sábado, 10 de agosto de 2013

BOLÍVAR Y LOS PIRATAS DEL CARIBE

Alfredo Cardona Tobón*



Para algunos historiadores, los marinos que apoyaron a los patriotas fueron piratas o bandidos en el más amplio sentido de la palabra; para otros, fueron corsarios, es decir, bandidos de mar, amparados por un Estado, con patente para atacar, eliminar y robar a los enemigos de la causa. El mar Caribe fue pródigo en piratas y corsarios; los hubo ingleses, franceses, holandeses y en la época de la Independencia vemos corsarios con bandera cartagenera, mejicana, de Chile y del Río de la Plata que mantuvieron en jaque a la Armada Española.

EL LIBERTADOR Y LUIS BRION

Cerca de la tumba de Simón Bolívar reposan las cenizas de este lobo de mar compañero de aventuras del Gran General, su amigo más fiel y primer Almirante de las fuerzas patriotas. Luis Brion nació en Curazao y en las fuerzas holandesas luchó contra los ingleses en Europa y en las Antillas.

Brion estudió náutica en los Estados Unidos y posteriormente se radicó en Saint Thomas donde se dedicó al comercio. Después de la caída de Cartagena en manos de Morillo, Bolívar se refugió en Jamaica donde Luis Brion se puso a sus órdenes con una goleta de 24 cañones, que fue el embrión de la marina colombiana.

En Haití, Bolívar y demás refugiados de Cartagena y Venezuela se unieron a los marinos de Brion y de Luis Aury y con la ayuda del presidente Petión  organizaron la Primera Expedición de los Cayos con la jefatura única de Bolívar, a la que se opuso Aury que consideraba al caraqueño sin las cualidades de mando que exigía tan arriesgada empresa.

 El 31 de marzo de 1816 un bergantín, seis goletas, 250 soldados y varios oficiales dejan las aguas de Santo Domingo  y cerca de los islotes de Los Frailes se enfrentan con  el bergantín español  “El Intrépido” y la goleta “Rica”. Los disparos astillan la cubierta de los  buques, las cubiertas retumban con el ruido de los cañones, se oyen las maldiciones de los heridos y los gritos de abordaje; Bolívar está al frente del ataque desafiando a la muerte, mientras  en los camarotes de la goleta, su amante Pepita Machado pide a  Dios que proteja a Simón de Jesús de la Santísima Trinidad.

Con “El Intrépido” y “Rita” en manos patriotas  la flotilla continúa con rumbo a la isla Margarita y luego a las costas de Carúpano; pero  los hombres de Bolívar, acosados por los españoles, se retiran hacia el oriente venezolano dejando el armamento y los pertrechos en poder de los realistas.

 Bolívar, Brion, Pepita y numerosos refugiados se embarcan el la  goleta el “Indio Libre”, y van de isla en isla perseguidos por los españoles, tomando agua de lluvia y aguantando hambre y mil penalidades.

LAS VICISITUDES EN EL  “INDIO LIBRE”

Ya sin ningún recurso los fugitivos se acercan a la isla de Viques (Isla del Cangrejo) y encallan en su costa; en la  noche del cinco de agosto de 1816 desembarcan y se internan en la  pequeña  isla donde tiene su hacienda el mercader Juan Rosillo a quien roban los bueyes, las gallinas, los bastimentos y las herramientas.

Cinco días permanecen los ocupantes del “Indio Libre” en Viques, hasta que ven en le horizonte un  velero español que atraen con señales de auxilio y apresan al capitán que benévolamente se acerca a prestarles ayuda; con el navío apresado desencallan al  “Indio Libre”  y obligan al capitán y a su tripulación a transportar a Pepita y demás refugiados a Saint Thomas a cambio de respetarles la vida.

Bolívar y Brion regresan a Haití y organizan una segunda expedición que desembarca el 31 de diciembre de 1816  en el puerto de Barcelona en  Venezuela. Los insurgentes reúnen las fuerzas de Apure y Oriente, establecen el cuartel general en Guayana y bajo el comando de Brion  en agosto de 1817  remontan el rio Orinoco y capturan 14 embarcaciones españolas como preludio de la lucha victoriosa que  dará libertad a media Suramérica.

BOLÍVAR Y LA ISLA AMELIA EN LA FLORIDA

Para cortar las comunicaciones entre Estados Unidos y España y establecer otro frente en las Antillas, Bolívar da el aval al corsario Luis Brion para que se reúna en  Filadelfia con   representantes de La Nueva Granada, Venezuela, Méjico y Río de La Plata y organice la toma de la isla Amelia, en proximidades de La Florida, donde los venezolanos  proclaman la República de la Florida.

Los insurgentes ignoraban que Estados Unidos estaba negociando con España la península de La Florida y se toparon con la resistencia  de los residentes de Amelia, que eran casi todos norteamericanos. El malestar fue en aumento y los ocupantes de la isla, incluido Brion, cedieron el poder al corsario Luis Aury que empezó a gobernar en nombre de Méjico con el apoyo de tropas haitianas. Sin gobierno serio que la dirijiera, la Amelia se llenó de aventureros de toda laya, lo que  sirvió de excusa para que el presidente Monroe enviara un buque con 250 marines y se  apoderara de ella, empezando así la carrera anexionista de USA y frustrándose  el sueño de Bolívar de establecer otro frente contra los españoles.

CONTINÚAN LAS OPERACIONES MARÍTIMAS

En 1819 parte de la isla Margarita una expedición de 22 buques dirigidos por Luis Brion para reforzar la campaña del general Montilla en  la Nueva Granada. Las fuerzas combinadas ocupan a Riohacha y ayudan a sitiar a Cartagena donde se refugia el exvirrey Sámano  con sus tropas;  después de tomado el puerto amurallado Brion continua la lucha con  barcos flecheros  y conforma la flotilla que dominó de una vez por todas el rio Magdalena.

Divergencias con Montilla propiciaron el viaje de Brion a Bogotá donde el Libertador  lo recibió  con las mayores muestras de admiración, respeto y cariño; luego el valeroso Almirante se retiró a Maracaibo y con su salud resentida se desplazó a Curazao, donde  murió  de tuberculosis el 12 de diciembre de 1821.







jueves, 8 de agosto de 2013

LUIS FRANCISCO DE RIEUX

OTRO GRAN PRECURSOR DE LA INDEPENDENCIA GRANADINA

Alfredo Cardona Tobón*


El doctor Luis Francisco de Rieux murió en la hacienda “Peladeros” en Mariquita el 26 de setiembre de 1840 rodeado del cariño de los suyos y de la veneración de los labriegos de la región. Fue un gran hombre, un francés que hizo de la Nueva Granada su segunda patria, un científico e investigador a quien  los azares del destino llevaron al destierro, a la cárcel y a los campos de batalla.

RIEUX EN LA NUEVA GRANADA

Rieux nació en Montpellier en 1755.  Obtuvo el grado de médico cirujano y en 1784 el gobierno francés le encomendó la misión de adelantar estudios científicos en la isla de Santo Domingo para determinar el potencial de la isla.

Un año después el virrey Caballero y Góngora integró a Rieux en la nómina de los investigadores de la Expedición Científica y más tarde el virrey Gil  y Lemus le encargó la reforma del Hospital Militar de Cartagena; posteriormente el virrey Ezpeleta le encomendó el estudio de las quinas del rio Magdalena y al acabarse los recursos para este trabajo Luis Francisco de Rieux se avecindó en Santa Fe donde ejerció exitosamente la medicina.

A la par de su profesión, este francés con nacionalidad española, se dedicó a las labores del campo en la hacienda “La egipciana” ubicada en la parte alta del territorio de Honda, donde plantó los primeros cafetales del virreinato y emprendió otros cultivos con noventa negros del rey  por quienes pagaba doscientos pesos anuales.

EN LAS TERTULIAS DE NARIÑO

De carácter abierto y festivo Rieux conquistó de inmediato la simpatía de los santafereños; sus ideas liberales lo acercaron a Nariño y demás criollos de ideas avanzadas.  Acompañado por su esposa Valeria asistió asiduamente a las tertulias organizadas por Antonio Nariño donde se comentaban las últimas noticias de ultramar mientras las damas en tertulia anexa hablaban de asuntos sociales y hogareños.

Riuex ejerció una notable influencia sobre Nariño y otros criollos; no en balde las autoridades españolas lo señalaron posteriormente como el elemento peligroso que pervirtió con su trato a don Antonio Nariño y perdió con sus máximas a don Pedro Fermín de Vargas.

Nariño entregó a Rieux la única hoja de los Derechos del Hombre que logró circular y que, por cierto, fue la perdición del médico. Los subalternos de la Real Audiencia revolcaron y saquearon la casa de Rieux buscando material que lo incriminara en los supuestos planes subversivos y detuvieron al galeno en Cartagena donde atendía funciones oficiales.

LAS PENALIDADES DE LUIS DE RIEUX

Al igual que Nariño, Zea, Cabal y demás implicados en actividades contra la corona española, a de Rieux lo embarcaron en un bergantín rumbo a una cárcel de España, aislado y encadenado como al más culpable, más temido y mayor inspirador de los movimientos subversivos. Por gestiones del gobierno francés le dieron la ciudad de Cádiz como cárcel, lo que aprovechó para huir al norte de África y adelantar desde allí su defensa que culminó en 1799 con la declaración de inocencia impartida por el Concejo de Indias que declaró su causa “cortada y concluida”

Por los perjuicios causados, el gobierno español  reconoció a Rieux una indemnización y la devolución de los bienes embargados; pero como conocía los enredos y la ineficiencia de la justicia española solicitó, en cambio, la Jefatura de minas de Santa Fe. Su esposa había fallecido en medio de la mayor pobreza y su hijo estaba en manos de una familia amiga,  poco le quedaba en la Nueva Granada; sin embargo pudo más el apego a una tierra que consideraba su patria y de inmediato organizó su regreso a Santa Fe.

Pero nuevas pruebas lo esperaban: al llegar a La Habana el barco naufragó y en la ruta a Charleston el navío que lo recogió también zozobró. De regreso a Europa en un  buque de bandera francesa, marineros ingleses los abordaron y Rieux fue a dar a una cárcel, de donde salió después de varios meses de prisión para dirigirse a Madrid y conseguir allí una comisión para la mejora de la quina, la canela y otras especias en la Nueva Granada.

DE NUEVO EN SANTA FE DE BOGOTÁ

Mientras la corte española lo consideraba inocente, en Santa Fe la Real Audiencia lo consideraba sumamente peligroso. Sin embargo, pese a las enconadas acusaciones, Rieux llegó a Santa Fe y empezó su trabajo, vigilado continuamente por los enemigos que solo lo dejaron en paz después del 29 de julio de 1810, pues los Oidores fueron a parar a la cárcel o al exilio.

En 1811 ingresó al ejército republicano como comandante del destacamento de Simití y en 1813 atiende la línea del río Magdalena con el título de capitán. En la lucha entre federalistas y centralistas Rieux estuvo siempre al  lado de Nariño y con el grado de coronel lo acompañó en el combate de Ventaquemada y en el triunfo en San Victorino.

En 1815 Rieux con 500 hombres defiende el castillo de San Felipe y al caer Cartagena en manos de Morillo, escapa a la isla Margarita y luego se une a las tropas de Mc Gregor en la campaña de la Guajira y Zulia.

ANTE TODO, UN CIENTÍFICO Y UN HOMBRE DE LETRAS


Más  que un militar Rieux fue un investigador autor de varios tratados sobre botánica; amó al campo y a la naturaleza. Su carrera como oficial se vio truncada por la derrota en Santa Marta, ciudad que perdió ante el ataque de los indígenas realistas y las tropas españolas. Fue senador, gobernador del Zulia, ministro de Guerra...  fue un hombre de ideas y un empresario. En la época anterior a la independencia fue el faro que iluminó las mentes de los precursores.