miércoles, 12 de octubre de 2011

OSCAR TERÁN: UN PANAMEÑO CON ALMA COLOMBIANA

Alfredo Cardona Tobón

Monumento a Oscar Terán el la Avenida 30 de Agosto de Pereira- Colombia

En la Avenida Treinta de Agosto con calle 25, en la  ciudad  de Pereira, hay un busto  de Oscar Terán, un  panameño notable, senador de la república y defensor de la integridad nacional cuando los norteamericanos orquestaron la separación del istmo.
Ese busto fue el homenaje que la Sociedad de Mejoras de la ciudad en reconocimiento de un hombre que sacrificó posición y futuro y se opuso al atraco gringo que otros istmeños  llamaron  su  Independencia de Colombia.
Ese monumento, que se sepa, es el único reconocimiento a ese valiente panameño que por su amor a Colombia se quedó sin patria, sufrió persecuciones  y fue condenado al olvido.
SE DESCORRE EL TELÓN DE LA HISTORIA PANAMEÑA
Un siglo después del atropello norteamericano varios intelectuales istmeños se han atrevido a revisar su pasado y han aceptado que la tal independencia de Panamá solo fue una maroma de Estados Unidos para convertirlos en monigotes y apoderarse del canal que construían los franceses.
En verdad el movimiento de separación no fue popular ni contó con la adhesión de la mayoría panameña; fue obra de la ambición gringa y  de dirigentes corruptos de Panamá que contaron  con la cobardía y el proyanquismo del presidente Marroquín,  de Rafael Reyes, de Martínez Silva,  de Marco Fidel Suárez y otros apátridas que prefirieron arrodillarse ante el poder norteamericano que defender con honor los intereses de Colombia.
Según el escritor panameño Olmedo Beluche, el zarpazo empezó a gestarse cundo un grupo de empresarios y políticos norteamericanos, encabezados por el abogado William Cromwell, compró en secreto parte de las acciones de la compañía francesa que adelantaba trabajos del canal para revenderlas a su propio gobierno. El negociado incluía al presidente Roosevelt que participó  en el millonario negocio a través  de su cuñado William Taft, por entonces Secretario de Gobierno de USA.
Cuando el senado colombiano rechazó el proyecto de Tratado Herrán–Hay  por anticonstitucional y desventajoso,  Cromwell y Roosevelt  prepararon la separación de Panamá para imponer un gobierno  que aprobara los términos convenidos por un burócrata bogotano y un  ágil diplomático estadounidense. Como hubo oposición del Parlamento, incluyendo a los senadores panameños Oscar Terán y Juan B. Pérez, los gringos tramaron la separación que se concretó el 3 de noviembre de 1903 con  la dirección de empleados del ferrocarril manejado por los norteños y respaldado por diez buques de la Armada norteamericana.
A partir de entonces, reconoce Olmedo Beluche, el istmo se convirtió en una colonia, con canal, bases, autoridades electorales extranjeras, y un embajador nombrado por los invasores que aprobó las negociaciones rechazadas por Colombia.
¿QUIEN FUE OSCAR TERÁN?
Este patriota colombiano nació en Panamá el 22 de julio de 1868, estudió Derecho en Estados Unidos y obtuvo el título de Doctor en Jurisprudencia en Francia; luego ejerció su carrera en la capital istmeña y  fue representante a la Cámara.
Oscar Terán  se distinguió como brillante escritor e historiador; fundó el prestigioso Ateneo Panamá y por su prestigio moral hizo parte de  la Junta de notables panameños que patrocinó el gobierno central para que diera su opinión sobre el tratado que se negociaba con Estados Unidos.
Terán no aceptó el tratado que quiso imponer Estados Unidos y luego hizo firmar a los panameños, donde se cedía soberanía y colocaba en desventaja a Colombia y a Panamá;  además se opuso sin miedo a las maniobras de una minoría panameña favorecida por los yanquis  y a la indiferencia de otros coterráneos como José Domingo de Obaldía, senador por Panamá, que decía que no le importaba ser súbdito de Colombia, de los Estados Unidos o de la China, con tal que sus novillos se vendieran a buen precio.
Después del manotazo norteño, Terán rechazó la intromisión de los gringos, y desnudó las verdaderas intenciones de los “próceres” de la separación por lo que lo acusaron de aminorar la independencia y quebrantar la unidad panameña. Cuando publicó un libro que desenmascaraba las tramoyas urdidas por los norteamericanos  lo acusaron de antipatriota y  el Procurador General del Istmo le abrió un juicio por traición y solicitó su deportación pues,   era  un extranjero indeseable y pernicioso.
Oscar Terán jamás renunció a la nacionalidad colombiana y pese a la persecución orquestada por el clan dominante, Terán permaneció en la tierra que lo vio nacer hasta su muerte en el año 1936.
AL LADO DE  TERÁN
Importantes hombres panameños rechazaron la  secesión, entre ellos José Marcelino Hurtado, antiguo ministro diplomático, Belisario Porras,  posteriormente presidente de Panamá, Carlos Vallarino, Alejandro V. Orillac, Pablo Arosamena… Todos ellos terminaron aceptando la separación como un hecho cumplido con excepción de los senadores  Oscar Terán y Juan B. Pérez Soto,  que jamás se plegaron al atraco gringo.
Además del rechazo de muchos notables  numerosas municipalidades panameñas  ratificaron su adhesión a Colombia y comunidades como la de los indígenas cunas se alistaron para luchar a favor de Colombia  para recuperar el istmo. Era lo esperado, pues el pueblo en general, rechazaba a los norteamericanos por sus  desafueros y atropellos en la zona del ferrocarril y en las ciudades de Colón y Panamá...
OSCAR TERÁN EN PEREIRA
Terán viajó en una ocasión a Pereira invitado por el estadista  Esteban Jaramillo. En esa ocasión conoció a Alfonso Jaramillo, hermano de Esteban, y entre estos notables ciudadanos nació una amistad que perduró en el tiempo.
El patriotismo y el arrojo de Terán no pasaron inadvertidos en una ciudad que apoyó la lucha de Maceo en Cuba y fue un centro radical y masón donde  florecían las ideas de libertad y nacionalismo. Por eso en 1928 Sociedad de Mejoras, liderada por Alfonso Jaramillo,  exaltó al  Doctor Terán  con un busto que se ubicó en un sitio importante de Pereira.
Infortunadamente pasaron esos tiempos y no se repitieron esas generaciones. ahora el monumento a Oscar Terán no tiene dolientes: ni la Sociedad de Mejoras Públicas que lo levantó, ni la ciudanía que ignora  de qué se trata, ni la Academia con sus doctores con mil cartones. . No sería extraño que algún día le pongan un carriel y confundan a Oscar Terán con un Marulanda o  arrojen el busto a cualquier bodega de cosas viejas del municipio.

POEMA EN HONOR A OSCAR TERÁN  ( Colaboración de J. Mauricio Chaves Bustos)

A OSCAR TERAN
¡Si tu espíritu, templo de firmeza,
supo reír del oro del tirano,
tu gesto de patricio colombiano
sublimó a mi país en su grandeza!

¡Todo se te ofreció, la fortaleza
de tu mundo interior, el yanqui insano
quiso corromperte con dinero. En vano,
fue tu carácter de ínclita entereza!

Oscar: no debes callar. Hoy que el bandido
Ocultarse quiere en su falsa diplomacia
¡Tú no debes callar! Aún cuando herido,

sabrás retar al gringo en su falacia,
y tu vida rendir, con fe sincera,
¡por Dios, por tu patria y tu bandera!

(FLORENTINO BUSTOS, Ipiales, Nariño, Colombia, 1893-1971)