jueves, 1 de marzo de 2012

LEOCADIO SALAZAR Y SUS FUNDACIONES

ARABIA-  PEREIRA-

Alfredo Cardona Tobón


                                      Iglesia del corregimiento de Arabia


Los testimonios recogidos por Urbano Campo nos  aproximan a este personaje de la tardía colonización en el siglo  XX, que condensa todas las facetas buenas y malas de los empresarios que  abrieron estas tierras a la civilización:

“Fue  Don  Leocadio Salazar quien pobló esto. A mi me tocó limpiar el monte de la plaza.- Esto eran montañas baldías pues. Entonces él fue a Bogotá y se apoderó de esto, de estas montañas... echó mano a esas tierras.” – Dijo un viejo curtido por el sol y por los años.

“Eran de un señor Don José Vicente Marín, de la Selva.- agregó un campesino de rostro franco y pie al suelo-  pero  Leocadio estudió los planos y vio que esto quedaba fuera de los planos y se los hizo adjudicar.”

Otro labriego de los  primeros pobladores de Ulloa recordó los tiempos iniciales del poblado: “A mucha gente la acomodaba  Don Leocadio en esas tierras, pero el gobierno mandaba la tropa. Venía la tropa y barrían lo que había. Sacaba a la gente que había y él volvía a acomodar la gente. Eso fue en 1925 y en 1926.”

“Él regalaba los solares por un día de trabajo, abriendo monte o caminos. Por las tierras cobraba una cuota pequeña. Era un viejo que no tenía preparación ni nada, pero con mucho brillo, mucho movimiento y entusiasmo. El era un viejo muy astuto.”


LA VIDA DE LEOCADIO SALAZAR

No recibió herencias ni tuvo títulos, fue un vividor, un representante de la cultura del todo vale para salir adelante; la vida de Leocadio  está llena de sombras y de luces y es sin ninguna duda el máximo representante de los empresarios en la colonización  tardía del siglo XX.

 Un hijo de Leocadio  nos muestra la garra de su padre:

“Los abuelos eran de Aranzazu, pero nació en Santa Rosa de Cabal en 1894, en donde nosotros, los hijos, nacimos también.  Vivimos en Santa Rosa, luego en Pereira y después de fundada Ulloa en el 22 nos pasamos allá. Cuando empezó la violencia liberal en el 30 nos tocó irnos y nos radicamos un tiempo en Filandia; regresamos a Ulloa en el 34;  luego pasamos a vivir en Trujillo.”
“Mi padre-  dice refiriéndose a Leocadio Salazar, estudió un poco de primaria. De joven se dedicó al negocio de corridas de toros en Santa Rosa, después andaba en la región vendiendo cerdos y bestias.”
“También era contrabandista de tabaco. En Pereira tuvo una fábrica de cigarros, en Ulloa tuvo una empresa de sal y una calera.”
“Fue un fundador de pueblos. Primero fundó a Ulloa, luego a Trujillo en el 24. También compró tierras por el lado de Riofrío y fundó a Portugal”
“Fundó a Montezuma y en 1926 la población de Arabia en  jurisdicción de Pereira; también fundó a Salónica y a Fenicia en el municipio de Riofrío.”

Desde 1922 hasta su muerte, Leocadio Salazar compra tierras ociosas a los terratenientes cansados de lidiar con colonos e invasores; en ellas funda un caserío que las valoriza y procede a parcelarlas transando en alguna forma con los ocupantes, que atemorizados, cansados por los pleitos, o sin recursos para iniciarlos, le entregan las mejoras a bajos precios o les vende las tierras donde están viviendo con la promesa de una escritura, que muchas veces no les firma.

Uno de los golpes maestros de Leocadio fue la compra de la Hacienda Barragán, que venía de una adjudicación que el  General Santander le hizo a un General Cancino en los primeros días de la República. En 1926 los herederos tratan de contener la invasión del enorme latifundio que abarcaba 60.000 hectáreas, pero nada pueden hacer ante el alud de los colonos. En los años cuarenta la situación es tal, que dos herederos desesperados deciden vender sus tierras a Leocadio por la ridícula suma de $10.000, pagaderos a cinco años sin intereses.

Leocadio llegaba al rancho del colono  en carro  o a caballo, acompañado de abogados y funcionarios. El invasor queda impresionado ante tal despliegue de doctores. Salazar se identifica, presenta títulos, planos y documentos al pobre analfabeta que desconoce sus derechos. Entonces propone una transacción aparentemente favorable al labriego. El colono ve dos alternativas: o vende sus mejoras o paga con plazos altos e intereses bajos la tierra que le quitó a la selva, De todas maneras pierde y Leocadio gana.

El 22 de junio de 1922 Leocadio fundó a Ulloa en tierras que arrebató a los hermanos Marín; las parceló, loteó el casco urbano y las vendió con facilidades a paisas de Antioquia y Caldas y posteriormente a  exilados conservadores de Boyacá y los Santanderes que buscaban buenas tierras y un lugar donde pudieran vivir en paz.

 Leocadio adquirió  extensos lotes en Burila, compró terrenos en litigio en Alcalá,  en el Dovio, en Caicedonia y el incansable empresario, cuya ambición no tenía límites negoció la enorme hacienda de La Esneda y alli fundó la población de Trujillo.

Los métodos de Leocadio se apartan de todos los cánones conocidos: daba lotes a los presos recién salidos de la cárcel a cambio de trabajo, reclutaba vagos que ponía a abrir calles y caminos  y reunía mujeres públicas para surtir los barrios de tolerancia de las nuevas aldeas, pues según su filosofía, “los pueblos se fundan con antioqueños y con putas”


LA FUNDACIÓN DE ARABIA

Este fue un golpe maestro de rapacidad y  astucia; veamos como lo describe José Omar Gallego Valencia en su libro sobre Arabia:  A finales de 1927 los señores Teodomiro Muñoz y  José Vicente Marin lo invitaron a conocer el salado y sus abiertos en el sitio de Arabia. Leocadio los visitó y quedó encantado con el sitio.

Aquí se puede construir un pueblo les dijo. Yo les compro estos terrenitos incluyendo los más faldudos.
No están en venta-  le respondieron.
Por aquí hay muchas fincas, ellos necesitan un pueblo, vayan pensándolo, que yo vuelvo dentro de un mes por la respuesta.

A los 28 días regresó Leocadio.

Estas tierras no están en venta le repitieron.
Eso no importa les replicó Leocadio, les toca vender porque yo conversé con todos los finqueros de la región y ustedes son los únicos que se oponen a fundar un pueblo, lo  que les digo es que tengo mucha influencia con el gobierno... la comunidad es la que manda, la gente quiere un pueblo y ustedes no se pueden oponer al progreso. Yo les pago de contado y si nos vamos a la ley el Estado les pagará cualquier cosa y a plazos.

Como Marín y Muñoz no querían problemas con los vecinos y menos con “Chispas”, le vendieron sus tierras.  Leocadio Salazar contrató un topógrafo trazó las calles y la plaza y en 1928,  a punta de convites, dio el primer impulso al caserío de Arabia, hoy rico corregimiento del municipio de Pereira..
Los negocios de Leocadio originaron centenares de pleitos que litigaba con un equipo de tinterillos y testaferros del que hacían parte sus hijos, de profesión abogados, fervientes católicos y políticos ospinistas. Uno de ellos, fue  Gustavo Salazar García que fue senador de la República y dos veces embajador. Salazar García no solamente trabajaba con su padre sino con Ángel María Lozano, alias " El Condor", un bandido dueño de la vida en el norte del Valle del Cauca.
Leocadio tuvo propiedades "escrituradas a machete"en las cordilleras central y occidental que comprendían enormes extensiones en Barragán, Ceilán, Trujillo y el Cañón de Garrapatas. La hacienda  Barragán en la cordillera central abarcaba 60.000 hectáreas y la de Cuacua en la occidental tenía el mismo tamaño de la  Hacienda Barragán.

En 1984 falleció Leocadio Salazar en Tuluá, a la edad de ochenta años. La historia juzgará a este personaje audaz, andariego, trabajador,  con mística, visión, liderazgo y también  insensible, calculador y sin escrúpulos que manejó la ley a su antojo.


domingo, 26 de febrero de 2012

UNO CONTRA TODOS


UN CAPÍTULO EN LA VIDA DEL MÉDICO MARIO GARTNER

Alfredo Cardona Tobón *


Mario Gartner en su año rural en Guática

Amainados los ánimos, y cuando la lucha por Risaralda es historia para las nuevas generaciones, ya se puede hablar de los personajes que a un lado y otro del conflicto sacrificaron intereses y tranquilidad en aras de sus ideas; empecemos con Mario Gartner Tobón un médico que tronchó su carrera y vio en peligro su vida, al oponerse a la segregación de Caldas en el propio Concejo de Pereira.

Mario Gartner Tobón hubiera podido hacer su práctica, despues de haber recibido el título de medico en la Nacional de Bogotá, en cualquier municipio de Colombia, pero siguiendo  el llamado atávico que ancló a sus bisabuelos en la margen  izquierda del río Cauca, el joven galeno escogió a Guática, un pueblito azul y chirimoyero, olvidado en el Viejo Caldas, donde la salud estaba a merced de los curanderos.

Con su personalidad arrolladora y su don de gentes Mario Gartner sacudió el alma guatiqueña. Las matronas y el pueblo entero secundaron sus proyectos y a punta de empanadas, convites sancocheros y amigos levantó, en 1951, el primer hospital de la población y dotó a los corregimientos de San Clemente y Santa Ana  con servicios básicos de salud.

EN TIEMPOS DE CAMILO MEJÍA DUQUE

En los años sesenta del siglo pasado nada se movía en Caldas sin la anuencia de Camilo Mejía Duque, un político salamineño al que le caminaban godos y collarejos, y tenía a Pereira y el occidente del Viejo Caldas como su indiscutible feudo electoral al que no entraban los candidatos del resto del departamento.

Al terminar el año rural, Mario Gartner T. se trasladó a Santa Rosa de Cabal donde habia crecido y alargado pantalones y tras unos años de ejercicio profesional fijó su domicilio  y consultorio en  la Pereira cívica y  comprometida con las grandes causas  de mitad del siglo veinte.  Mario era ambicioso, desbordaba simpatía y tenía un éxito enorme con las mujeres. Pronto Pereira tendió un tapete a sus pies y entonces  creyó, ingenuamente, que  podía enfrentarse a Camilo Mejía Duque y arrebatarle el liderazgo que el astuto cacique había ganado tras años de incesante labor de zapa y compadrazgos.

ACCIÓN LIBERAL

Corría 1964 y Mario Gartner con el apoyo de algunos dirigentes liberales de Manizales, inició una campaña política con evidentes desventajas, ya que no contaba con recursos, ni  maquinaria politica,  ni capitanes de vereda que lo respaldaran. El occidente era de Camilo Mejía, el Quindío estaba en manos de Ancízar López y los jefes rojos de Manizales no aflojaban los pocos votos que tenían en Pereira .

Por las  aldeas remotas y polvorientas carreteras cruzaba al garete la única camioneta de "Acción Liberal" a la caza de votos, desgranando las consignas de la disidencia  musicalizadas con la vieja canción " Las pelotas de carey". . "A Mario Gartner y a los otros ilusos, los dejaremos sin pelotas "- sentenció la dirigente camilista Gabriela Zuleta-  lo que  fue muy aproximado, pues Acción Liberal y su himno de las pelotas consiguió apenas un escaño en el concejo de  Pueblo Rico y otro en el de Pereira, que ocupó, obviamente ,Mario Gartner..

LA SEPARACIÓN DE RISARALDA

En el concejo de Pereira, el médico Mario Gartner  adelantó campañas en favor de los más desprotegidos y llevó una luz de esperanza a los miles de desplazados políticos que atiborraban los extramuros de la ciudad. El cirujano empezó a convertirse en la versión pereirana de Gaitán, pues como el caudillo bogotano se untó de pueblo y  arrastró tras de su causa a las  meseras y cantineros, a los coteros y vendedores informales ... a la gente sin techo ni esperanza.

Para entonces la vieja aspiración separatista de Pereira, alimentada por Camilo Mejía Duque y atizada por la reciente separación del Quindío, colocó a Mario Gartner en una encrucijada: Por un lado estaba la lealtad con un departamento que amó en las empedradas calles de Quinchía y se fijó en su corazón en  la  luminosa campiña de Santa Rosa de Cabal, dos municipios que fueron entrañablemente caldenses;  y por  otro lado sentía el llamado de una ciudad que lo amaba y lo tenia como  hijo propio.

Sin medir las consecuencias y sin ver que abrazaba una causa perdida, Mario olvidó los antecedentes históricos y apoyó la unidad caldense. El 11 de marzo de 1966  "El Diario" de Pereira catalogó al médico  como enemigo de Pereira, pues era el único concejal de la ciudad que no había firmado el memorial dirigido al Congreso pidiendo la creación del nuevo departamento.

El Comité Femenino, liderado por Doña Eucaris Jaramillo, expresó su rechazo, no sólo por su negativa, sino por las insinuaciones del médico  a los concejales de occidente para que se opusieran a las pretensiones de los pereiranos. La situación ardía peligrosamente,. Teresa de Arcila, "La Teresita de Caldas", encabezó ataques contra los amigos de Risaralda en varios municipios de occidente y el alcalde de Aguadas impidió la presentación de un grupo teatral de Pereira.

La escalada de violencia fue en aumento;  el 19 de octubre de 1966 Mario Gartner lideró una manifestación de apoyo a la unidad caldense en Santa Rosa de Cabal, que degeneró en una pedrea contra la Emisora Río San Eugenio, al Club Maiporé y a la clínica del Dr. Restrepo. Ante tales hechos, que no fueron responsabilidad del galeno , el  Concejo de Pereira lo declaró persona no grata y ordenó fijar la  infamante declaración en  los muros y paredes de la localidad.

Hasta allí llegó la carrera política del galeno y su ejercicio profesional en Pereira. Una turba enjamelgó de estiércol las paredes de su casa y  puso en peligro su vida y la de su familia, entonces Mario  Gartner se radicó en Manizales, donde ya no lo consideraron caldense sino un risaraldense exiliado .

 Fue triste el sacrificio  inútil de Mario Gartner e inexplicable la falta de visión de una persona inteligente al oponerse a un situación que se gestaba desde décadas atrás y no tenía reversa.  Sobre Mario Gartner, Johel Trejos   y otros defensores de  la integridad del Viejo Caldas cayó el manto del olvido  y su memoria se cubrió de ignominia y contumelia en los círculos de Risaralda..

Han pasasdo muchos años y solo quedan cenizas de las pasiones de esos tiempos. Ahora podemos repasar los hechos y medir las acciones. Mario Gartner, como todo ciudadano, tenía todo el derecho a disentir y argumentar; creía de buena fe que la división del Viejo Caldas no era conveniente y se oponía al caciquismo de Camilo Mejía Duque, que por encima de los intereses de las comunidades, lo que buscaba era  fortalecer su poder electoral,

 Haya tenido razón o no en lo referente a Risaralda, no podemos olvidar su labor social en Pereira,  la voz de aliento y apoyo a la comunidad del barrio Cuba, el trabajo de Mario Gartner en favor de los desplazados por la violencia, su generosidad con los pacientes a quienes muchas veces no cobraba y les regalaba las drogas  y el valor civil  para enfrentarse con ideas a una maquinaria que todo lo controlaba.

La balanza de la historia  medirá las acciones de Mario Gartner. Por lo pronto los que gozamos en tiempos idos de su amistad y su apoyo  iremos recobrando la memoria de este gran hombre que declinó un futuro lleno de promesas  al defender una causa  sin esperanzas..