domingo, 16 de febrero de 2014

EL DIFERENDO MARÍTIMO ENTRE CHILE Y EL PERU Y LA GUERRA DEL SALITRE

Alfredo Cardona Tobón*


El 27 de enero de 2014 la Corte Internacional de la Haya  emitió un fallo sobre los límites marítimos entre Chile y El Perú; la Corte reconoció el 70% de la demanda peruana y el Perú recobró casi 50.000 kilómetros cuadrados en el océano Pacífico; sin embargo muchos peruanos no quedaron satisfechos, a los chilenos, por supuesto, no les satisfizo el fallo y los bolivianos se indignaron porque  nadie los tuvo en cuenta en las negociaciones.
El asunto fronterizo entre Chile, El Perú y Bolivia es muy complicado  y lleno de púas, pues lo que debe ceder Chile según lo dispuesto por la Corte Internacional no fue suyo: fue  el mar al lado de un territorio, que en 1879 le arrebató violentamente al Perú y a Bolivia en la llamada Guerra del Pacífico, que en honor a  la verdad debiera  llamarse la guerra del  Salitre.
RECORDANDO EL PASADO
Así como Colombia perdió a Panamá porque los Estados Unidos  querían quedarse con el canal, Bolivia y El Perú perdieron inmensos territorios porque los chilenos, empujados por los británicos, necesitaban la plata, el guano y el salitre descubiertos en las secas arenas del desierto de Atacama.
Cuando los dos países se independizaron de España, la frontera entre Bolivia y Chile no estaba delimitada; en 1866 se estableció un primer tratado de límites que fijó la frontera boliviana en el  paralelo 24 y estipuló una zona común entre los paralelos 23 y 25. El tratado de  1874  fijó el paralelo 24 como límite definitivo entre los dos países, con el compromiso de Bolivia de no subir impuestos a las empresas chilenas que operaban en la antigua zona compartida, durante los 25 años siguientes.
A principios de 1879, acosado por una baja del precio de la plata, que era su mayor renglón de exportación, el gobierno boliviano  fijó un impuesto de diez centavos por quintal de salitre exportado. La Compañía de Salitre y Ferrocarriles de Antofagasta,  con capital chileno y británico, se negó a pagar el impuesto, ante lo cual Bolivia rescindió el contrato y ordenó el remate de sus bienes.  
Los chilenos consideraron que se estaba violando el  Tratado de 1874 e impidieron que se realizara el remate. El 14 de febrero de 1879  los chilenos ocuparon las ciudades bolivianas de  Cobija y Antofagasta y el litoral  que el Alto Perú consideró desde tiempos inmemoriales  como suyo.

LA ALIANZA CON EL PERÚ
Bolivia había concertado  una alianza defensiva con El Perú; después de un intento  colonialista de España; ante el ataque chileno, los bolivianos reclamaron el apoyo del Perú, que trató,  inútilmente,  de  mediar con los chilenos.
Bolivia suspendió el comercio y cortó toda comunicación con Chile, que continuó su avance más allá del meridiano 23 encontrando poca resistencia en la zona. Bolivia tenía todas las de perder: los lugares de aprovisionamiento estaban a gran distancia, carecía de marina y no tenía  recursos  para sostener una guerra.
El 5 de abril de 1879 Chile declara la guerra a Bolivia y al Perú y bloquea el puerto de Iquique; los peruanos han sido valientes marineros y así lo demostraron con el monitor Huascar que hizo prodigios en el Pacífico y mantuvo a raya a la flota enemiga, hasta que lo capturan en el combate de Punta Argamos y el mar queda bajo el dominio chileno.
En un acto patriótico los peruanos donan joyas, oro, plata y dinero para comprar dos barcos blindados que nunca llegaron de Europa. Al igual que en la independencia de España, una camarilla de peruanos a quienes poco les interesaba el destino  de su país, trataron de pescar en río  revuelto. El presidente Ignacio Prado huye a escondidas a Panamá con mucho dinero  en tanto que los chilenos invaden las provincias peruanas de Tarapacá, Tacna y Arica.
CAMPAÑAS TERRESTRES
Los bolivianos se retiran de su litoral empujados por los chilenos. Los bolivianos y peruanos se mueven en el desierto y luchan valerosamente, pero la superioridad militar chilena es aplastante .  Los chilenos destruyen la flota peruana y dueños del mar desembarcan en enero de 1881 cerca a Lima, se lucha con saña en San Juan y en Miraflores; entre el 13 y el 15 de enero perecen 6176 peruanos, pero el sacrificio es inútil pues los chileno al fin  toman la ciudad, agobiada no solo por los atacantes, sino por los saqueadores que aprovecharon la ocasión para hacer de las suyas.
Nicolás Piérola Villada se pone al frente del gobierno peruano y al caer Lima pretende gobernar desde el interior del país. Pronto lo remplaza Miguel Iglesias mientras que en la Sierra,  Andrés Avelino Cáceres hace frente a los chilenos; pero Miguel Iglesias, enemigo de Cáceres,   le niega todo apoyo en su lucha contra los invasores  y llega al colmo de felicitar al comandante chileno Alejandro Gorostraga cuando el 10 de julio de 1883 vence a Cáceres en la batalla de  Huamanobuco.
Con Miguel Iglesias en el poder se firmó el Tratado de Ancón: El Perú entregó a Chile las provincias de Ancón y Tarapacá y las provincias  de Arica y Tacna  quedan bajo administración chilena durante diez años, al cabo de los cuales se realizaría un plebiscito para que sus habitantes decidieran si quedaban bajo soberanía  chilena  o peruana .El plebiscito nunca se hizo; en 1928 Tacna se devolvió al Perú y Arica quedó en Chile.
La paz entre Bolivia y Chile se firmó en 1904; Bolivia renunció a todo el litoral  y recibió la pobre compensación de un ferrocarril entre La Paz y Arica y cinco líneas ferroviarias que los chilenos construyeron  en su territorio.  Desde entonces Bolivia ha buscado una salida al mar por un puerto con un corredor soberano, pero los peruanos han puesto trabas a  toda negociación entre Bolivia y la nación chilena porque la salida al mar sería por un territorio que fue peruano.
Queda un sabor amargo al repasar la historia latinoamericana: es una sucesión de   felonías y de atropellos a las comunidades y a las naciones más débiles. A Bolivia como a México y Paraguay les ha ido muy mal con sus vecinos expansionistas: Brasil arrebató a Bolivia la provincia de Acre y otros territorios; Argentina se adueñó de la Puna de Atacama, Chile le quitó la provincia costera de Antofagasta, el Paraguay incluyó en su territorio parte del Chaco y si no lo hubiera impedido Simón Bolívar y los colombianos, los brasileños se hubieran apropiado de la zona de Chiquitos y  los argentinos de la provincia de Tarija.

¡Y se dice que somos pueblos hermanos!.