sábado, 12 de noviembre de 2011

MANUEL ROERGAS SERVIEZ: UN FRANCÉS PATRIOTA Y AVENTURERO

Alfredo Cardona Tobón*



La luna se escondía en  los festones del morichal y en el estero cercano se oía el bronco mugido de un padrote entrelazado con el repique se cuatro bestias camino al rancho donde duerme Manuel Roergas Serviez.
No hay centinelas ni un perro guardián, el oficial se ha retirado de la guerra y se ha sumergido en la  engañosa paz de las inmensas sabanas.

-          Una orden urgente para mi general!-  gritó uno de los recién llegados.

En esa  noche de fines de octubre de  1816 el francés abrió la puerta sin adivinar una celada y cuatro asesinos  lo empujan hasta un bosquecillo cercano y lo 'cosen' a lanzazos. Inerme, desarmado  cae al suelo bañado en sangre, los gritos de agonía inquietan unas corocoras , dos lanchos se sumergen en el río el padrote muge y en la oscuridad de la noche se pierden los homicidas..
Los bandidos robaron la  vida a un veterano que acompañó a Napoleón en las gloriosas campañas y  le  arrebataron la gloria futura de figurar en la historia en los ejércitos que liberaron a media Suramérica.

UN PASADO MISTERIOSO

Arrogante, cruel, belicoso…Serviez  fue un hombre de presa, exactamente el combatiente que necesitaba la Patria niña para templar el ánimo de los granadinos y enfrentarlos a  los estandartes del rey.

 Serviez dejó el ejército francés  por un lio de faldas y   para evitar contratiempos  tomó rumbo a la Nueva Granada donde en esos momentos el pueblo se levantaba contra el poder español

En 1813 el  gobierno de Santa Fe  encomendó al oficial el entrenamiento de  sus tropas quien reunió en Cartago los restos de la destrozada fuerza de Caicedo y Maculay y se dispuso a frenar el avance enemigo.  El entrenamiento es riguroso. "Este hombre no dormía, escribe Hilario López , pasaba las noches rondando las guardias, haciendo ejercicios de campo y dando sorpresas a los centinelas, en términos tales, que llegó el caso de arrojarse sobre uno desarmado y matarlo con un fuerte golpe."

POR LA TROCHA DEL QUINDÍO.

Como no llegaron los refuerzos pedidos a Santa Fe y era inminente el ataque de una fuerza realista muy superior,  Serviez se retiró con cuatrocientos reclutas patriotas de la población de  Cartago y se dirigió a la ciudad de Ibagué; los realistas fueron tras ellos y los alcanzaron en el sitio Piedra de Moler; Serviez contraatacó pero lo detuvo una barranca escarpada.
Después de una noche cruel, sin agua ni alimentos,  y acosados por el fuego enemigo, los republicanos repasaron el río La Vieja y emprendieron el ascenso de la cordillera por la tenebrosa trocha del Quindío; fue una travesía dramática: "no teníamos ni cobijas para abrigarnos durante la noche en el frio páramo- agrega Hilario López - No nos alimentábamos sino de carne medio cruda de mulas moribundas que los pasajeros abandonaban en semejantes parajes.."

EN MEDIO DE LAS INTRIGAS

 En Ibagué Serviez adiestró una escuadra de caballería y  al paso de Nariño se unió a la tropa que marchaba  hacia las provincias del sur. El francés no estuvo de acuerdo con la dirección de las operaciones, desconoció la autoridad de Nariño, hubo malestar entre los soldados y Nariño para evitar males mayores apresó a Serviez y lo remitió a la capital del virreinato. En Santa Fe lo liberaron y con Francisco José de Caldas se  desplazó a Medellín donde fundó la Academia Militar, que habría de formar valiosos oficiales para la Patria.

EN LOS ESTERTORES DE LA PATRIA BOBA

Bajo las órdenes de las Provincias Unidas,  Serviez  ataca a Santa Fe, y pese a estar herido encabeza una carga de caballería y toma los cañones cundinamarqueses, facilitando el triunfo de los federales; luego se incorpora a las tropas caucanas y el cuatro de  julio de 1814 lucha con heroísmo en el sitio del Palo; una descarga de fusilería mata a su caballo y a pie Serviez dirige un embate a bayoneta que desconcierta a los realistas y los hace huir en derrota. 

Las disensiones, los terremotos y las pestes, vistas por el pueblo como un azote divino, minaron la resistencia americana. Tras el desastre en la Cuchilla de Tambo, el presidente Torres confió a Serviez el mando del Ejército y cuando Fernández Madrid asumió el gobierno  quiso capitular,  pero Serviez se opuso y con unos pocos soldados se dirigió a los llanos orientales a continuar la lucha contra los españoles..

LA MARCHA CON LA VIRGEN DE CHIQUINQUIRÁ

Para motivar a los granadinos y sumar voluntarios a sus filas, Serviez  marchó con la imagen de la Virgen de Chiquinquirá rumbo al Casanare, fue una imprudencia, opinó Santader, "en vez de esto, el cuadro  no sirvió  sino para embarazarnos en los desfiladeros y dar lugar a que el enemigo nos picase la retaguardia. "Los patriotas dejaron el cuadro de la Virgen en el Alto de Saname y tras las deserciones y las capturas, sólo doscientos combatientes, entre oficiales y soldados, llegaron al caserío de Pore. El comandante Serviez y su gente continuaron hasta Arauca donde se unieron a los llaneros en su lucha por la libertad.

 Una Junta de Oficiales designó a Paez, general del Ejército de Apure y a Serviez y a Urdaneta como asesores. El once de octubre de 1816 los patriotas chocaron con los realistas en el Hato de Yagual.; fue  un encuentro  sin cuartel ni clemencia, escuadrones de caballería comandados por Santander, Serviez y Urdaneta barrieron a los jinetes realistas y la esperanza de la indepedencia renació en la tierra granadina.
Después del combate del Hato del Yagual, Serviez solicitö una licencia para retirarse por unos días y descansar en el Hato de Chorreros, está cansado de tanta lucha, busca un espacio de paz y se interna en los pajonales con tres bestias, un baúl y una  mulata llanera.

La mulata lava el cadáver del oficial francés que soñó con la gloria en suelo amearicano, el sol rojizo se despereza en el horizonte, bandadas de garzas  descienden sobre el estero y bajo las palmas de moriche la sangre coagulada de Serviez empapa las entrañas de la tierra.

 El crimen quedó impune , se supone que los asesinos buscaban oro en el baúl que llevo consigo Serviez. La ingratitud arropó la memoria de Manuel Roergas Serviez y el llano generoso abrió su seno para guardar el cuerpo del valiente europeo cuyas cenizas se convirtieron en parte del suelo americano.


lunes, 7 de noviembre de 2011

VILLA CLARETH ( PUEBLO RICO- RISARALDA)

CURRUMAI : UNA COLONIZACIÓN FRUSTRADA
Alfredo Cardona Tobón.



Los cazadores se internaron en las montañas de Pueblo Rico;  del frío cortante de la serranía pasaron al clima caliente y pegajoso de la hoya del río San Juan. De tramo en tramo se sentían las tatabras mimetizadas  y en  la espesura y en los riachuelos saltaban  sabaletas y  jojolotes para atrapar los grillos despistados que ensayaban saltos desde los matorrales
.
Después de varios días de aventura, los cazadores quisieron regresar a la Serranía de Belalcázar, pero les fue imposible encontrar la trocha que los llevara de regreso al camino; dieron vueltas y vueltas hasta que llegaron  exhaustos a un claro abierto en la selva donde se levantaban varios emberandes, o chozas de una comunidad chamí.

Los nativos llamaban a ese sitio Currumai. El clima parecía benévolo, al menos estaba libre de bichos, el agua era abundante y la topografía era andable, como suelen decir nuestras gentes cuando se refieren a lomas no muy pronunciadas.

José de los Santos Isaza miró en derredor y vio tierra libre por todos los costados, poco le importó la presencia de los emberas ; José de los Santos pensó, como sus ancestros de Belalcázar, que la tierra era de quien la trabajara y esa selva estaba esperando que la conquistaran.

ENTRAN LOS COLONOS

De regreso a la población de Belálcazar los cazadores hablaron de baldíos inexplorados, de tierra fértil, de caza y pesca , de posibilidades sin límite... e invitaron a sus paisanos a montar fincas en esas lejanías.

En 1940 un grupo numeroso llegó por carretera hasta más allá de Pueblo Rico y siguió por una trocha abierta por el arriero Erasmo González que llevaba al l claro de Currumai. Al lado de los indígenas los recién llegados ampliaron espacio para una plaza, construyeron casas de guadua de uno y dos pisos e instalaron un acueducto de latas de guadua.

A los  tres años  Currumai era Inspección de policía, se había convertido en una fundación floreciente con iglesia y una misión claretiana. Al padre Orjuela le pareció feo el nombre de Currumai y  lo cambió por el de Villa Clareth, extraño vocablo que nada tenía que ver con los colonos y menos con los indígenas, que impasibles veían como con cada machetazo les cortaban su cultura y su pasado y los iban empujando selva adentro.

Desde los años veinte  del siglo XX, la comunidad claretiana atendía las misiones del Chocó con los métodos empleados por sus congéneres franciscanos en las épocas de la  Conquista y la Colonia española. En la nueva población, los claretianos repitieron la dosis y fundaron un internado indígena que borró la identidad de los antiguos pobladores y los convirtió en   peones serviles, Los nativos que no le caminaron a los misioneros se alejaron de su Cuarrumai y  dejaron a Villa Claret a los " racionales"  y a los misioneros.

En la nueva fundación los colonos encontraron una tierra diferente  a la tierra  de la Serranía  de Belalcazar, se toparon con una ladera avara que no daba los racimos ni el maíz que se  producía al lado del rio Risaralda y a la humedad y la mala calidad del suelo, se sumaron las plagas y las enfermedades que asolaban cultivos y animales.

A Currumai no llegaron empresarios, fue una aventura de personas sin solvencia económica, que a diferencia de sus padres y abuelos no contaron con un Pedro Orozco, que les fiara bastimentos ni facilitara los entables como suceció en la repoblación de Ansermaviejo y en la colonización de Belalcazar..  Así pues, la mayoría de los invasores de Currumai volvieron sobre sus pasos y  la selva  reclamó  sus dominios

 OTRO AIRE EN CURRUMAI.

La violencia de los años cincuenta del siglo pasado llevó una pequeña remesa de colonos conservadores a Villa Clareth que huían de las atrocidades del Capitán Venganza y  otros bandidos del  occidente de Caldas y del norte del Valle. Llegaron en la mayor pobreza, sin auxilio del gobierno y  la esperanza de encontrar un sitio donde pudieran vivir en paz con sus familias.

El quinchieño Carlos Trejos fue el líder de esta segunda oleada; con su paisano Ramón Vásquez montó una extensa finca y apoyado por el sacerdote español Francisco Bisquet organizó una Cooperativa para mercadear los  productos agrícolas de la zona. Trejos y Vásquez intrigaron y movieron intereses  hasta conseguir la construcción de la carretera que comunicó a Villa Clareth con Pueblo Rico: con esa vía el caserio alcanzó la categoría de corregimiento con  uncentro de salud, un colegio y una oficina de Telecom.

Esa fue la  época gloriosa del antiguo Currumai, pero al desaparecer Carlos Trejos y sin la presencia de la comunidad claretiana,  empezó la agonía del  pueblito. Su situación actual  es incierta, a la presencia de bandas delictivas en tiempo reciente, se le suma la pobreza y el abandono estatal.

 En una colina arcillosa reposan los restos de Juan de los Santos Isaza, de Marcos Franco, de Bibiano Giraldo y de Carlos Trejos y Ramón Vasquez, artífices de Villa Clareth. Ya no hay señales de las misiones, ni de los   emberas que conservaron por siglos lo que nuestra civilización destruyó en pocos años.

Currumai le quedó grande a los paisas , fue otra zona de vocación selvática que jamás debió ser hollada por planta humana, un territorio violado que difícilmente encontrará  un futuro con pobladores aferrados a una tierra que no los quiere.