viernes, 7 de agosto de 2015

LA EXPANSIÓN PAISA EN EL NORTE DEL TOLIMA


Alfredo Cardona Tobón

                                                                  La Dorada
 

En las últimas décadas del siglo diecinueve los antioqueños se extendieron por el norte del Tolima y dieron otro aspecto  al Estado vecino  como lo describe  Medardo Rivas en su obra “Trabajadores de la tierra caliente:  “Para convertir a Guatequisito en una pradera envié a Manizales por trabajadores; y el día menos pensado se me presentaron doscientos antioqueños con sus mujeres, niños y perros. Se establecieron por cuadrillas, bajo la  dirección de capitanes, con quienes hice contrato por la rocería por cuadras a $25 cada una. A los tres meses el bosque íntegro había desaparecido, a los seis meses se recogieron mil cargas de maíz, al año estaba formado el potrero de lurá para cebar quinientas reses.”

 
Para consolidar el poblamiento y asentar los paisas nómades que iban de monte en monte, haciendo abiertos y vendiendo mejoras, la Legislatura del Tolima dispuso en febrero de 1857 que quienes  recibieran tierra debían establecerse en ella durante cuatro años, o de lo contrario perdían los derechos, pues no se reputaban como pobladores.

 
En la zona cordillerana del Tolima  sin los grandes latifundios del  sur de Antioquia y norte del Cauca,  desde el gobierno de Hilario López se  proyectó un nuevo distrito parroquial al noroeste de Mariquita y  con tal fin se hicieron las siguientes concesiones:

 
“A cada poblador se le darán hasta 50 fanegadas de tierras baldías, quedando obligado, a poner en ellas casa y labranza, dentro de cuatro años de hecha la concesión; se exime del pago de diezmos y primicias; se le exime del contingente para el servicio militar en el ejército en tiempo de paz, por ocho años”. Además de lo anterior  el gobierno central dispuso recursos para la construcción  de iglesia, cementerio, casa cural y congrua para el sacerdote en los caseríos que reunieran más de diez familias.

 
Desde Manizales, Salamina y el altiplano cundiboyacense  se descolgaron hacia el Tolima innumerables colonos;  en  1853 se estableció en  El Líbano el francés Desiré Angee y luego Isidro Parra con un grupo de antioqueños, en 1857  el Estado concedió 7600 hectáreas de terrenos baldíos a los colonos del Fresno y posteriormente asignó 200 hectáreas para la población de Manzanares, 32 hectáreas de  baldíos  a los colonos casados sin descendencia y a los casados con familia otras cinco  hectáreas por cada hijo.

 
En 1871 el Despacho de Hacienda y Fomento de la nación, adjudicó 12.000 hectáreas a favor del distrito de Soledad ( Herveo), y dos años más tarde entregó al distrito del Líbano  499 lotes de 31,9  hectáreas y 50 adicionales para el área urbana. Dentro de la jurisdicción del Líbano, además de las 16.000 hectáreas entregadas en 1866, el gobierno nacional destinó en 1873, un globo de 19.680 hectáreas de terrenos baldíos  para el fomento de la población de Murillo.

LOS LIDERES FUNDADORES

 
Además de Isidro Parra en el Líbano, otros notables personajes convirtieron las selvas del Tolima en emporios de riqueza.; Ramón María Arana hizo el primer trazado del caserío de Murillo y con  Clemente Cifuentes y Rafael Parra, impulsó la ganadería y los cultivos de tierra fría. Es de anotar que los primeros pobladores de Murillo y de las tierras paramunas del Tolima fueron en su totalidad antioqueños, sin embargo a partir del siglo XX esos pobladores se desplazaron a otros sitios y los remplazaron fuertes inmigraciones de cundinamarqueses, boyacenses y santandereanos que se dedicaron al cultivo de la papa. 

 
Otro importante líder en la ocupación antioqueña del Tolima fue el general Cosme Marulanda quien  con Indalecio Cardona y varios salamineños se aventuró más allá de los planes de San Félix, en la cresta de la cordillera central, y  colonizó la zona de Plancitos. En 1874 Cosme Marulanda y Marco Aurelio Arango, formaron una sociedad para cultivar las tierras aledañas, en las cuales abrieron grandes fundos y sembraron extensos pastizales. En 1876 el Congreso cedió a los vecinos 12.000 hectáreas de baldíos, que empezaron a ser ocupados por los desplazados conservadores de la guerra de 1876 y de la revolución  clerical de 1879 en Antioquia. Un año más tarde el caserío conformado por los vecinos, que alternaron los rezos con la ganadería  se convirtió en la aldea  de Sucre que  en 1885, por disposición del presidente del Tolima, general Manuel Casabianca, tomó el nombre de Marulanda en honor al fundador.

 En el desplazamiento hacia el Tolima los paisas tuvieron como base las poblaciones de  Salamina y  Manizales, desde donde remontaban el páramo de Herveo y se descolgaban por la Serranía de la Picona  para desperdigarse por las faldas cordilleranas o  descender a la tierra caliente. En 1870 las familias Torres, Velásquez, Castro valencia, García y Galvis, salieron de Salamina en busca de tierras baldías y al bajar por la Cuchilla de La Estrella encontraron un sitio a su gusto en jurisdicción de Herveo. Tumbaron guaduas, organizaron los alrededores y apareció el poblado de Aguabonita. Al cabo de un tiempo se saturó la fundación y quienes no contaban con tierras siguieron unas leguas adelante y construyeron ranchos en lo que después se llamó Manzanares. Como sucedió en otras   colonizaciones paisas los más avispados, o con mayor poder, sacaron provecho y ocuparon los mejores terrenos. El 15 de septiembre de 1886  un Visitador Fiscal  informa sobre el robo del padrón de pobladores y de las actas de entrega de los baldíos y se queja de la mala distribución y mal uso de la tierra asignada:“Los terrenos a propósito para poblar son precisamente los que hoy se encuentran convertidos en mangas o dehesas; de tal manera que los pobladores han tenido que tomar la parte más alta y rocosa del área para establecer su casa de habitación.”(foto 034)

 
Fue difícil la repartición de las tierras de Manzanares, pues se complicó por la dudosa línea fronteriza  que dio pie para que los habitantes de Pensilvania, en Antioquia, reclamaran parte de las 12.000 hectáreas cedidas a los vecinos de Manzanares, quienes a su vez tomaron para sí parte de las tierras entregadas a los vecinos de Victoria.

 
En 1849 el gobierno nacional firmó una Concesión con José María Ramos, mediante la cual le reconocía cuatro mil fanegadas de baldíos en el sur de Antioquia por legua que construyera en el camino entre Sonsón y Honda. Sobre esa vía, y en la Cuchilla de Buenavista, los campesinos paisas construyeron un caserío  que tuvieron que trasladar en tres oportunidades, debido a problemas con los terrenos, hasta que en 1879, encontraron un  bonito sitio con agua y buenos suelos y fundaron la población de Victoria

 
En 1885 aparecen los primeros abiertos en el sitio de Risaralda en jurisdicción de Manzanares. Desde el vecino municipio de Pensilvania el sacerdote Daniel  María López atiende  a los colonos dispersos en esas soledades en la frontera entre Antioquia y el Tolima. El celo apostólico del padre López vence las reticencias del  cura de Manzanares y  edifica una modesta capilla en ese sitio tan  lejos de su jurisdicción eclesiástica. Cuando termina el tabernáculo en el distante paraje, invita al Obispo de Garzón para que celebre la primera misa. La bendición de tan alto prelado es el mejor augurio de progreso de la vereda de Risaralda que se convertirá en la cabecera del municipio de Núñez, hoy llamado Marquetalia.

 
En 1907 el presidente Reyes creó la provincia de Manzanares, formada por una parte de la provincia antioqueña de Aures y otro pedazo de la provincia tolimense de Honda y anexó la nueva provincia al departamento de Caldas. De Aures se segregó Pensilvania, San Agustín y Florencia y a Honda le quitó Manzanares, Victoria y Marulanda.

 
Por el sitio del Conejo, a orillas del río Magdalena, empiezan a verse ranchos de colonos llevados por el tren que llega al punto donde en años, no lejanos, existió el leñateo de Acosta cuyos troncos picados  alimentaban las calderas de los barcos que cruzaban las aguas rompiendo con sus pitos la tranquilidad de la selva. En enero de 1908 empieza labores una escuelita que reúne 18 niñas y 13 varoncitos de La Dorada y empieza a proyectarse el puerto que conectará al nuevo departamento con el mundo.

 
Con  tierras al lado del Magdalena, el departamento de Caldas se siente al lado del océano. Por Ordenanza No. 13 de 1916, la Asamblea autoriza al gobernador tomar  todas las medidas para ensanchar el puerto y fundar una población en el sitio del viejo leñateo. Ese anhelo se convierte en un objetivo departamental: en 1920 se adquieren los terrenos y  en 1923  La Dorada es un nuevo municipio caldense.

 

 

 

domingo, 2 de agosto de 2015

EL PAPA FRANCISCO Y LA VIRGEN DE CAACUPÉ


Alfredo Cardona Tobón*

 

“ En tu Edén de Caacupé, es tu pueblo, Virgen pura, que te da su amor y fe”

 

Hace cuatro años y medio el  arzobispo de  Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio,  reunió en la catedral de la capital argentina  a los devotos de la Virgen de Caacupé para rendirle un filial homenaje.

-       Gracias por honrar esta casa con tu presencia- dijo el arzobispo- Ella es paraguaya de Caacupé  y no hay paraguayo que no la quiera.

Ese  primero de noviembre de 2010  el sagrado recinto se vio colmado de inmigrantes paraguayos  y de muchos argentinos  que vieron en esa imagen menuda, mestiza, de larga cabellera, con grandes zarcillos, la personificación de la Madre Milagrosa que ha acompañado al Paraguay en su tormentosa existencia.

-       “Ustedes saben que en toda América  la mujer paraguaya es la mujer más gloriosa- dijo el arzobispo- y no porque  haya estudiado más que otras: porque  la mujer paraguaya supo asumir un país devastado por la injusticia y los intereses internacionales y ante esa derrota llevó adelante la Patria, la Lengua y la Fe; y la Virgen, al tomar la ciudadanía  paraguaya bajo el nombre de los Milagros de Caacupé, nos dice que está dispuesta a llevar adelante, como las paraguayas, la Patria, la Lengua y la Fe”-

El 11 de julio de 2015 Jorge Mario Bergoglio retorna la visita de la imagen y en el  Santuario de Caacupé, con  la investidura de Sumo Pontífice de la Iglesia  Católica, el Papa Francisco vuelve a identificar a la Virgen de Caacupé con la mujer paraguaya:

-       “Y quisiera referirme de modo especial- dice el  Santo Padre-  a ustedes mujeres y madres paraguayas, que con gran valor y abnegación, han sabido levantar un país dividido, hundido, sumergido por una guerra inicua. Ustedes tienen la memoria, ustedes tienen la genética de aquellas que reconstruyeron la vida, la fe, la dignidad de su pueblo”-

LAS VALIENTES PARAGUAYAS

En  la infame guerra desatada en 1864 por Brasil, Argentina y Uruguay contra el Paraguay, pereció el 76%  de una población de  8000.000  habitantes. Tras cinco años de lucha heroica  contra el enemigo, solamente  sobrevivieron  14.000 varones  paraguayos mayores de  20 años; así que correspondió a las  mujeres hacer frente al caos, al hambre y a la miseria en un país ocupado por los invasores.

Ese genocidio es el baldón más grande que  avergüenza a los latinoamericanos. Fue una carnicería orquestada por los ingleses que querían abrir el mercado del algodón paraguayo ante la inminente derrota de los estados confederados  en la guerra de secesión de los Estados Unidos

 Los brasileños, argentinos y uruguayos fueron los peones en una carnicería con fines comerciales que  tuvo como justificación librar al Paraguay de un tirano y llevarlo por las sendas de la civilización;  fue un sofisma imbécil ya que el Paraguay era el país más desarrollado de América Latina y el presidente Solano López, un caudillo admirado por su pueblo.

LA LEYENDA DE CAACUPÉ

Así como Nuestra Señora de Chiquinquirá es la Patrona de Colombia, la de Copacabana es la Patrona de Bolivia  y la de Luján lo es de la Argentina; Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé es la Patrona del Paraguay.

El Santuario de la Virgen paraguaya está situado en la localidad de Caacupé,  a 54 kilómetros de Asunción y con una población de  50.000 habitantes; la pequeña ciudad está edificada sobre  un montículo  con vista al  lago de Ypacaraí,  en sus fértiles campos se cultiva la guayaba y la mandioca para surtir las  empresas de dulces y de chipá, deliciosas rosquillas que son parte de su economía al igual que las artesanías de cuero y de plata.

La Historia de Caacupé  empieza en el año 1600.  Se dice  que en la época colonial un indio cristiano de nombre José, artesano de profesión,  se internó en el monte en busca de madera; en esas estaba cuando lo atacaron unos  nativos levantiscos y para salvarse corrió despavorido en busca de un lugar donde ocultarse. Ya casi lo alcanzaban cuando una voz misteriosa le dijo en guaraní   Ka´ akupe   que significa que se escondiera entre el follaje.

José se ocultó entre unas matas y los enemigos pasaron de largo. De regreso al poblado José relacionó  la voz misteriosa con la  Virgen Inmaculada  y en agradecimiento talló su imagen  con cabello negro y largo, zarcillos y facciones mestizas. La pequeña escultura en madera concitó la veneración de los lugareños del poblado Ytueneses  que al cabo de un tiempo se conoció como Caacupé, en honor a esa Virgen serrana.

La modesta capilla se convirtió en un Santuario y en un importantísimo l lugar  de peregrinación donde cada año se celebran quince días de fiestas en honor a la Virgen. Miles y miles de peregrinos llegan a Caacupé  a pie, en carretas, en motos, en bicicleta, en  buses y en autos desde todos los rincones paraguayos. Los promeseros visten los colores de la Virgen: ropa y gorro blanco y una capa de color azul; unos llevan como penitencia  morrales con ladrillos y piedras, otros cargan una cruz y algunos rematan de rodillas el último tramo hasta el Santuario.

En Vísperas del ocho de diciembre  se celebra cada hora una Eucaristía,  es una maratón de fe que empieza a medianoche y se extiende durante todo el día. Al pie del altar de Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé -como dijo el Papa Francisco en su visita del mes de julio de 2015- nacen noviazgos, matrimonios y vocaciones religiosas; al pie de la Virgen Serrana se siente el consuelo y se consolida la fe.; es un sitio sagrado que hace parte vital del pueblo paraguayo.

El encuentro del papa Francisco con la humilde imagen de  Caacupé fue una explosión de fe cristiana y el reconocimiento de un Pontífice, que conoce a su grey, de la grandeza de las paraguayas que  encarnan, con todos los méritos, las virtudes de las mujeres latinoamericanas.
*