domingo, 19 de junio de 2016

EN LOS ALBORES DE CALDAS


Alfredo Cardona Tobón*

 
Alejandro Gutiérrez A.


Con una misa solemne que empezó a las  ocho de la mañana del 15 de junio de 1905, comenzaron los actos de inauguración del departamento de Caldas. En el templo no cabía una persona más; estaba lo más granado de la sociedad manizaleña; el gobernador Alejandro Gutiérrez, los  secretarios del Despacho, las autoridades civiles y eclesiásticas, representantes del Cauca, de  Antioquia y numeroso público.

Era un hermoso día; los frescos  vientos de los nevados corrían por las calles empedradas y florecía la ilusión de un mundo que empezaba. Pero no hubo fervor popular ni  alborozo por la separación, porque eran muy fuertes los lazos con  Antioquia, cuyo nombre  concitaba a  los  manizaleños como un toque de clarín.

 

A las doce del día se posesionó don Alejandro Gutiérrez. Nadie como este notable ciudadano era el indicado para presidir los destinos del nuevo departamento; en 1869 siendo alcalde  del naciente Manizales entregó los primeros solares de la aldea;  en 1870 fundó el primer hospital del poblado, fue Ministro del Tesoro en la administración Sanclemente, general de la república y en 1899 gobernador de Antioquia .

 

En acto sencillo, sin la presencia del presidente de la República ni de altos dignatarios nacionales, don Alejandro  se  posesionó ante el Doctor Silverio Arango, presidente del Tribunal Superior de Manizales; luego, en un acto solemne,  se ofreció un Te Deum en la catedral, oficiado por el Obispo de la Diócesis, el clero local y el Seminario en  pleno.

 

El nacimiento de Caldas fue sobrio, con la austeridad de una comunidad cuyo blasón siempre ha sido el trabajo; no hubo voladores ni pólvora, tampoco se vieron borrachos en las calles; una concentración escolar  puso la nota popular en la plaza Bolívar donde se agitaron las banderas de Caldas y de Colombia y  los oradores derramaron lirismo en los discursos congratulatorios.

 

Al empezar la noche se cerró la celebración con una recepción  en la casa del gobernador. Todo terminó a las diez de la noche con un brindis por la ventura del recién creado Departamento; los gastos corrieron por cuenta de don Alejandro Gutiérrez. Bellos tiempos aquellos cuando no se echaba mano al erario y las dignidades administrativas eran un  honor y no la presa de los ambiciosos y los corruptos que trabajan para sí olvidando a la comunidad.

 

UN LARGO CAMINO

 

En todos los tiempos el pueblo antioqueño se ha unido ante las adversidades y ha conservado el amor indeclinable hacia su tierra. Sin embargo los manizaleños,  siendo paisas, se separaron de  Antioquia. Se esgrimieron como argumento los excesivos gastos en el ferrocarril al  Magdalena y las exiguas inversiones en las provincias del sur, pero la verdadera causa  habría que buscarla entre los empresarios y  políticos que buscaban  el control del poder sin la tutela de Medellín.

 

Para llegar a ser la capital de la provincia del Sur, hubo que recorrer un largo camino. Primero apareció Sonsón como cabeza administrativa de las vastas soledades meridionales que parecían más aptas para guarda  tigres que para albergar cristianos. En  1850 el  presidente José Hilario López trasladó la capital de la provincia a la ciudad de Rionegro y cuando el liberalismo antioqueño perdió el poder, Rionegro se vio  desplazada por  el fortín conservador de Abejorral.

 

Poco duró el esplendor de Abejorral. Cuando los colonos y los empresarios siguieron hacia el sur buscando tierras y negocios, surge Salamina como nueva sede del poder político y militar de la provincia del Sur.

 

Muy cerca está el límite con  los estados del Cauca y Tolima. En la pura frontera surge una aldea  donde confluyen las recuas muleras y de bueyes con todo tipo de mercancías. Es cuando le toca el turno a Manizales, última capital de la Provincia meridional de Antioquia y atrás fueron quedando los pueblos estancados en el tiempo, pues los militares, los  abogados, los leguleyos, comerciantes y gamonales que vivían a costa del erario o adheridos al aparato estatal, anclan definitivamente  en Manizales

 

LOS DUEÑOS DEL PODER

 

A medida que se establecían  nuevas colonias y se incrementaba el comercio con el Cauca y el Tolima, la ciudad fronteriza  se enriqueció  y alcanzó la categoría de   segunda  ciudad de Antioquia. Era como una sucursal de la capital paisa, en tal forma que las familias prominentes de Medellín  tenían un pie en el Valle de Aburrá y otro en las faldas de Manizales.

 

Alejandro Gutiérrez Arango
 
Durante el gobierno de don Alejandro Gutiérrez Arango  el territorio caldense se extendió hasta el rio Magdalena. Con visión de futuro, el primer mandatario de los caldenses dio impulso a La Dorada y a La Virginia, extendió los caminos, construyó puentes. Caldas era un territorio por conocer y para hacerlo don Alejandro  envió visitadores a los  más remotos sitios del Departamento.

 

La administración encontró enormes diferencias entre los distritos paisas y las atrasadas poblaciones que pertenecieron al Cauca y al Tolima. Hubo que impartir orden y atajar la corrupción rampante en estos municipios. Se tomaron medidas y  allí empezó el resentimiento contra la clase dirigente manizaleña, sobre todo con  los Gutiérrez, a quienes acusaban de acaparar el poder..

 

Por ley 17 de 1905 el gobierno de  Reyes  creó a Caldas con las provincias de Manizales, Aranzazu, Robledo y Marmato,las dos primeras de Antioquia y las otras del Cauca. Por ley primera de 1908  se le quitaron las provincias de Marmato y Robledo para formar con el Quindío el Departamento de Cartago; pero este mismo año, por Decreto 916, se suprimió Cartago y las tres provincias que lo conformaban quedaron definitivamente en Caldas..

 

Fue un rifirrafe donde intervinieron todo tipo de presiones tanto políticas como personales, hasta que al fin quedó la mariposa con un ala en el río Magdalena y la otra en las selvas del Chamí. El Cauca se resignó y Antioquia quedó satisfecha, pues las provincias del sur se compensaron con la región de Urabá cercenada  de Antioquia en el gobierno de Hilario López.