sábado, 4 de enero de 2014

LA SAGA DE LOS PALOMINOS DE RIOSUCIO

Alfredo Cardona Tobón  *


                                                      Bolívar de Angel María Palomino

En los viejos tiempos del Estado Soberano del Cauca, la ciudad de Riosucio fue asiento de notables familias cuyos miembros brillaron en la milicia, en las letras y en las artes; esos  genes destellan aún en esa comunidad con raíces indígenas, tan diferente al resto de Caldas, que vibra con el Carnaval del Diablo y  medita  en los Encuentros de la Palabra.

Para reencontrarnos con los  riosuceños que marcaron el derrotero de su pueblo debemos auscultar la historia caucana, pródiga en memorias de la ciudad del Ingrumá; Infortunadamente esa historia se pierde día a día en los archivos carcomidos por la polilla, que  poco a nada le importa a un Estado burócrata que apoya tan poco las manifestaciones culturales.

UNA GENERACIÓN DE ARTISTAS

En la región del llamado Eje Cafetero, encontramos familias de militares como los Villegas de Salamina y los Henaos de Aguadas;  de empresarios como los Gutiérrez de Manizales y los Marulandas de Pereira; o  de artistas como los Palominos de Riosucio, algunos de los cuales además de ser pintores se destacaron en la milicia y como empresarios mineros.

La saga de los Palominos de Riosucio empieza con Buenaventura Palomino, nacido en esa población en el año 1815. Desde su tierna juventud se dedicó a la pintura y a la escultura; algunas imágenes reputadas como quiteñas salieron de sus manos prodigiosas; además de lo anterior Buenaventura Palomino fue experto en mecanismos y un gran relojero.

Mientras sus coetáneos quemaban sus energías en revoluciones y asonadas en la convulsionada región del norte caucano, Buenaventura Palomino soñó empresas; en 1860 solicitó al gobierno del Estado el privilegio para explotar la navegación de un trecho del río Risaralda y en 1869  tramitó otro privilegio para construir y explotar un camino de herradura que uniera a las dos Ansermas. Infortunadamente los proyectos de Buenaventura no pasaron del papel y algunos como la navegación del río Risaralda fueron utópicos porque apenas un pequeño tramo del rio podía navegarse en canoa.

Valerio Palomino fue hermano de Buenaventura. Nació en Riosucio en 1825. Se dedicó a la música; era un virtuoso de la guitarra con la cual ejecutaba selecciones de ópera, con tal arte, gusto y delicadeza, que congregaba nutridos auditorios.
 Francisco Trejos señala que Valerio Palomino se desempeñó como tinterillo notable; nada extraño, pues en cuestiones de leyes nadie le gana a un riosuceño. De ingenio chispeante, era la atracción en las tertulias que alegraban  los visitantes ilustres que llegaban a la minas de Riosucio, Marmato y Supía.

LA SEGUNDA GENERACIÓN

Leopoldo Palomino, hijo de Buenaventura y la bella supieña María Jesús Cataño, nació en Riosucio en 1845. Se dedicó a la pintura y sobresalió como retratista al óleo por su manejo del color y la fidelidad de sus obras. Jesús María, hermano de Leopoldo, nació en 1850. También fue pintor. Su obra quedó en el Valle, adonde emigró desde muy joven.

Ángel María, hermano de los dos anteriores, es quizás el Palomino más conocido. Vino al mundo en 1858  y Riosucio, su ciudad natal, disfrutó su talento y sus obras. Gran retratista de paisajes y personajes, sus cuadros de próceres de la Independencia son ornato de salones consistoriales en varias poblaciones del occidente del viejo Caldas y sur de Antioquia.

                                                   Retrato de Ángel María Palomino

EL PENÚLTIMO  PALOMINO

La figura de Enrique Palomino Pacheco, con su impecable corbatín,  quedó incrustada en los recuerdos de mi niñez. Ejercía de abogado sin título y anclaba todos los domingos en Quinchía, en la casa de mis padres, que le cedieron una amplia habitación con salida a la calle, donde improvisaba su bufete.

Allí llegaban los campesinos indígenas a encargar memoriales, la muchacha que iba a enviar una carta enamorada al novio ausente, los políticos del pueblo a encargar un discurso y el cura que buscaba ilustración para asombrar al Obispo en la visita pastoral.

Aún  tengo memoria del llanto de toda mi familia cuando Don Enrique leyó una hermosísima y triste poesía, que no he podido recuperar,  dedicada a un hijo pequeño que había fallecido pocos días antes.

A Enrique Palomino Pacheco se le equivocó el sitio de nacimiento. Si la Providencia lo hubiera llevado a otra región  de Caldas en esa misma época,  los grecoquimbayas, con sus literatura almibarada no le hubieran llegado a los tobillos, porque lo que le sobró a Enrique Palomino fue sentimiento.

A la erudición de Enrique se le sumaba la elocuencia,  el ingenio y el repentismo. En un juego de billar un amigo habló sobre  la triste suerte de las bolas. Enrique suspendió la tacada, compuso el corbatín y con voz entonada se dirigió a los presentes y les disparó estos versos:
                                                         “De este billar las bolas, se asemejan
                                                         al pueblo colombiano dividido
                                                         en tres castas de raza y de partido,
                                                         a quien todos los sátrapas manejan.
                                                         Ellas de todo jugador se dejan 
                                                         empujar sin queja ni alarido.
                                                         Las entizan, las tocan o las vejan.
                                                         Ser bola de billar , o colombiano,
                                                         da lo mismo en el siglo de las luces.”


jueves, 2 de enero de 2014

LOS LEVANTAMIENTOS DE CHUQUISACA Y LA PAZ

LA AVERIADA  CAMPANA DE CHUQUISACA

Alfredo Cardona Tobón*



Entre la ciudad  de Sucre (anteriormente Chuquisaca) y la ciudad de La Paz ha existido una rivalidad desde tiempos de la Colonia;  Sucre es la capital oficial de Bolivia y La  Paz es la sede del gobierno; a Sucre la manejan los empresarios de ascendencia criolla y La Paz es el símbolo del poder indígena de la nación boliviana
.
Al cumplirse el segundo centenario de la independencia , las dos ciudades reclaman el privilegio de ser la cuna de la revolución independentista en Iberoamérica. Ambas tienen ese mérito, pero aclarando que en Chuquisaca los doctores fraguaron el levantamiento contra el presidente de la Audiencia y en La Paz fue el pueblo quien tumbó al gobernador español

LA REBELIÓN DE CHUQUISACA

Luego del secuestro de Fernando VII y la invasión de Napoleón a la Península Ibérica, la Junta Suprema de Sevilla envió a José Manuel Goyeneche como representante plenipotenciario al Río de la Plata y al virreinato del Perú.  Al pasar por Río de Janeiro, camino a Buenos Aires, Goyeneche se entrevistó  con la infanta Carlota Joaquina de Borbón, esposa del rey Juan VI de Portugal y hermana de Fernando VII.

Para no caer en manos de los franceses, la familia real portuguesa había emigrado al Brasil con toda la corte y la ambiciosa Carlota no solo  pretendía suplantar a su esposo sino extender el poder del  imperio lusitano al virreinato de La Plata y a la provincia de Charcas en el Alto Perú.

Carlota Joaquina era una mujer sin escrúpulos, aquejada de cojera, huesuda, patizamba y libertina que al ver a su padre Carlos IV y a su hermano Fernando VII en poder de los franceses, se creía con el derecho de reemplazarlos en las posesiones españolas de ultramar.

La infanta entregó un mensaje a Goyeneche con destino a Buenos Aires,  Charcas y Chile exhortando a los súbditos de la corona española a ponerse bajo su protección y por ende bajo el mandato del rey portugués asentado en el Brasil. La llegada de Goyeneche con la carta de Carlota prendió las alarmas en Chuquisaca, capital de Charcas. Y no  era para menos, pues sus habitantes veían con profunda aprehensión la posibilidad de caer en manos de los brasileños, quienes desde tiempo atrás atacaban los poblados  fronterizos para apresar a los aborígenes y esclavizarlos.

Por ese entonces se presentaban serios conflictos entre varios oidores  y el presidente de la Audiencia de Charcas,  García de León Pizarro, cuyo supuesto  apoyo a los planes de Carlota sirvió de justificación para buscar su caída. Al darse cuenta de las maquinaciones de sus enemigos, Pizarro se adelantó y puso preso al fiscal  Sudañez

Los oidores  levantaron al pueblo. Las campanas de la ciudad tocaron a rebato, los estudiantes de la Universidad Francisco Javier e unieron a los tumultos, y ese 25 de mayo de 1809 la multitud agolpada en la plaza mayor, vivando a Fernando VII y gritando mueras al mal gobierno exigieron la renuncia de Pizarro y la libertad de Sudañez.

La tropa reaccionó y abrió fuego contra los manifestantes… sobre los cadáveres de sus compañeros el populacho avanzó como una tromba, tomó los cañones y los fusiles del Cabildo y puso preso a Pizarro. De nuevo la Audiencia tomó el control del gobierno mientrae en los líderes de Chuquisaca, crecía el fermento independista; de nuevo las consignas de Tupac Amarú  y de Tupac Katari renacieron en las montañas del Alto Perú.

LA REBELIÓN EN LA PAZ

Los sucesos de Chuquisaca encendieron los ánimos  de los habitantes de La Paz que al llegar los emisarios de la capital de Charcas estaban listos para levantarse contra el poder español. La revuelta de La Paz estalló el 16 de julio de 1809;  el día de la festividad de la Virgen del Carmen cuando las autoridades acompañaban la procesión de la Patrona, los amotinados aprovecharon la ocasión y por sorpresas se apoderaron del  Cuartel de Veteranos, depusieron al gobernador y establecieron una  “Junta Tuitiva” que  se encargó del poder.

La Junta Tuitiva de La Paz en la proclama del 27 de julio declaró  la independencia de España y se  opuso al yugo de cualquier nación extranjera.

 El intendente de Potosí, por su parte,  desconoció la Junta Tuitiva, separó a los oficiales americanos del Batallón Cívicos y arrestó a los sospechosos de apoyar a los paceños; el intendente organizó tropas, pidió auxilios a Lima y al cacique aymara de Chayanta. Los revolucionarios de La Paz organizaron las  guerrillas en Tomina que atacaron al cacique Chayanta  y lo degollaron mientras la Audiencia daba orden a las fuerzas de Potosí de regresar a sus cuarteles.

LOS ESPAÑOLES REACCIONAN

Para someter a los rebeldes los virreyes Abascal de Lima y Cisneros de Buenos Aires, enviaron tropas al Alto Perú. Goyeneche marchó con una columna desde el Cuzco y otra avanzó por Salta.

Ante la superioridad enemiga la Audiencia de Charcas liberó a Pizarro y se plegó a las fuerzas invasoras. Los patriotas de La Paz se replegaron a Yungas y en octubre y noviembre de 1809 presentaron combate a las tropas realistas  en Irupana y en Chicaloma. Poco pudieron hacer ante fuerzas organizadas y mejor armadas;  tras la derrota, los más afortunados fueron a parar a los presidios de Filipinas y nueve  protomártires de la independencia americana marcharon al cadalso el 29 de enero de 1810. Su máximo líder Pedro Domingo Murillo gritó a los verdugos antes de ser ejecutado: “¡La tea que dejo encendida nadie la podrá apagar. Viva la Libertad!”, y así sucedió, porque ningún poder fue capaz de parar a los insurgentes del Alto Perú.

Cada 25 de mayo resuena la campana que vibró en 1809 en la catedral de Chuquisaca. Esa campana cuajada de patriotismo se  rajó en el rebato de esa noche memorable. Su sonido ronco resuena cada año para sacudir de nuevo el alma boliviana que  sigue esperando, como la mayoría de los latinoamericanos, que de veras llegue la esperanza y la libertad a todo el pueblo, sobre todo a los indígenas que en siglos de independencia todavía se debaten entre la pobreza y la discriminación..



lunes, 30 de diciembre de 2013

LOS CALENDARIOS

Alfredo Cardona Tobón*


En esta época que festejamos el fin de un año y el principio de otro conviene hablar del calendario que señala el nacimiento de Jesús e identifica la era cristiana y recordar los calendarios de otras culturas.
Desde los primeros tiempos  las civilizaciones han establecido medidas del tiempo   para atender las distintas necesidades de la sociedad; esos  ciclos se basan, generalmente, en los movimientos de la tierra alrededor del sol y de la luna con respecto a la tierra que determinan los  años solares y los lunares, dando origen a los calendarios.
El año solar mide el intervalo entre dos pasos consecutivos de sol por el equinoccio de primavera; es un concepto introducido hace 5000 años por los babilonios, que se repite  cada 365 días, pero no con exactitud absoluta, lo que da lugar a los desfases en las mediciones, que se ajustan mediante recursos como los años  bisiestos o con el cambio de fechas  para ponerse al día con los ciclos observados.
Desde remotos tiempos las distintas culturas han tratado de armonizar el calendario con los ciclos reales del sol y de la luna y por eso han aparecido los calendarios; aún hoy con todas las modernas y avanzadas tecnologías hay diferencias en los conceptos que sirven de base a los calendarios; el año civil, por ejemplo, tiene una duración media de 365,2425, o sea 365 días, 49minutos y 12 segundos y el año trópico, empleado en astronomía, se toma como de 365,2422 días, o sea  365 días, 5 horas y 45,25 segundos.
LOS DIVERSOS CALENDARIOS
El calendario egipcio aparece en 3000 A.C; consta de 12 meses de 30 días con cinco días adicionales de fiesta;  en el año 45 A. C el emperador romano Julio César encargó  al astrónomo Alejandrino Susígenses la elaboración del calendario  de 365 días con un día extra cada cuatro años y en el año  1582, el papa Gregorio XIII encargó a Luis Lilio y al jesuita Christopher Clavius la reforma del calendario juliano y decretó el gregoriano que empezó a correr el 15 de octubre, con diez días de adelanto dejando en el vacío ese pequeño lapso de la  civilización occidental.
El calendario gregoriano rige en los países cristianos y ha sido adoptado por otros estados del mundo de diferentes religiones. En la actualidad coexisten más de cuarenta calendarios, entre los que se destacan el budista, el chino, el calendario hebreo y el calendario musulmán. En tiempos remotos tuvieron vigencia los calendarios Persa, Maya, Azteca, Inca, Andón y Taobada; unos eran lunares y otros solares. El calendario maya constaba de 13 meses y 20 días más  5 días de meditación, el calendario inca era de 12 meses de 30 días y el año azteca contabilizaba 365 días y cuatro horas. También aparecieron calendarios políticos como el Republicano francés, con vigencia entre 1793 y 1806 y el calendario soviético que se empleó entre 1929 y 1940.
EL CALENDARIO REPUBLICANO FRANCÉS
Durante la revolución francesa se quiso romper con los nexos monárquicos y clericales y se adoptó otro sistema en vez del calendario gregoriano: Francia instauró el año revolucionario de 12 meses y 30 días, subdivididos en tres períodos de diez días o décadas.
 Los 5 días comprendidos entre el 17 y 21 de septiembre gregoriano, fueron  de fiesta nacional. El año empezaba en el equinoccio de otoño, se cambiaron los nombres de los días de la semana que empezaba con el Primidi y terminaba con el Décadi. Los nombres de los meses también variaron y se les designaron de acuerdo con la naturaleza; por ejemplo, el vendimiario era el mes de la vendimia y el Fructidor correspondía a la cosecha de los frutos.
EL CALENDARIO CHINO
Aunque China adoptó desde 1912  el calendario gregoriano para usos oficiales y administrativos, aún utiliza el antiguo  para fechar sucesos importantes en la vida de la nación o  entrelazados íntimamente con sus tradiciones tales como el Año Nuevo o el Festival del Otoño.
 El calendario chino se remonta a la dinastía Shang, miles de años antes de Cristo y comprende 12 meses entre 353 y 355 días; cada tres años se intercala un año con un mes más. Este calendario tiene ciclos de doce años  regidos por: la rata, el toro, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y el cerdo.
 CALENDARIO MUSULMÁN
Empieza con la hégira o huida de Mahoma a la ciudad de La Meca, que en la fecha gregoriana corresponde al 16 de julio de 622. El año islámico tiene 354 días que comienzan cuando sale el  sol,  los meses empiezan dos días después de la luna nueva. Este calendario tiene como base ciclos lunares de treinta años, divididos en grupos de  19 años con 354 días y otros de 11 años de 365 días.
El año islámico tiene doce meses, los días de la semana son siete y el al-yuma´a,  o viernes gregoriano, es el  día festivo durante el cual se realiza la oración colectiva en las mezquitas.
EL CALENDARIO HEBREO
Se basa en los ciclos del sol y de la luna; empieza con la génesis del mundo, que según la tradición judía fue en el año 3760 antes de Cristo; de esta manera el año gregoriano de 2013 equivale al año hebreo  5773. El mes hebreo dura 29 días y medio, el año tiene doce meses o  trece meses (si es bisiesto) con nombres de origen Babilonio. Se empieza con el Tishrei que cae en septiembre  u octubre y termina con Elul en agosto o septiembre.
Con el berenjenal de los calendarios  hay divergencias con el principio de las semanas: Las normas ISO 8061 toman como primer día el lunes, concepto también aceptado por los europeos y los latinoamericanos; en cambio los norteamericanos consideran el domingo  como el primer día de la semana., pues cada cultura se aferra a sus calendarios basados en creencias ancestrales.