lunes, 3 de febrero de 2014

CARLOS E.PINZÓN: EL REY DEL CAFÉ

Alfredo Cardona Tobón*


Tan solo un cuadro y el auditorio de la Cámara de Comercio de  Manizales, guardan la memoria del personaje más notable en la historia de la ciudad. Carlos E. Pinzón fue el mayor artífice del desarrollo de principios del siglo XX que convirtió a Manizales en el segundo polo económico de Colombia y  en una de las ciudades más importantes del país. Con el dinero y la visión de este empresario se extendió el cultivo del café, muchos se enriquecieron a su sombra y las paupérrimas arcas nacionales empezaron a recibir   regularmente divisas por las  exportaciones del grano.
EL IMPERIO DE CARLOS E. PINZÓN
Después de Pepe Sierra, Carlos E. Pinzón fue el hombre  más rico de Colombia y de los mayores potentados de América Latina; sus negocios convirtieron a la pequeña ciudad de Manizales en el primer centro de manejo de divisas, cuya magnitud hizo necesario fundar el Banco de Caldas y el Banco de Los Andes. El emporio de la familia Pinzón empezó con Antonio, un santandereano que llegó a Manizales donde impulsó la producción y consumo del café,  enseñó a cultivarlo y a beneficiarlo  en la finca” El Águila”, desarrolló maquinaria para el proceso y abrió comercio del grano en Inglaterra.
Al morir Antonio Pinzón, su hijo Carlos Eduardo, de apenas quince años de edad, tomó las riendas de la finca “El águila”, extendió los cultivos, estableció contactos en Nueva York y mediante una alianza con la firma norteamericana Hulth & Co, estableció la empresa comercializadora Pinzón & Hulth, que entre 1905 y 1925 exportó casi el 30%  de la producción cafetera colombiana.
Carlos E.  montó más de veinte trilladoras en toda la zona cafetera,  remató las rentas de licores de varios municipios, explotó minas de oro  y cultivó vastas haciendas como la famosa hacienda del “Arenillo”  con 120.000 árboles de café.
La época de oro de Manizales coincide con la época dorada de Carlos E. Pinzón que movilizó mercancías con centenares de mulas y con ocho barcos que navegaban entre la Virginia y Puerto Isaacs sobre el río Cauca. El prestigio de Carlos E. Pinzón fue tan grande en USA que el periódico New York Times lo bautizó el  Rey del Café y cuando los incendios  casi acaban con Manizales fue a Carlos E. a quien enviaron en Estados Unidos las notas de condolencia y apoyo.
En una sequía del  río Magdalena, unos grandes embarques tardaron en llegar a destino y en el interín  se presentó una gran baja en los precios del café. Carlo E. Pinzón perdió cinco millones de dólares, una cifra colosal en ese entonces; hubo iliquidez y surgieron temores acerca de la solvencia del empresario; el vicepresidente de la Hulth & Co viajó a exigir dos millones que adeudaba  el empresario:  “O me prestan otros dos millones o quédense con mis propiedades”- fue la respuesta-  El vicepresidente autorizó los dos millones y Carlos E. Pinzón no solamente cubrió la deuda sino que aumentó con creces el capital perdido
REGRESO A MANIZALES
Este hombre alto, de recia figura, nariz aguileña, cabello rojizo y ojos claros nacido en Medellín el 19 de octubre de 1874 murió en Nueva York  el 16 de diciembre de 1925 a la edad de 51 años. Carlos E Pinzón era un hombre sencillo, infatigable trabajador que manejó todos sus negocios con un solo ayudante y rehuyó cargos públicos como el ministerio  de Hacienda que le ofrecieron los presidentes Reyes y Carlos E. Restrepo.
Murió en la plenitud de su vida después de haber formado capitales propios y ajenos, abrir a Colombia hacia el exterior y darle nombre y lustre a Manizales. Fue un caballero a carta cabal, miembro del Concejo de la ciudad y uno de los fundadores de la Sociedad de Mejoras Públicas.
Su esposa, doña Adelina, acompañó el cadáver de regreso a la patria por la vía de Buenaventura. En Panamá los braceros y empleados del Canal envolvieron el féretro en una bandera panameña y el arzobispo celebró una misa solemne.
En Buenaventura los empleados de Llano y Co y de  Estrada Hermanos llenaron de flores el vagón del tren expreso que lo llevó hasta Cartago; allí  lo esperaba un tren especial enviado por el gobernador Gerardo Arias. La ciudadanía pereirana en muestra de afecto y devoción por Carlos E. Pinzón, creador de empleo y también motor de desarrollo de Pereira,  decoró el vagón donde iba el cadáver con flores y coronas.
El ferrocarril llegó hasta el sitio de Guayabito, que era hasta donde llegaba la carrilera en ese entonces, y se encontró con una caravana de 200 jinetes que escoltaron el cortejo fúnebre hasta Manizales.

El 22 de enero de 1926 después de un acto solemne se inhumó el cadáver en el cementerio de San Esteban en el panteón de la familia.