viernes, 19 de diciembre de 2014

MAICEROS VERSUS BICHENTOS


Alfredo Cardona Tobón *

                            Campesino caucano

El Valle del Cauca es una de las regiones preferidas por los emigrantes caldenses, podría decirse que después de Manizales, Cali es la ciudad con más población caldense en toda la nación colombiana.

.Ciudadanos provenientes del Viejo Caldas  fundaron al Águila, al Cairo, a Versalles, a Argelia, Caicedonia, Sevilla y Ulloa, a los que se suman los corregimientos de Fenicia, Montezuma, El Billar y Villanueva; y gente del llamado Eje Cafetero, conformado por Caldas, Risaralda y Quindìo,  repoblaron a Ansermanuevo y dieron nuevos aires a Cartago y a Obando.

 

Sin embargo, pese a su indudable aporte al progreso del Valle del Cauca, los ciudadanos de origen antioqueño  no siempre encontraron las puertas abiertas en esa sección de la República, pues los caucanos rechazaron lo que oliera a paisa durante el siglo XIX  y hasta muy entrado el siglo XX.

 

Aún hoy, en  pleno siglo XXI, en una época de apertura y globalización ,existe repulsa en ciertos sectores tradicionales de Buga, Palmira y de Tuluá, donde se refieren no a la colonización antioqueña sino a la invasión de los maiceros.

 

ANTECEDENTES

 

A lo largo del  siglo XIX las confrontaciones entre Antioquia y el Cauca fueron  continuas y violentas. A  los paisas los identificaban con el conservatismo y con la raza blanca y a los caucanos con el liberalismos y el color oscuro. La mayor parte de las guerras civiles tuvieron que ver con los caucanos y los paisas. A los primeros los denominaban bichentos por su afición al plátano y a los otros los llamaban maiceros porque su dieta alimenticia se basaba en el maíz.

Aunque algunos mandatarios caucanos consideraban conveniente la colonización con antioqueños por su laboriosidad y deseos de progreso; no faltaron quienes quisieran mantenerlos lejos como ocurrió cuando  muchos caucanos se opusieron a la interconexión del ferrocarril del Pacífico con el de Caldas, argumentando que ello daría lugar a un alud paisa hacia las tierras del Valle.

 

Los gobiernos del Cauca apoyaron las fundaciones paisas de Santa Rosa de Cabal, de Marsella, de Villamaría, de Condina y Palestina y concedieron tierras  e incentivaron cultivos y vías; pero el pueblo raso no se abrió tanto a los inmigrantes que ocuparon las mejores tierras, enamoraron sus mujeres mas bellas y  lo arrearon a machete en las fondas camineras dominadas por los arrieros del norte.

 Julián Uribe Uribe, hermano del General Rafael Uribe, relata en   sus crónicas los sinsabores de su familia en el Valle, donde pese  a servir en sus tropas, crear riqueza y desarrollo, los caucanos los miraron como advenedizos

Para los caucanos la zona antioqueña era de ricos  y el mayor incentivo en las guerras civiles era el saqueo en las poblaciones antioqueñas que lograban capturar. Se robaban las gallinas, las reses, los muebles, la ropa… como ocurrió el cinco de mayo de 1877 en Manizales.

Los paisas, por su parte, no se contentaban con gallinas y con cobijas. Cuando entraban victoriosos al Cauca acababan con  el aguardiente y no dejaban una joya a salvo.

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Los roces entre bichentos y maiceros, es decir entre caucanos y antioqueños, fueron constantes:  En Ansermaviejo los caucanos  chocaron con los colonos antioqueños de San Joaquín, hoy Risaralda, como se ve en los memoriales que enviaban los antioqueños quejándose de la persecución montada por los residentes caucanos; a Guàtica  entraron los norteños a machete, invadieron el resguardo, destrozaron las sementeras de los indígenas y se apoderaron de las mejores tierras. Es  conocida la hostilidad de los  habitantes de Cartago, que hicieron que los vecinos de Pereira  tuvieran que mercar en Santa Rosa, y  limitó su movimiento hacia el Valle, pues allí los acusaban de ladrones y los devolvían cargados de cadenas con letreros infamantes....

El desplazamiento paisa a las tierras del Cauca fue de tal magnitud que en las provincias de Marmato y Robledo la inmensa mayoría de sus habitantes tenía origen antioqueño y por lo tanto hacían causa común con Manizales y con Medellín.

 

LA HERENCIA ANTIOQUEÑA

 
 
 campesino  paisa
 


Las rivalidades  entre  paisas y bichentos se prolongó hasta  el año de  1935  como lo atestiguan los sucesos de 1935 en Versalles y Ansermanuevo donde problemas políticos, sumados a líos de tierras y a las diferencias culturales, enfrentaron a descendientes de antioqueños y de caucanos en las zonas rurales de dichos municipios.

 

En Ansermanuevo de ofensas verbales se pasó a los hechos cuando sujetos oriundos de Caldas hirieron gravemente al alcalde Vicente Gutiérrez.

En el caserío de Esparta, en jurisdicción de ese misma localidad, y en límites entre Valle y Caldas, las autoridades del Valle instalaron un Resguardo de Rentas, atendido por algunos celadores y un teniente.

En Esparta vivían  veinte familias caldense  enfrentadas al inspector de policía y a las autoridades de la cabecera municipal. Fricciones entre el Resguardo de Rentas y los vecinos de Esparta por un lado, y del Inspector y la policía de Ansermanuevo  con los habitantes del corregimiento movieron al Secretario de Gobierno del Valle  a elevar una enérgica protesta al gobernador de Caldas, suponiendo que el funcionario podría ayudar a resolver el caso de Esparta..

El Gobernador envió un investigador especial, que resaltó en su informe los momentos difíciles que atravesaba Ansermanuevo  cuyos habitantes "viven horas de azar y de angustia debido a los choques ocurridos por las viejas luchas antagónicas entre ciudadanos antioqueños y del Valle". Decía, además, que el Inspector de Esparta, oriundo de Caldas o Antioquia, era adversario de sus propios paisanos y su desempeño contribuía a caldear los ánimos, ya exacerbados por las amenazas del alcalde convaleciente del gravísimo atentado..

 

 

 

lunes, 15 de diciembre de 2014

OLMEDO RAMÍREZ Y EL CLUB DE GOLF SANTA BÁRBARA


Alfredo Cardona Tobón

 


La cabecera del corregimiento de Arabia es un pueblito  perdido en la loma; en sus calles solitarias se trasluce la  pereza de un gato que recibe el sol de la mañana y la tranquilidad de una monja contemplativa cuyo mundo no va más lejos que el sonido del  campanario del convento. Es un pueblo plácido que se recorre en cinco minutos y  se  degusta simplemente  en uno de esos tamales que venden al lado de la iglesia.

En Arabia se entrelaza la música de los Cuyos con las canciones de Jhony Rivera; la aldea  es un mirador de horizonte y montaña, pues  desde una de las esquinas de la plaza se ve al fondo el Valle del Cauca y desde la otra esquina la vista se pierde entre los cafetales

En un municipio como Pereira donde la pachanga siempre acalló los maitines, el corregimiento de  Arabia tiene el gran honor de ser la cuna de Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, Obispo de la diócesis. Es un honor que vale oro en un país católico y parecía estar reservado a los  antioqueños, donde en cada vereda ha nacido un arzobispo. Por eso no es raro que Arabia tenga tan alto jerarca, pues la cepa de  su comunidad es tan paisa como la cepa  de los marinillos.

Arabia es café y es turismo y a pesar del aire campirano  tiene chispazos futuristas en veredas como la de Santa Cruz de Barbas, donde se admiran  interesantes propuestas energéticas y se vislumbra una nueva concepción ecológica.

Hablar de Arabia es hablar de arrieros, de avistadores de pájaros, de paseos de olla   y de visionarios como el fundador Leocadio Salazar  y como Olmedo Ramírez López, un hacedor de paisajes, que convirtió un pedazo de montaña en un campo de golf y transformó la vereda de Santa Cruz de Barbas en un llamativo  centro turístico.

POR SOSTENER UN CAÑAZO

Los ancestros de Olmedo Ramírez son de Aranzazu, Caldas, el pueblo más pueblo de los pueblos según aseguraba el maestro Fernando González. Según la tradición, los aranzacitas resultaron de un cruce entre  gitanas y el judío errante y por eso apenas nacen empiezan a buscar camino sin anclar en ninguna parte; es extraño, pues, que Olmedo Ramírez, becado por el Programa Fulbright, ex gerente de importantes empresas nacionales, con estudios en Francia, haya dejado su periplo por el mundo y se haya establecido en las tierras de su abuelo Belisario Ramírez Ocampo, buenas solamente para criar gurres y levantar eucaliptus.

Olmedo Ramírez  con su  espíritu impregnado de la belleza europea, de mujeres hermosas y del buen vino, captó  la magia del paisaje  y descubrió lo que los ojos profanos no vieron, por ello en vez de seguir por los caminos del mundo, se embelesó con ese rincón pereirano y encalló a orillas del río Barbas.

Olmedo arrancó con el proyecto de un condominio con un molino para generar energía eólica y bombear agua de un pozo; por ahí empezaría  a conjugar progreso con naturaleza y desarrollo con ecología. Pero hubo tropiezos con  la CARDER que lo consideró como el intruso que rompía la armonía de los alrededores.

 Entonces pensó en un hotel con fachada quimbaya, que le diera a los turistas la sensación de sumergirse en los dominios de los antiguos ocupantes de la zona; este proyecto tampoco cuajó;  pero  como  Olmedo Ramírez no se puede quedar quieto un instante, contrató un maestro de obra para reconstruir la casa de la hacienda paterna destruida por un vendaval y resulta que  el maestro de obra resultó ser otro trotamundos  jugador de golf.

 Así que entre ladrillo y ladrillo, teja y teja, Olmedo y el maestro constructor fueron  armando un pequeño campo con tres hoyos, y sin protocolo alguno empezaron a jugar, o a simular que jugaban golf en el minúsculo campo desde el memorable  22 de febrero de 1994.

Una tarde  de ese año o del siguiente,  Olmedo y el maestro de obra estaban jugando golf cuando  aparecieron unos gringos avistadores de aves con un camarógrafo y unos periodistas del canal CNN. Inmensa fue la sorpresa al verlos en las orillas de un monte con sus palos y unos campesinitos por cadies, un águila  asentada en una rama atenta a sus movimientos y unos monos aulladores haciéndoles barra.

 Para ellos fue algo insólito, tanto que  a los veinte días apareció en el canal de televisión de CNN una nota donde resaltaban el ingenio de los colombianos que ante la crisis del café estaban cambiando los cultivos del grano por campos de golf.

Con esa nota aparecida en tan importante medio de comunicación  no había marcha atrás. Se tenía que mantener el cañazo y los tres hoyos se aumentaron a nueve naciendo en firme el Club de Golf Santa Bárbara que viene funcionando desde hace 18 años.

El proyecto de Olmedo Ramírez cambió el rumbo a la vereda Buenos Aires en el corregimiento de Arabia.  Por gestiones de Olmedo y sus compañeros de sueños  la vereda se llamó desde entonces Santa Cruz de Barbas, y para darle identidad, los vecinos levantaron una enorme cruz de eucalipto que fue el símbolo de la vereda hasta que  otro de los vendavales la tiró al piso.

Un poco más abajo de la vieja casona de la hacienda devastada por el terremoto, Olmedo Ramírez levantó  la sede del club con un restaurante que atiende a los visitantes los fines de semana. Es parte de un lugar encantado con jirones de niebla que se escurren por los corredores. Al fondo un bosque de pinos limita el horizonte, es un collado donde los árboles, cuando los mueve el viento, semejan olas, forman equis o zigzaguean ofreciendo un espectáculo al que solo le falta la música para convertirse en la danza de los eucaliptus, como bien la describió el gobernador Botero en una de sus visitas al Club de Golf Santa Bàrbara. Es un espectáculo que solamente lo tienen los pereiranos quienes infortunadamente no han acabado de conocer su municipio.