lunes, 30 de abril de 2012

MELQUISEDEC GOMEZ MURILLO : EL PATRIARCA DE LAS SALINAS

Alfredo Cardona Tobón.


                                                Oleo pintado por Tomás Oziel Gómez

Don Protasio Gómez Florez. daba los últimos toques a la reconstrucción del templo de San Sebastián en Riosucio, cuando el 26 de abril de 1886 un infarto fulminante lo llevó al sepulcro; su viuda, Doña Estefanía Murillo no tenía idea de los negocios de su marido y se vio de  improviso sin recursos para sostener la familia. El segundo de los hijos de nombre Melquisedec apenas contaba con cinco años de eedad y como era un  muchachito despierto, avispado y entrometido con doce años cumplidos, por fuerza de las circunstancias se convirtió en el hombre de la casa.

Doña Estefanía y sus hijos se internaron en  la montaña  y se instalaron en Anchisme, una finca con afloramientos de hulla, una fuente de agua salada, buenas tierras y un rancho: Estaba todo pos hacer, solo tenía rastrojo y quedaba lejos de todo, pero era el patrimonio más a la mano para salir adelante en semejante trance

Melquisedec consiguió pailas de cobre y con la hulla como combustible evaporó el agua de la fuente salada, empacó la sal en capachos de iraca y los llevó a lomo de mula a los mercados de los municipios vecinos. El producto se acreditó pues tenia el yodo que necesitaban los numerosos cotudos de la región.

UN EMPRESARIO SIN BOZO

La capacidad de trabajo combinada con su innata habilidad de negociante  convirtieron a Melquisedec Gómez en el empresario más próspero del pueblo y el más querido por todos, pues además de caritativo y justo defendió a la comunidad indígena aporreada, engañada y pauperizada por los paisas vividores, quienes desde tiempo atrás, buscaban dar el puntillazo final al Resguardo para quedarse con las tierras y las minas de la parcialidad
.
Desde 1885 todas las calamidades llegaron a los campos quinchieños; los atacó la langosta, los azotó la viruela  y al caer el radicalismo liberal sus habitantes se quedaron sin el apoyo de los copartidarios caucanos. Los dirigentes de Riosucio  aliados con los antioqueños de la colonia de  Oraida, establecieron la aldea de Pueblo Nuevo, hoy llamada San Clemente y la erigieron en cabecera del municipio de Nazareth con Quinchía, Guática ya Arrayanal como corregimientos
.
Los conservadores paisas  de San Clemente  monopolizaron el Concejo de Nazareth y con el poder en las manos trataron de hacearse dueños de todas las vetas de carbón, de la sal y de la tierra de los nativos.

UN PALADIN QUINCHIEÑO

 En la guerra de los Mil Días las tropas gobiernistas acantonadas en Riosucio y en Nazareth asolaron a Quinchía y ejecutaron a decenas de campesinos simpatizantes de las guerrillas liberales que mantenían el control de las riberas del río Cauca;  la familia de. Melquisedec  y sus parientes Gartner abandonaron las propiedades para salvar sus vidas y se refugiaron en las montañas mas inaccesibles. del Resguardo de Quinchia, en las cabeceras del rio del Oro..

Terminó la guerra y continuaron los abusos de los paisas de San Clemente. En el año de 1910 no satisfechos con la mitad de la mina de carbón de Encenillal,  quisieron quitarle la otra mitad a Melquisedec que habia heredado los derechos de la mina, pues su padre los habia obtenido del Resguardo a cambio de la construcción de la iglesia de Quinchía..

Para rematar, los antioqueños establecieron el sábado como día de mercado en Quinchía  para favorecer a los carniceros de San Clemente quienes venderían la carne el sabado en Quinchia, el domingo en San Clemente y el lunes en Guática.

Ya era el colmo. Entonces Melquisedec se puso al frente de los quinchieños y a una se levantaron conrra la adminstración antioqueña dispuestos a todo, con la determinación de quitarse, como fuera, la coyunda de   Nazareth.

Don Melquisedec, riosiceño de nacimiento, de ancestro paisa, pero liberal y amigo de los indígenas fue el lider de la rebelión. Para sofocarla las autoridades lo llevaron preso a la cárcel de  San Clemente. Pero no marchó solo a la prisión en el camino se le unieron centenares de amigos que lo acompañaron y armaron ranchos frente al calabozol calabozo . La situación se tornó tan explosiva , tan peligrosa, que el 24 de abril de 1912 el gobernador de Caldas tuvo que  reconocer nuevamente la autonomía municipal de Quinchía  y liberarlo definitivamente de la tutela de los antioqueños.

EL RECUERDO DE DON MELQUI

Más que un líder político, Don Melquisedec Gómez  fue un dirigente cívico y un ciudadano bondadoso, costeó parte del acueducto metálico de la zona urbana y en la crisis de 1930, pese a las exiguas ventas de sal,  continuó el negocio a pérdida para dar trabajo a numerosos campesinos que sin esa entrada se sumirían en la miseria.

El tres de diciembre de 1983  Don Melquisedec murió en Pereira a la edad de 103 años; después de haber servido a  Quinchía  las comunidades de este municipio jamás le reconocieron el meríto de trazar la carretera a Barroblanco, olvidaron que diseño el puente de allelarga cuando trabajo en la  administración municipal, no han caído en cuenta que por su valor y por  el dinero que aportó Don Melqui Quinchia volviio a ser cabecera municipal,  y que  por la tesón del Viejo se contó con el primer hospital y con el  primer colegio de bachillerato, el de San Agustín, regentado por el padre  Marco Antonio Tobón .....

LO QUE ES LA INGRATITUD
En 1980 propuse al Consejo de Quinchía que honraran una calle importante del pueblo con el nombre de Don Melquisedec Gómez Murillo, los ediles se opusieron dizque para no dar vitrina a Zósimo, un hijo del prócer que en ese entonces militaba en el Nuevo Liberalismo. Ojalá ahora los Mápuras, los Ladinos, los Tapascos, los Aricapas, los Trejos, los Vinascos... no olviden al aliado de su comunidad  y recuerden la frase de José Martí cuando decía que " la ingratitud es el vergonzoso olvido de los muertos. "