de noviembre de 1695 murió Zumbi. El 20 de noviembre de cada año se celebra en varios lugares de Brasil el Día de la Conciencia Negra.

El quilombo de Palmarés fue  la primera nación negra en América; resistió durante 126 años los embates de sus enemigos. Con la muerte de Zumbi, desapareció el quilombo y sus habitantes se diluyeron en las grandes estancias azucareras como esclavos o como peones,  o  emigraron a las ciudades brasileñas a engrosar los cinturones de miseria-
Los africanos no se resignaron a la esclavitud: .  Huían  a los quilombos o palenques, fingían aceptar el cristianismo y entreveraban sus dioses entre los santos católicos y para no dar más esclavos a los amos las mujeres evitaban los embarazos o abortaban. Hubo alzamientos negros por toda América. Llenos de terror los esclavistas hicieron todo lo posible para evitar las rebeliones negros  como  separar a los africanos para que no se juntaran  los de la misma casta y origen y  prohibirles sus manifestaciones culturales y religiosas. Todo ello fue inútil pues los negros siempre encontraban la manera de burlarse de sus amos.
Una de las manifestaciones prohibidas por los amos fue la Capoeira, una danza guerrera que llegó de Angola y alcanzó su mayor esplendor en Palmarés. En el Africa los negros la bailaban en los claros de la selva o   ‘ clareia’ . De allí se derivó el  nombre de capoeria. Después de la guerra contra Palmarés los vencedores desplazaron a los negros  que llevaron con ellos la Capoeria a las haciendas cañeras y el baile marcial se fue extendiendo por todo Brasil.

LA CAPOEIRA Y EL QUILOMBO DE PALMARÉS

Los movimientos del Capoeira exigen coordinación y mucha práctica y  van acompañados del sonido de un instrumento musical llamado berimbau, que es una vara de palo, un alambre y una calabaza con un canasto de semillas secas.

Por mucho tiempo se identificó la capoeira con la criminalidad negra. En 1890 el gobierno brasileño  prohibió la danza y decretó castigos muy crueles a los infractores. Pese a todo la capoeira siguió en la clandestinidad hasta que en 1940  el Maestre Bimba la sacó  a la luz pública, organizó academias y la presentó abiertamente a  los brasileños El presidente Getulio Vargas quedó tan asombrado ante la solemnidad, la disciplina y el derroche de energía de la capoeira que la declaró deporte nacional.
Con la expansión de la capoeira han proliferado escuelas donde se entrenan no solamente los negros sino blancos de clase media y alta.
La capoeira moderna presta mucha atención a valores como Respeito ( respeto), Responsabilidade, Segurança ( seguridad), Malicia ( inteligencia)  y Libertade. Se sigue practicando en rodas o ruedas donde bailan dos capoeristas y el resto los va sustituyendo.

domingo, 24 de abril de 2011

LAS ATROCIDADES DE LOS CAUCHEROS DEL PUTUMAYO: PECADO MORTAL DE COLOMBIA

Alfredo Cardona Tobón*

                         Roger Casement  con indígenas del Putumayo
      


Desde los primeros años de su vida independiente, las repúblicas de Colombia y del Perú  mantuvieron un litigio sobre la extensa franja entre los ríos Napo y Caquetá.  En el año  1906 los dos países establecieron un modus vivendi en la región hasta que arreglaran definitivamente los límites. En el convenio los peruanos se comprometían a retirar las tropas entre el Putumayo el Caquetá y se aceptaba la presencia de algunos destacamentos colombianos en la zona y la operación de la compañía cauchera de Mario Arana.
Con dicho arreglo  las tribus indigenas quedaban a merced de los peruanos al igual que  los colonos y los caucheros independientes que vivían entre el Putumayo y el Caquetá. Con ese arreglo Colombia entregaba  al Perú la extensa zona entre el Putumayo y el río Amazonas y dejaba a sus tropas en  inferioridad de condiciones ante los empleados de la Casa Arana, que estaban mejor armados, con mayor apoyo y conexión con Iquitos
LOS CRÍMENES DE LA CASA ARANA
Hace cien años Benjamín Saldaña Rocca, un valiente periodista de Iquitos, denunció a los caucheros de la Casa Arana por el exterminio y por el régimen de esclavitud al que sometían a  los boras, uitotos y matapis.
 El 9 de agosto de 1907, Saldaña ofició ante el Juez del Crimen de Iquitos denuncias gravísimas:  “A usted digo- escribió el periodista- que en mérito de los sentimientos de humanidad que me animan y en servicio de los pobres y desvalidos indios pobladores del Putumayo y sus afluentes, denuncio a los forajidos ( los enumera) .. como autores de los delitos de estafa, robo, incendio, violación, estupro, envenenamiento y homicidios agravados con los más crueles tormentos como el fuego, el agua, el látigo, las mutilaciones; y como encubridores de estos nefandos delitos a los señores Arana Vega y Compañía y J.C Arana y hermanos, jefes principales de los denunciados, quienes tienen perfecto conocimiento de todos estos hechos y jamás los han denunciado ni han tratado de evitarlos”
Saldaña Rocca  cuenta en su denuncia que en 1903  llegaron a la Chorrera 800  indios ocainas Después de entregar el caucho uno de los jefes  seleccionó a 25 nativos, diciendo que eran perezosos para el trabajo, luego les hizo poner como túnica un  costal empapado de Kerosene y les pendió fuego… “se presentó el pavoroso cuadro de ver esos infelices, dando los más agudos y lastimeros alaridos, sepultarse en las aguas del río pensando en salvarse, pero todos perecieron”
Saldaña habla de mutilaciones, esclavitud y del   secuestro de niñas entre ocho y quince años para los serrallos de los caucheros y horrorizado denuncia la crueldad inaudita de las bestias humanas  que ensayan puntería con los indios, y los dejan morir de hambre si no cumplen con las cuotas fijadas.
En 1909 el periódico londinense “Truth” publicó un informe del ingeniero norteamericano Walter Handerburg donde relataba con detalles las torturas contra los indios. Decía que los cortaban en pedazos y a los viejos y enfermos los mataban cuando dejaban de trabajar. A lo anterior se suman los  informes del colombiano Jorge Garcés que ratifican las denuncias del periodista Saldaña Rocca y del ingeniero Handerburg.
El Parlamento inglés, viendo que la Casa Arana, con grandes accionistas británicos, estaba inmersa en semejantes actos criminales, ordenó en 1910 a su cónsul en Rio de Janeiro, Sir Roger Casement, que viajara al Putumayo a investigar personalmente semejantes atrocidades..
CONTRA LOS COLOMBIANOS
Arana y sus esbirros no solamente atropellaron a los indios sino también a los colonos y a los caucheros colombianos. En los primeros meses de 1909 los empleados de Mario Arana mataron en La Chorrera  a Emilio Gutiérrez y a otros 66 compatriotas; lo mismo hicieron con Vicente Luna y  18 compañeros entre La Chorrera y El Encanto y con Manuel Erazo y otros 22 colombianos en el sitio de La Reserva. Fuera de eso, lanchas artilladas peruanas atacaron bases colombianas y asesinaron a numerosos soldados.
Mientras todas esas barbaridades llenaban de dolor y sangre la amazonia colombiana el   presidente Reyes se cruzaba de brazos diciendo que “eran cosas de caucheros” y Rafael Uribe Uribe, embajador en Brasil, no parecía conmoverse con la tragedia de los indígenas y los colonos colombianos.
SIR ROGER CASEMENT
El nobel de literatura Vargas Llosa recrea la vida de Casement en la novela “El sueño del celta”. En la obra, el escritor  muestra las actividades del irlandés en El Congo y en el Putumayo donde es testigo de los crímenes de los  belgas y de los caucheros de la Casa Arana
 Con la tolerancia del gobierno peruano y el silencio culpable del gobierno de Rafael Reyes los explotadores de Iquitos secuestraban a los  nativos y los forzaban a extraer el látex. Si no entregaban la cuota exigida se les castigaba con cepo, los flagelaban y los mutilaban. Próximos a la inanición los pobres indios eran bestias de carga; no les pagaban por su trabajo, a cambio les entregaban mercancías inútiles con precios exorbitantes que jamás alcanzaban a cubrir. El régimen de la Casa Arana  era un sistema basado en el terror, un sistema que estaba acabando con las tribus del Putumayo.
El Parlamento inglés ordenó la disolución de la “ Peruvian Amazon Company” y comprometió al gobierno peruano a llevar a cabo una investigación para castigar a los culpables. En junio de  1912 el Papa Pio X condenó los abusos de los Arana, y el cristiano  y conservador gobierno de Rafael Reyes no movió ni un dedo para condenar los desafueros, defender los intereses colombianos y  hacer respetar la integridad de sus compatriotas del Putumayo.
VUELVE Y JUEGA
Los peruanos pasaron por alto los crímenes de Mario Arana, a quien consideraban un empresario que estaba llevando progreso al Amazonas y era una barrera para las pretensiones colombianas. En  la década de 1920  el departamento de Loreto llevó a Mario Arana al Congreso, quien desde allí  combatió el tratado de límites Salomón- Lozano que reconocía la soberanía de Colombia en la franja entre los ríos Putumayo y Caquetá y entregaba a Colombia un trapecio que la conectaba con el puerto de Leticia y el río Amazonas.
Arana continuó con sus actividades caucheras al sur del Putumayo . En 1932  el tenebroso personaje suministra  armas a los policías y civiles de Iquitos para que ataquen a los indefensos  funcionarios colombianos de Leticia. Su intención es recuperar su imperio cauchero y el de muchos loretanos es tomar por la fuerza los territorios del Putumayo y el trapecio amazónico  y anexarlos al Perú..