jueves, 23 de junio de 2011

BARRIO CUBA EN PEREIRA COLOMBIA

UNA CIUDAD DENTRO DE OTRA




Alfredo Cardona Tobón*






El barrio Cuba  alberga la tercera parte de los habitantes de Pereira,  tiene alrededor de 250.000 personas, lo que constituye la tercera comunidad de Risaralda después de Pereira y Dosquebradas, y es una  entidad autónoma, de donde no se necesita desplazarse a otro sitio de la ciudad, pues cuenta con todos los servicios de una población moderna.

Es difícil imaginar que Cuba con estación de megabus, hospital, plaza de mercado, activo centro comercial y decenas de barrios satélites, fue un conglomerado de viviendas de guadua y cartón, adonde llegaron desplazados del Occidente de Caldas, del Tolima y del Valle del Cauca buscando el alero generoso de la Perla del Otún. Nadie imaginó en  1947, que esa concentración de personas sin comida y sin trabajo constituiría un gran fenómeno social y económico, y cuya gente decide, hoy, el rumbo de Pereira y del departamento de Risaralda.

En 1947 Pereira fue el primer centro de los exiliados por la violencia política; a la ciudad confluyeron miles de desamparados que huían de los violentos en busca de un refugio para proteger sus vidas. Las aceras de la pequeña ciudad se llenaron de cambuches, y miles de familias sin esperanza  se agolparon en las orillas del río Otún y atestaron los barrancos y las orillas de los caminos.

En 1960 el médico Mario Gartner T.  adelantó un estudio que mostró la pavorosa e indescriptible pobreza en Pereira, en pequeños espacios se apretujaban hasta diecisiete personas y miles de viudas y huérfanos buscaban desesperadamente un trozo de pan. Ante tales circunstancias el alcalde Emilio Vallejo Restrepo interesó al Instituto de Crédito Territorial para que adelantara un plan de autoconstrucción en la  “lejura”  de Matecaña. En  1960 se entregó el primer lote y en febrero de 1961, con una misa, se oficializó la fundación del barrio.

La idea inicial era entregar lotes de 161 metros cuadrados y 7,23 metros de frente  para que las familias hicieran su rancho al fondo y poco a poco lo fueran mejorando. No había electricidad, ni alcantarillado ni acueducto. La premura era tanta que cualquier situación era mejor que tener a las familias viviendo  sin un  techo que las protegiera.


NACE EL BARRIO CUBA


A siete kilómetros del centro, el Instituto de Crédito Territorial adjudicó 1300 lotes para levantar viviendas por autoconstrucción. En los terrenos de una hacienda panelera se inició el proyecto habitacional. La falta de acueducto se suplió con nueve casetas comunales, cada una de ellas  con 12 baños, 12 lavaderos y ocho llaves para el abastecimiento del agua que llevaban a los ranchos en recipientes. A falta de alcantarillado  se construyó una letrina en cada lote, unos postes de madera llevaban la electricidad a dos transformadores que alimentaban la urbanización. Cuando llovía era una tragedia, las aguas negras inundaban las calles  y para desplazarse al centro de la ciudad los vecinos debían caminar hasta la estación de Nacederos donde tomaban el tren o los buses intermunicipales. Cuando por fin Don Nazario entró con el primer carro de Superbuses hubo transporte pero de las cinco y media de la mañana a las seis de la tarde.

Como Cartago se oponía a la contaminación del rio Consota, el problema del alcantarillado no parecía tener solución.  Por presión de la gente el Instituto de Crédito Territorial envió  un experto en alcantarillados; los dirigentes  comunales dialogaron con el técnico gringo y, entre aguardientes y rancheras, le propusieron que en vez de llevar las aguas negras al río Consota se derramaran en la quebrada del Oso. El norteamericano trazó un mapa y prometió ayudarles. Las autoridades centrales, que daban el visto bueno,  aceptaron la propuesta sin caer en la cuenta de que la quebrada del Oso desembocaba en el río Consota y Cuba tuvo por fin su alcantarillado.

LO QUE PUEDE LA UNIÓN

Un Comité Cívico impulsado por la socióloga María Piters  empezó a sesionar el dos de julio de 1961 y con el apoyo de la comunidad holandesa y de la Administración Municipal impulsó  la construcción de  vías de acceso y la extensión de la red eléctrica. Siguiendo la tradición pereirana se multiplicaron  los convites, el espíritu cívico fue en aumento y el barrio Cuba, considerado  como “zona negra”, empezó a transformarse.

La Cuba de hoy es una ciudad dentro de Pereira, con desarrollo, poder y autonomía, y  gran parte de su progreso se debe a la labor del padre franciscano Fray Arturo Calle Restrepo, primer cura de la parroquia.
 El padre Calle  con  sesenta jóvenes pertenecientes a notables familias de la “Perla del Otún”, desarrolló una eficiente labor de integración social que elevó la autoestima de los muchachos del barrio. Fray Arturo fundó la “Cooperativa de Ahorro y Crédito”, la “Junta de Acción Comunal”, la “Tropa Scout”, “La Juventud Franciscana”, un dispensario médico y  el “Instituto Obrero”.
 Con el sacerdote, la comunidad de Cuba sacudió la desidia de la  dirigencia local, que miraba al barrio como una culebra que se les estaba trepando pierna arriba  e impulsó a  los líderes populares que comenzaron a influir no sólo en el  barrio Cuba sino  en los destinos de Pereira.

La voluntad de lucha del naciente barrio se vio en 1963 con el traslado de la iglesia de guadua al sitio que hoy ocupa el templo. Fue un domingo. Cuba entero se movilizó: unos desclavaban tablas y cuartones, otros cargaban la madera y los más expertos aseguraban los basamentos y las cumbreras. A las cuatro de la tarde se daban los últimos toques y con el sonido del Angelus empezó la misa  tal como se había planeado al principio de la jornada. 




EL MODERNO BARRIO CUBA


El rancherío hecho con adobe y deshechos se convirtió en menos de medio siglo en un enorme y moderno barrio cruzado por una amplia avenida, con  bancos, hospital y clínicas, centros de enseñanza media, galerías, variada zona comercial y edificios de apartamentos..
Lejos quedó la época en que César Gaviria y los “gomelos” seguidores de Camilo Mejía iban a sabotear las manifestaciones populares de Cuba. El enorme potencial electoral del barrio lo ha convertido en actor y en árbitro de los destinos de Risaralda. Cuba elige diputados y varios concejales y de su comunidad han salido viceministros, secretarios de despacho departamental y prominentes ciudadanos en todos los campos.

Cuba es una inspiración para las comunidades deprimidas y un ejemplo de lo que puede el pueblo cuando tiene al frente dirigentes como Fray Arturo Calle, Ennio Quiceno, Reynaldo Galvis, Nestor  Britto y otros ciudadanos que se la jugaron toda por el progreso y el desarrollo de su gente.