domingo, 25 de diciembre de 2011

ESPIAS Y ESTAFETAS EN LA INDEPENDENCIA AMERICANA

Alfredo Cardona Tobón*
En la guerra de la independencia americana las mujeres se encargaron de gran parte  de la inteligencia y de las comunicaciones patriotas. La información suministrada por las espías fue vital y los enlaces de las estafetas fueron decisivos para conectar a las guerrillas con  los cuerpos de combate; la coquetería, la ternura y las caras bonitas se utilizaron para descubrir planes de ataque, dispositivos de defensa y el poder bélico del enemigo. Postas y estafetas llevaron en sus faldas y en sus corpiños consignas y órdenes de mando.
Es interminable la lista de mujeres que arriesgaron y ofrendaron sus vidas recogiendo información y sirviendo de enlace en las fuerzas republicanas, en este artículo tomaremos como muestra la labor intrépida de las argentinas María Loreto Sánchez Peón y Magdalena Güemes, de la venezolana Petronila  Mata y la granadina Mercedes Ábrego.
UNA SALTEÑA SIN MIEDO


El protagonismo de María Loreto Sánchez empieza con la invasión realista a las provincias de Salta y Jujuy. Esta mujer alta, de formas armoniosas, cabello castaño y ojos azules, se movía como pez en el agua entre la rancia aristocracia salteña. En los bailes de alta sociedad, adonde asistía la oficialidad española, un grupo de hermosas muchachas coordinadas por  María Loreta recababa información que aprovechaban las guerrillas de  Martín Miguel Güemes.
Fue tan valiosa la labor de esta salteña que el gobierno rioplatense la nombró Jefe de Inteligencia del Ejército del Norte, responsabilidad que atendió desde 1812 hasta 1822, década en la cual perfeccionó una red de espionaje y conformó cuadros de “bomberas”, o mujeres que se infiltraban en las filas realistas para recoger información y establecer contactos entre los desertores y los comandos de Juana Azurduy y de Martín Güemes.
En 1817 María Loreto descubrió un plan del virrey Laserna para invadir a Salta por el valle de Calchaquí. Gracias a su aviso se organizó la defensa y se contuvo la invasión española.
La valerosa dama contrajo matrimonio con el prócer Pedro José  Frías. Desde su juventud hasta la muerte a los 105 años de edad, María Loreto Sánchez usó moños con los colores de la bandera argentina que hacían juego con el color celeste de sus ojos y la blancura de  su rostro.
LA MACACHA GÜEMES
“Mamita del pobrerío
Palomita mensajera
que entre el gauchaje lucía
lo mismo que una bandera” (Jaime Dávalos)



Magdalena- La Macacha-  era hermana de Martín Miguel Güemes, el comandante
de los “ Gauchos infernales”, quien durante cinco años contuvo a los españoles en la frontera del Alto Perú y rechazó nueve invasiones realistas.
Por su generosidad y apoyo a los desvalidos, llamaban a Magdalena  “mamita de los pobres” y fue el pueblo raso quien la siguió como capitana y le sirvió de ojos y oídos en su labor de espionaje.
La Macacha estableció una red de informantes que abarcaba las provincias de Salta, Jujuy y Tarija; su casa era taller, armería y refugio de milicianos heridos. Magdalena animaba a todos con su ejemplo sin perder oportunidad para recorrer las filas gauchas y  arengar a la tropa. Tuvo una innata habilidad política que sirvió para superar las delicadas confrontaciones de su hermano con las autoridades rioplatenses, cualidad que le abrió las puertas para intervenir en los asuntos públicos de su provincia.
PETRONILA  MATA


Esta patriota de Cumaná, Venezuela, esposa de un oficial republicano, obtenía información que trasmitía a Simón  Bolívar; se dice que su colaboración fue importante en la segunda expedición desde Haití a las costas del país vecino. Por su peligrosidad, Morillo tendió un dispositivo para atraparla y recluirla en un inmundo calabozo de  Cumaná donde dio a luz en las más precarias condiciones. Con agua de maíz y raciones ínfimas de pescado, la madre no tuvo con qué alimentar al bebé que murió de inanición ante las miradas inhumanas de los carceleros.
Bolívar trató de liberar a Petronila y ofreció canje por varios prisioneros realistas, pero Pablo Morillo no aceptó ninguna negociación por lo cual permaneció encarcelada durante cuatro años, hasta que el triunfo patriota en Carabobo, le abrió las puertas de la cárcel en 1821.
MERCEDES ÁBREGO

Unos dicen que nació en Cúcuta; otros que en San Cayetano, pero todos coinciden en señalarla como una notable artesana que bordaba preciosos tejidos.
La vida de Mercedes está llena de incógnitas. Parece que fue madre soltera de tres hijos que hicieron honor a su progenitora; los biógrafos afirman que alternó su trabajo de costura con una eficaz labor de inteligencia en favor de las armas republicanas.
Mercedes conoció al entonces coronel Bolívar durante su lucha contra los realistas de Maracaibo que amenazaban a Cúcuta y a Pamplona; y cuando el caraqueño inició su Campaña Admirable, Mercedes le bordó una casaca con hilos de oro y plata que él  lució en los bailes después de las jornadas victoriosas.
Mientras Bolívar combatía en el norte, los próceres santafereños y tunjanos se desgastaban en guerras intestinas, en tanto que Nariño atacaba los reductos realistas del sur y  Santander intentaba detener el avance español en los valles de Cúcuta apoyado por  Mercedes quien, con sus contactos secretos, le informaba sobre los movimientos de los jefes realistas Correa y Luzón, con lo cual Santander logró el triunfo en San Faustino y aminoró el desastre en Capacho.
Por unos delatores, Mercedes cayó en manos del sanguinario Luzón quien el 13 de octubre de 1813 permitió que unos compinches entraran a la cárcel y degollaran a  Mercedes Ábrego y a otros prisioneros.
Este fue el principio de un baño de sangre que cubrió las vecindades de Cúcuta. Las  espantosas matanzas obligaron a las autoridades españolas de Maracaibo a iniciar una  investigación, que la Junta de Regencia de Cádiz finalmente archivó. sin seguir causa a los asesinos