viernes, 15 de agosto de 2014

MITOS EN NUESTRA HISTORIA


Alfredo Cardona Tobón
 
 

Son innumerables los cuentos que cronistas, narradores y personas interesadas en crear mitos han adosado a nuestra historia. Veamos algunos casos que se multiplicarían en los  paliques  de amigos aficionados a desenredar hechos pasados..

Empecemos con el cacique Tamaracunga.

Este mandón de los pirsas quiso abrazar el cristianismo y Lucifer, antecesor del diablo gocetas de Riosucio,  para impedir la conversión del nativo lo asedió, golpeó, lo lanzó a las alturas y lo revolcó en el duro piso mientras legiones de  demonios volaban alrededor como gallinazos. Asegura el cronista Velasco que hubo necesidad de protegerlo entre una columna de frailes y que el acosó solo terminó cuando Tamaracunga recibió la comunión en la iglesia de Anserma.

LAS PESADAS IMÀGENES

Este es un mito que se repite a lo largo de Latinoamérica en tiempos de la Colonia. En esta región tenemos dos casos: el uno en Anserma y el otro en Arma. Cuenta la leyenda que en el traslado de Anserma hacia las vecindades de Cartago quisieron llevarse la imagen de Santa Bárbara, pero ella no quiso, estaba amañada en la Cuchilla y al lado de los indios tabuyos, entonces aumentó tanto su peso que fue imposible moverla.  La historia se repite con el Cristo de Arma cuando quisieron  trastearlo a Rionegro. En cuanto al San Antonio de esa misma aldea, pudieron llevárselo sin problema, pero regresaba a su nicho lleno de cadillos y barro del camino.

LAS MISTIFICACIONES DE LA REPÙBLICA NIÑA

La màs notable es la del 20 de julio de 1810 que no fue grito de Independencia sino  el grito de un pueblo manejado por los criollos que buscaban más poder y manos libres para seguir exprimiendo a los más débiles.

El grito de Independencia bogotano lo dio Nariño cuando tumbó a Tadeo Lozano y desconoció la autoridad del rey.

En cuanto al primer grito de independencia no fue ciertamente el bogotano, ni el de Cartagena, porque fue en Mompox donde por primera vez se habló  de un gobierno propio desligado de la metrópoli.

RICAURTE EN SAN MATEO

Sin desconocer  la valentía de Antonio Ricaurte, su vida no se extinguió en “átomos volando” como dice el himno nacional. Leamos lo que pone Perú de Lacroix en boca del Libertador en el Diario de Bucaramanga:  La muerte de Ricaurte no fue como aparece-  cuenta Bolívar- no se hizo saltar en un barril de pólvora en la casa de San Mateo que había defendido con valor; yo soy el autor del cuento, lo hice para entusiasmar a los soldados, atemorizar a los enemigos y dar la más alta idea de los militares granadinos.

Según narra Bolívar, Ricaurte pereció al retirarse con los suyos y murió de un lanzazo y un balazo y lo encontraron boca abajo con la espalda quemada por el sol. Que haya volado en átomos o no, en nada quita la gloria de Ricaurte.

LA CAPTURA DEL GENERAL BARREIRO

La historia ensalza la memoria de Pascasio Martínez, el jovencito que cuidaba los caballos de Bolívar. Se dice que tuvo el coraje de capturar al general Barreiro, comandante de la Tercera División realista y se asegura que no se dejó seducir por la bolsa de oro que le ofreció el general para que lo dejara escapar.

Este sí que es un cuento reforzado, quizás inventado por Bolívar. Después de la derrota en Boyacá el general Barreiro  se alejó del campo de combate con uno de sus oficiales y los dos estaban armados. Es inadmisible que dos veteranos de las guerras napoleónicas se dejaran reducir por dos mocosos mal armados. Lo que ocurrió fue que Barreiro y su compañero se entregaron al primer patriota con que se toparon para que los condujera hacia Bolívar y así salvar la vida amenazada por la soldadesca enemiga.

Por otra parte Barreiro no podía huir hacia Santa Fe de Bogotá, porque allí el virrey le cobraría la derrota y sobre todo su desobediencia al no haber entregado el mando a Calzada, quien seguramente habría  desempeñado un mejor papel en la lucha contra los insurgentes que venían del llano.

EL NOVIAZGO DE LA POLA

Un oficial inglés de paso por Bogotá  poco después de sellada la Independencia, inventò  el idilio entre Alejo Sabaraìn y Policarpa Salavarrieta para vender la historia a un periódico de Londres. El escrito caló y vimos el amorío hasta en una excelente telenovela que ha sido vista en todo el mundo.

Pero Alejo tenía novia, estaba comprometido con una chica de la alta sociedad de apellido Caicedo, que murió meses después del sacrificio de su novio. La Pola por su parte, era una muchacha modesta de muy buena conducta como atestiguan los Almeidas; era amigo de Sabaraín pero nada prueba que fuera su moza tenía admiradores que le componían versos y se desvelaban por ella, lo que no harían si hubieran estado enredada con Alejo.

CÀNDIDO LEGUÌZAMO

Es el  héroe de nuestra guerra con el Perú en los años treinta del siglo pasado y hay un puerto con su nombre en el rio Putumayo.

Càndido fue un indígenas sureño que se alistó en las tropas colombianas y combatió a su lado a lo largo del Putumayo; murió en Bogotá víctima de la gangrena, pues se demoraron muchísimo para trasladarlo en avión desde las lejanas selvas amazónicas.

Los peruanos hirieron a Càndido en una de las tantas escaramuzas de esa guerra, pero no fue en combate por una posición como lo han mostrado los militares; a Càndido lo hirieron cuando con otros compañeros intentó robar unos marranos que cuidadaban en el campamento enemigo.

EN LAS  FUNDACIONES

Hasta hace dos generaciones todos los viejitos de los pueblos se autodenominaban fundadores. Las pesquisas y las indagaciones documentales han ido decantando su número y poco a poco van quedando  los que fueron verdaderamente fundadores.

Vicente Arango, en Manizales, desbarató el mito de los Veinte, que el padre Fabo y otros reputaron como los gestores de esa ciudad. En realidad, a mitad del siglo XIX existía una trocha que unía al Cauca con Antioquia  y pasaba muy cerca de la actual Manizales,  por esos loss veinte de Neira no fueron los primeros exploradores y menos, aún, los primeros pobladores, porque cerca de la trocha numerosos labriegos anónimos ya habían hecho sus abiertos en la selva.

Por el lado de Pereira, el historiador Víctor Zuluaga, mostró que la famosa misa del padre Cañarte no fue en forma alguna el germen de la ciudad. La aldea ya existía, los labriegos por cuenta propia habían construido la capilla y gestionado ante las autoridades el reconocimiento oficial de su fundación.

En época reciente se quiere instaurar el mito de Guadalupe Zapata. Pero esta negra no fue tan pobre y desvalida como pretenden pues recibió un solar en el pueblo y un buen lote rural; no fue la única mujer cabeza de familia, pues en su condición estaban otras 37 mujeres que recibieron tierra y no era lo única negra, pues es sabido que gran parte de la población antioqueña tiene sangre africana, y gran número de colonos llegaron de Girardota y Otrabanda,  habitados, entonces, por gente de la etnia negra.

 

jueves, 14 de agosto de 2014

FINCA EL ÀGUILA : UN SANTUARIO DEL CAFÈ


Alfredo Cardona Tobón.

 

A pocos minutos de Manizales. por la carretera que conduce a Neira, está la finca  "El Águila" cuyo propietario es don Eduardo Gómez Pinzón, descendiente de Don Antonio Pinzón un santandereano que hace algo más de un siglo en esa misma finca, levantó el primer cultivo rentable de café e industrializó la producción cafetera en esta región colombiana.

PIONEROS CAFETEROS

 

En el año de 1821 Bernabé Ordóñez  y Francisco Puyana empezaron a cultivar café en Bucaramanga. Años más tarde el sacerdote Francisco Romero implantó la siembra de esa planta en el municipio de Salazar de las Palmas a fuerza de penitencias y en 1865,  después de un corto exilio en Venezuela, siguió su labor agrícola extendiendo el cultivo por los municipio de Bucaramanga, Rionegro y Lebrija. Los santandereanos  fueron los pioneros en el cultivo del café , no es de extrañar, pues, que fueran ellos quienes nos trajeron las primeras semillas y la concepción de explotación industrial cafetera.

 La tradición riosuceña  cuenta que el sacerdote Bonifacio Bonafont consiguió con un pariente de El Socorro unos cuantos granos de café, el cura santandereano sembró las semillas en la finca de su amigo Rafael  Trejos situada en la vereda Las Estancias del municipio de Riosucio. Poco a poco los nativos se fueron acostumbrando a la bebida, pero su explotación no pasó de la huerta casera. Hasta hace unos treinta años  había vestigios de los palitos del padre Bonafont, que vegetaron sin mayor beneficio  y, ¡qué lástima! hubieran podido ser los redentores de los pirsas y curicamayos.

 Otro santandereano vislumbró lo que el santo cura Bonafont no pudo ver. Fue Don Antonio Pinzón Amaya, quien además de cultivador, fue empresario industrial y exportador cafetero y contribuyó en grado sumo a forjar el presente de Manizales y la riqueza de Caldas.

Don Antonio Pinzón se había radicado en Medellín  donde se unió en matrimonio con Doña Mercedes Posada. Era un próspero ciudadano que labró una excelente reputación en Antioquia y conformó una Empresa comercial con Rudesindo Echavarría, José María Botero y los hermanos Jacobo y Ricardo Línce en la capital de la Montaña.

Al igual que el Banco de Antioquia, numerosas compañías de Medellín financiaron proyectos mineros, comerciales y de colonización respaldadas en instalaciones, equipos, tierras y semovientes. Después de la trágica derrota conservadora en el año de 1877  el gobierno del general Rengifo arruinó a prestantes ciudadanos de Manizales, desafectos al régimen, con Contribuciones y prestamos forzosos que los obligaron a entregar bienes y ganados a los acreedores. Esto le ocurrió a Don Francisco Antonio Díaz que se vio en la necesidad de  entregar las fincas del "Águila” a Don Alejandro Gutiérrez , apoderado de Antonio Pinzón, Rudesindo Echavarría y Compañía. El 15 de febrero de 1878 don Alejandro Gutiérrez cedió las fincas de El Águila a Don Antonio Pinzón, que desde entonces se vincula a Manizales y se radica en la ciudad definitivamente.

LA ACTIVIDAD CAFETERA DE DON ANTONIO PINZÓN

Desde su llegada a esta ciudad Don Antonio estableció estrechas relaciones con Don José María Ocampo Salazar, notable vecino de la población de Aranzazu y empieza su aventura cafetera.
Don Juan Bautista López, historiador del norte, nos hace un recuento de los sucesos cafeteros de ese tiempo: "Convinieron Don Antonio y el señor O campo en establecer cada uno, por su parte, sendas empresas de café una en Manizales en la región de "El Águila" propiedad del Sr Pinzón y otra en el paraje de "Alegrías" jurisdicción de Aranzazu, en la misma heredad de Don José María. Es verdad que antes de ellos. Don Marcelino Palacio uno de los fundadores de Manizales y Don Eduardo Walker, por cuyas venas circulaba sangre inglesa, habían cultivado el grano. No fueron ellos muy afortunados en sus iniciativas y el fracaso dio lugar a críticas acerbas,  bastantes para matar en ciernes todo buen propósito al respecto; no obstante los señores Ocampo y Pinzón pusieron manos a la obra y en breve tiempo llevaron a feliz término el cultivo de varios millares de cafetos".

 Además de Don Marcelino Palacio y de Walker otros agricultores como Manuel Grisales en Manizales, Justiniano Mejía de Neira, y Julián Mora de Palestina se aventuraron en el cultivo del café,  al igual que Elena Upegui, quien contrató con Albino Chaverra  la siembra de los cafetales en las tierras de la Cabaña, según consta en la escritura del 7 de diciembre de 1875.

 Los primeros cultivos tuvieron muy poca incidencia económica en la vida de la región.  En la vereda de "Alegrías" en Aranzazu algunos cafetos sembrados por Don José María Ocampo sobrevivieron  en medio de un potrero, unas cuantas matas eran chamizos casi secos y otras unos arbolitos defoliados y cubiertos de musgo .En la vereda El Águila, de Manizales, sobrevivió hasta el año 2000 un pequeño lote de cafetos frondosos y de gruesos troncos, conservados como verdaderas reliquias por los descendientes de Don Antonio en memoria de su bisabuelo

 UN HOMBRE DE EMPRESA

Mientras su amigo José María Ocampo continuaba su labor en el norte. Don Antonio Pinzón centró su acción en Maizales. En la finca "El Águila" empezó a explotar el café muy rudimentariamente. El café se fermentaba en cajones de madera y se trillaba en pilones. Liego lo hacia ventear en bateas para separar el pergamino. El secado se efectuaba sobre sacos o en paseras. Al aumentar la producción don Antonio importó la primera despulpadora de Europa cuya marca era” Gordon”. Después inventó una secadora que consistía en unos talegos de fique, donde echaba el café, y colgaba en un cuarto por donde pasaba aire calentado  por un fogón de leña con tiro forzado y chimenea de ladrillo.

En 1883 el Dr Pinzón empezó a exportar el grano a Londres. Por esa misma época se asoció con José María Mejía, Ricardo Gómez, José Jesús Restrepo  y Alejandro Gutiérrez y montó la primera trilladora de café movida a mano en un local de la Calle Real

 LA FINCA DEL ÁGUILA

Todo rincón de esta finca cuenta su historia. La vieja casona de dos pisos guarda el encanto de las grandes haciendas del pasado .En una pared esta colgada la escritura que convirtió a los Pinzones en propietarios del Águila. Retratos de bellísimas damas engalanan la espaciosa estancia y en los corredores lucen antiquísimos cuadros de manolas y gitanas. El embrujo de enjalmas rejos y trastos de otra época evocan el duende de un pasado hecho de luchas y trabajo recio; árboles añosos  cubren con su sombra los aleros de teja de barro tapizados de colibríes y de palomas.

Al lado de la casa solariega se ve un espacio abierto de donde  arranca una carretera interna. En ese sitio el Doctor Juan Pinzón hijo de Don Antonio ofreció una recepción multitudinaria al General Rafael Uribe Uribe . En medio de los cafetales los amigos del caudillo rindieron homenaje al paladín de los hombres del campo. No pudieron haber escogido  un lugar mas apropiado para el guerrero que se levantó en los cafetales y para el hombre de empresa que defendió a los cultivadores del grano en todos los foros.

 
La. finca "El Águila" es un santuario cafetero. Allí nació gran parte de nuestro presente. Ojalá pudiera convertirse en un museo del café similar al de  la caña de azúcar del Valle del Cauca, donde pudiera  condensarse nuestra epopeya verde, blanca y roja. Seria además un gran atractivo turístico cercano a Manizales que perpetuaría el recuerdo de los  pioneros de  nuestra industria madre.

 Esta transitoria Bonanza Cafetera podría servir para revivir el recuerdo  de Don Cipria no Calderón Mejía, misionero del café  de  don Pedro José Mejía, primer asociado de Caldas en la Federación del gremio , de los salamineños que en 1929 propusieron la creación de una Flota Mercante, del gobernador Gerardo Arias que organizó el primer  concurso cafetero con el fin de estimular a loe productores y de tantos grandes y humildes agricultores que hicieron posible el Eje cafetero.