viernes, 7 de abril de 2017

TRAS LAS HUELLAS DE FERRUCCIO GUICCIARDI


 Alfredo Cardona Tobón


Ante la invasión peruana en el año 1933, Colombia hizo un gran esfuerzo para comprar barcos y aviones y contrató pilotos veteranos de la primera guerra mundial para contrarrestar la superioridad enemiga en el mar y en el aire y apoyar las operaciones en tierra.

A las 14 horas del 14 de febrero de 1933 una escuadrilla de tres cazas y dos bombarderos colombianos lanzaron catorce bombas pesadas y cuarenta y siete livianas a las posiciones de Tarapacá a orillas del río Putumayo y días más tarde la escuadrilla ablandó las posiciones peruanas del barranco de Güepi. Entre los pilotos de diversas nacionalidades estaba Ferruccio Guicciardi, un italiano cuya memoria quedó en la historia local pues fue el primer aviador que aterrizó en suelo manizaleño

LOS LAURELES DE  GUICCIARDI

Ferruccio nació en Módena el 2 de julio de 1895 y como un águila su vida transcurrió en medio de las nubes. Su carrera militar  empieza en la  Segunda Escuadrilla  de Observación italiana durante la Primera Guerra  mundial;  luego,  como piloto de combate  recibe una medalla de bronce, y al  final del conflicto, Ferruccio hace parte de la   73° Escuadrilla,  una unidad de élite  equipada con aviones del tipo Hanriot HD1.

Terminada la guerra,  Ferruccio Guicciardi viajó al Ecuador en compañía de otros aviadores  y  el 4 de noviembre  de 1920, con su  compatriota Elia Lut, realiza el  primer vuelo postal entre Guayaquil y Quito en un avión adquirido por el periodista José Abel Castillo, propietario del periódico “El Telégrafo”. El viaje se proyectó sin escalas, pero por condiciones meteorológicas, el avión bautizado “El Telégrafo 1” aterrizó en Cuenca donde 20.000 personas los recibieron como héroes.

 En febrero de 1921, después de algunos vuelos de exhibición en Quito, Ferruccio Guicciardi piloteó el “Telégrafo 1” desde la capital de Ecuador hasta Ibarra y el 16 de ese mes voló a Tulcán en límites con Colombia. Un día después el intrépido italiano vuelve a surcar los aires y aterriza en Pasto llevando la primera posta aérea entre Ecuador y Colombia.

Como en Cali ofrecían una gruesa suma de dinero al primero que aterrizara en la ciudad, Ferruccio se entusiasmó con la oferta y patrocinado por el periodista José Abel Castillo,   salió de la capital de Nariño y el 21 de marzo tocó tierra caleña en la finca de su paisano Pio Rizo.

Ferruccio se vinculó a las nacientes empresas aéreas nacionales e hizo del Valle del Cauca su segunda patria. Remontó las cordilleras comunicó por aire a Barranquilla con Bogotá y a Cali con Medellín. Manizales no podía quedarse atrás de las principales ciudades colombianas y sus empresarios constituyeron en junio de 1921 una compañía aérea para volar entre Cali y la capital caldense. Es entonces cuando Ferruccio emprende un vuelo de prueba   que termina estruendosamente al chocar la nave con un montículo cuando aterriza en una  pista improvisada en la vereda La Enea.

LAS ACTIVIDADES EN MANIZALES

Mientras Ferruccio Guicciardi  en asocio con  Pedro Emilio Toro buscan  apoyo del comercio y de los ciudadanos en general; el  Concejo Municipal buscaba escoger un terreno para el campo de aterrizaje y para  tal efecto se comisionó al piloto italiano quien estudió varias posibilidades en el quebrado entorno manizaleño, rechazando los terrenos de La Cuchilla y también los de  Villalba.

Al fin Ferruccio escogió el sitio de La Enea y entonces se aprobó una carretera para unir el centro del poblado con el aeropuerto proyectado.  El 20 de junio de 1921 empezaron los trabajos y a pico y pala se abrió esa arteria que empezó a desembotellar la pujante comunidad de 40.000 habitantes.

En Julio de 1921, en la vecina población de San Francisco, hoy Chinchiná, se ultimaban los preparativos para volar desde allí hasta Manizales, pero como se presentaron algunos problems con las ruedas del avión Antioquia, Ferruccio  Guicciardi viajó a  Cali a traer unos repuestos.

 Sin autorización del propietario del aparato, el    piloto francés Ferdinand Machaux, que acompañaba a Ferruccio, acondicionó las llantas y levantó vuelo hacia la Perla del Ruiz: “Tengo una deuda con los señores manizaleños-dijo- los he dejado esperándome más de cuatro veces, eso no se compadece con mis ideas sobre exactitud; soy francés, ahí viene un italiano a volar sobre Manizales en ese avión Antioquia que me ha acompañado a tantas partes; hoy es 20 de julio y hay que celebrarlo”.

Machaux cruzó el suelo manizaleño y ante el asombro de la gente aterrizó en el campo de La Enea que solo conocía por referencias. Tocó tierra en medio de los aplausos y a las cinco de la tarde encabezó el desfile de autos, coches y camiones que levantaban una enorme polvareda y llegó a la ciudad que se volcó a sus pies, pues aunque Ferruccio había aterrizado anteriormente, era la primera vez que una aeronave aterrizaba en el arrugado Manizales sin ningún contratiempo

FERRUCCIO LUCHA BAJO EL PABELLÓN COLOMBIANO

 Ferruccio fue un pionero e impulsor de la aviación manizaleña y un hombre valiente que dio gloria a nuestra bandera en la guerra con el Perú, piloteando aviones de combate y   transportando provisiones y heridos, entre quienes estuvo Cándido Leguízamo, un corajudo soldado cuyo nombre honra una base sobre el rio Putumayo

Guicciardi dirigió empresas, impulsó la aviación y ancló definitivamente en tierra colombiana; murió en Cali en el año 1947 tras un vida plena de retos y realizaciones. Este italiano que unió a Manizales con el mundo puso toda su fe en Manizales, donde ni siquiera una humilde placa recuerda su paso por la ciudad.

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